Sánchez se debate por un acuerdo con Ciudadanos que se le resiste al tiempo que no quiere un acuerdo con Podemos que le haga compartir gabinete con Iglesias y depender de las fuerzas catalanas.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 1ro de julio de 2019
El domingo de las elecciones, Pedro Sánchez salió al balcón de Ferraz para festejar el “triunfo”. Sin embargo, el triunfo fue el más raquítico del PSOE en su historia. Y, para gobernar, el PSOE necesita sí o sí de algún tipo de pacto. De lograrlo sería el gobierno que se formaría con menos escaños de la primera fuerza. Sin embargo, está en cuestión si eso es posible. Ser gobierno o no ser.
Ese domingo, el Presidente en funciones recibió vítores y cánticos por parte de los simpatizantes socialistas. Uno de los cánticos más repetidos desde la calle era “Con Rivera, no”. Sin embargo, la intención del inquilino de Ferraz y La Moncloa es precisamente eso. Sánchez sabe que pactando con Rivera podría conformar un Gobierno fuerte para afrontar los nuevos nubarrones que se acercan en la economía mundial.
Un Gobierno fuerte para el Ibex35
Dicen los “todólogos” que Sánchez no quiere gobernar con el Podemos de Pablo Iglesias porque tiene miedo de las repercusiones de la sentencia del Supremo en la causa contra el Procés. Las disensiones entre ambas formaciones respecto a los presos políticos catalanes, el referéndum y una sentencia que puede ser realmente dura podrían hacer estallar una alianza de gobierno tan solo tres o cuatro meses después.
Es cierto que en la investidura, Pedro Sánchez ya cuenta con la genuflexión de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y de Junts per Catalunya. Los principales dirigentes que sufren una injusta prisión preventiva han pedido a sus diputados que se abstengan facilitando la investidura. Sin embargo, esto puede estallar por los aires en octubre o noviembre, cuando el Supremo quiera. Y, el apoyo del PNV y del Partido Regionalista de Cantabria es claramente insuficiente.
El Ibex 35 y las instituciones del Régimen del 78 están preocupados por conformar un Gobierno fuerte. Un Gobierno que “acabe” con la cuestión catalana y que tenga “mano” para hacer afrontar la ralentización económica que yace sobre Europa. Por ello, el “mercado” ha hecho una fuerte campaña para presionar a Ciudadanos y permitir la investidura. Aunque por ahora no rinde frutos.
Los grandes bancos, Santander, BBVA y Caixabank; ya han comenzado con ERE’s de varios miles de trabajadores y cierres de oficinas. También algunas automotrices importantes como Nissan luego de 9 meses de caída en ventas y un mes de junio con caída récord del 20%. Y, junto a ello el crecimiento del precio de vivienda nueva cae hasta un 5%.
Ante estos “brotes verdes” el Ibex 35 necesita un gobierno fuerte y estable. En julio habrá un primer intento de investidura y la negativa de la derecha, junto al peligro de una legislatura basada en Podemos-y los partidos de las burguesías periféricas. Todo apunta a un primer intento fallido que será seguido por un segundo intento a todo o nada en setiembre.
Un bipartidismo de capa caída
La agonía del bipartidismo con un PSOE “revitalizado” en mínimos, con el PP en caída libre gracias a la fuerte competencia por el espacio de la derecha y la extrema derecha. Sin embargo, ésta agonía no acaba de transformase en un nueva realidad política. PSOE y PP siguen defendiendo el espacio, gracias a un Podemos integrado en el Régimen del 78 y a un Ciudadanos que no puede dar el sorpasso.
Estos años de relativa estabilización económica han permitido cierto reflote del socialismo español. Y, también una estabilización en la “cuestión” catalana. Las llamadas fuerzas soberanistas han logrado desmovilizar al pueblo catalán. Sin embargo, las instituciones del Régimen con el Monarca y el poder judicial a la cabeza tratan de acabar definitivamente con el movimiento independentista.
El Régimen del 78 está llegando a un punto de inflexión. ¿Podrá constituir un gobierno fuerte para derrotar al pueblo catalán e imponer mayores ajustes? ¿Seguirá en una lenta agonía sin fin como le ha sucedido al antiguo imperio español? ¿Cambiará la acción política de las masas ante los ataques que está padeciendo?
Lo que es cierto es que el reaccionario y decrépito Régimen del 78 tiene la voz cantante y veremos cómo mueve sus fichas. Las fuerzas que se arrogaron la representación del pueblo (ya sea el del 15M o el catalán) se arrodillan ante las viejas instituciones e impiden el surgimiento de las fuerzas que dicen representar. En los próximos tiempos veremos cómo evolucionará esta situación. Cada vez más es necesario construir una izquierda anticapitalista, socialista y de los trabajadores.