La medida de fuerza votada por los trabajadores es en respuesta a despidos de 12 efectivos y contratados. La planta de Villa Constitución se encuentra paralizada desde ayer.
Facundo Durán @FakuDuran
Jueves 2 de julio de 2015
Desde la madrugada del primero del julio, la planta siderúrgica de Acindar se encuentra en conflicto. La patronal, continuando con los ataques reiterados, anunció el despido de 6 trabajadores contratados que cubren puestos de plantilla en la Acería.
Por la mañana una asamblea masiva del sector votó el paro y luego, en el cambio de turno de las 14 hs, una asamblea general decidió la paralización de toda la planta. Frente al anuncio del despido de otros 6 trabajadores efectivos, una nueva asamblea a las 22 ratificó la medida. Acindar se encuentra totalmente parada desde la mañana del miércoles.
Reducción de puestos y despidos antisindicales
El anuncio del despido de los 12 trabajadores es una respuesta patronal a los 4 paros y las decenas de asambleas y conflictos por sector de los últimos 7 meses. Acindar viene impulsando un plan para aumentar la flexibilización y reducir los puestos de trabajo, pero para ello necesita derrotar la resistencia obrera. Son despidos para disciplinar, atacando a activistas que vienen impulsando las asambleas y medidas de lucha. Frente a la magnitud del ataque, el sindicato busca apaciguar y contener la bronca obrera: en la asamblea de las 14 hs del miércoles los dirigentes sindicales se preparaban para levantar la medida de fuerza. Pero la provocación patronal de anunciar nuevos despidos en ese momento llevó a una votación masiva por continuar con el paro total.
La Comisión Interna no ha tenido una orientación alternativa a la del sindicato. La política de mesas de negociaciones permanentes no ha dado ninguna respuesta a los reclamos de los trabajadores, pero las bases obreras muestran una gran predisposición a la lucha. Luciano Molina, delegado de base de Acindar, señaló que “la unidad entre los compañeros efectivos, contratados y tercerizados es el camino para poder evitar que Acindar avance contra nuestros derechos. El método de la asamblea general para debatir y resolver los pasos a seguir y la organización de las bases es lo que nos va a permitir romper con la lógica de esperar a que se solucione desde arriba. No vamos a permitir ningún compañero en la calle, no vamos a dejar que sigan avanzando sobre nuestras conquistas.”
El plan patronal
Desde hace un año Acindar lanzó un ataque en la planta de Villa Constitución. El objetivo que tiene es la reducción de puestos de trabajo y el aumento de los ritmos y la flexibilización. Pero para avanzar en su plan, necesita aplicar una derrota al activismo metalúrgico que, pese a su dirección, responde a los ataques con medidas de fuerza.
Buscando sembrar el miedo y doblegar la resistencia, en agosto del 2014 la patronal presentó un plan de suspensiones al 85% del sueldo. Era el inicio de un ataque contra los trabajadores que había que rechazar, pero no fue enfrentado por el Sindicato y la Interna. En aquella oportunidad debatimos con otras corrientes como el PO y el PCR porque la Comisión Interna -en la que dos de los cinco miembros son de “El Martinete”; uno de ellos del PO en ese momento- aprobó el acuerdo sin discutirlo previamente en asamblea y sin presentar ninguna alternativa de lucha.
Desde entonces, los ataques patronales han continuado a la par de la bronca en la base. A fines de agosto, pese a que varias asambleas votaron adherir al paro nacional, la UOM decidió carnerearlo. A principios de octubre, la presión de la base obliga a la UOM a convocar la primer asamblea general en 6 años y mil obreros se hicieron presentes, pero la conducción impuso que la asamblea no sea resolutiva y se negó a discutir las suspensiones sin que la Comisión Interna se oponga.
A fines de diciembre y frente a la amenaza de un despido, una nueva asamblea vota parar la fábrica por 24 hs. En vez desarrollar un plan de lucha progresivo, la respuesta del sindicado y la Interna es una mesa de negociación que no resuelve nada y, tras un mes sin ninguna medida de lucha en apoyo, el trabajador acepta un retiro voluntario. La respuesta obrera fue nuevamente contundente: el 5 de febrero vota un nuevo paro de 24 hs en rechazo a los aprietes patronales y la reducción de puestos. Al mismo tiempo se dan conflictos con paros por sectores contra aprietes y sanciones, como el de trefilado en el mes de marzo.
Con el objetivo de aplastar esta gimnasia de lucha obrera, el 7 de mayo la patronal anuncia sanciones a cuatro operadores por participar de asambleas y medidas de lucha. La respuesta de la base es nuevamente el paro por 24 hs. El sindicato junto a la Interna negocian suspender las sanciones y aceptan una mesa de negociación que discuta un procedimiento con el que la patronal busca limitar el derecho de las bases a resolver los paros en asamblea.
El último episodio fue el lunes 1 de junio con el anuncio de despidos por parte de la empresa Loberaz, entre ellos un delegado. Un mes de negociaciones encabezadas por la Interna de Contratistas y el Sindicato resultó en la reubicación de parte de los 22 despedidos en otras empresas, quedando otros afuera, negociando mantenerle el sueldo temporalmente con la promesa de conseguirles trabajo. El objetivo de la patronal de reducir los 22 puestos finalmente lo logró y fue la antesala directa a los nuevos despidos días después.