Es Jeff Sessions, acusado de estar relacionado con el Ku Klux Klan y por sus posturas antiinmigrantes y racistas. Le toca ocupar un puesto clave en el debate sobre el Decreto antiinmigrantes de Trump.
Jueves 9 de febrero de 2017
El senador republicano Jeff Sessions, conocido por sus posturas antiinmigrantes y racistas fue confirmado por la cámara alta como el próximo fiscal general del Gobierno de Donald Trump.
Con 52 votos a favor y 47 en contra, Sessions fue confirmado al frente de la Justicia de EE.UU. tras un largo debate en el senado, que incluyó el silencio forzoso para la senadora demócrata por Massachusetts Elizabeth Warren por sus críticas contra Sessions.
There’s no Rule 19 to silence me from talking about Jeff Sessions anymore. So let me say loudly & clearly: This is just the beginning.
— Elizabeth Warren (@SenWarren) 9 de febrero de 2017
El difícil camino de confirmación de Sessions, por sus posiciones racistas, antiinmigrantes y contra los derechos de las mujeres, se volvió más controvertido después de que [Trump relevara del cargo a Yates el pasado martes por insubordinación → http://laizquierdadiario.com/Trump-despidio-a-la-fiscal-general-por-negarse-a-defender-el-veto-a-inmigrantes-y-refugiados], ya que la fiscal en funciones había considerado ilegal la orden emitida por el mandatario para prohibir temporalmente la entrada a los ciudadanos de siete países musulmanes.
Los demócratas elogiaron entonces la decisión de Yates y acusaron a Sessions de ayudar a Trump a redactar la orden.
Un currículum de racismo y xenofobia
Senador republicano por Alabama durante 20 años, Sessions, confirmado por el Senado para dirigir el Departamento de Justicia, nunca había apoyado a un candidato de su partido para la Presidencia en la campaña de primarias. Hasta que apareció Donald Trump.
Al elegir a Sessions como el máximo funcionario legal de la nación, Trump premió a un hombre leal cuyas declaraciones de línea dura y, a veces, incendiarias sobre inmigración son similares a las suyas. Sessions se opone a cualquier vía que otorgue la ciudadanía a inmigrantes indocumentados y fue un defensor entusiasta de la promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México.
Más allá de la inmigración irregular, el nuevo fiscal general se ha mostrado en contra de conceder visados a extranjeros para trabajar en puestos de alta calificación porque, a su juicio, esa política impacta negativamente en los salarios de los estadounidenses y les priva de millones de puestos de trabajo.
"No creo que los estadounidenses quieran acabar con la inmigración, pero creo que afecta a los salarios", aseveró Sessions con fuerte acento sureño ante el comité judicial del Senado.
Inamovible, Sessions defendió en el Senado cada una de sus ideas: su oposición al aborto y al matrimonio homosexual, así como su propuesta para endurecer los controles a los refugiados e instaurar una política de mano dura para acabar con las pandillas y los carteles de narcotráfico.
Sessions, de 69 años, abogado y exfiscal general de Alabama durante la presidencia de Reagan, fue un acérrimo defensor de la guerra en Irak bajo el gobierno de Bush y habitualmente expresa sus posiciones conservadoras contra el derecho al aborto legal, contra el matrimonio igualitario y contra la legalización de la marihuana para uso personal.
En su etapa como fiscal para el distrito sur de Alabama (1981-1993), fue acusado de hacer comentarios racistas, tener relación con el Ku Klux Klan (KKK) y perseguir judicialmente a los defensores de los derechos civiles de los afroamericanos.
Con este currículum, Sessions, liderará al Departamento de Justicia en momentos en que los abogados están defendiendo la prohibición temporal de Trump al ingreso de personas de siete países de mayoría musulmana y de todos los refugiados a Estados Unidos, el decreto más controvertido del nuevo gobierno.