La canasta básica total para no ser pobre subió 54,6 % en los últimos doce meses y llegó a $ 24.241 en octubre. La canasta alimentaria para no ser indigente subió 51,5%.
Esteban Mercatante @EMercatante
Jueves 22 de noviembre de 2018 23:42
Los sectores de menores ingresos volvieron a ser en octubre los mayores perdedores de la escalada de precios. La canasta básica total (CBT) que establece el umbral mínimo de ingresos requerido para no ser pobre, subió 7,5 % respecto del mes anterior, y alcanzó en un año un incremento de 54,6 %, llegando a $ 24.241 para una familia tipo.
Por otra parte, la canasta básica alimentaria (CBA), que establece los ingresos mínimos requeridos para no ser indigente, subió en octubre también 7,5 % respecto de septiembre, y en los últimos doce meses se incrementó 51,5 %. La familia tipo necesitó de $ 9.735 para adquirir la cantidad mínima de comida para no caer en la indigencia.
De esta forma, los bienes en los que se concentra el consumo de los sectores de menores ingresos, volvieron a subir en el último mes mas que el conjunto de los precios al consumidor, realidad que se viene registrando sistemáticamente en los últimos doce meses. En octubre la inflación fue de 5,4 %, mientras que en los últimos doce meses acumula un aumento de 45,9 %.
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Esto significa que los más pobres se vieron más afectados que el consumidor promedio por la escalada de precios producida por el descalabro económico, a consecuencia del salto del tipo de cambio que impactó en numerosos bienes, y de los tarifazos establecidos por el gobierno en el combustible y los servicios públicos.
El "modelo M", una máquina de hacer pobres
Para hacer gala de "sensibilidad social" en medio del ajuste, los funcionarios del gobierno así como los legisladores de la bancada oficialista, destacan en todas las oportunidades que pueden que el presupuesto del año próximo refuerza el gasto social. Pero esto es, el mejor de los casos una media verdad, y en el peor una falsedad completa.
La “salvaguarda” para el gasto social establece un adicional de $ 13.500 millones para la Asignación Universal por Hijo (AUH) este año, y otro de $ 35.800 millones en 2019. Pero aún con este "blindaje", en el Presupuesto 2019 el gasto en AUH caerá en un 10,7 % en términos reales. Este año los gastos reales en asignaciones familiares, y los gastos sociales, incluyendo jubilaciones quedarán por detrás de la inflación en 2018.
En lo que va del año, la AUH aumentó 19,19 %, bien por detrás de la inflación.
No podía ser de otra manera: las AUH están perjudicadas por la misma fórmula de movilidad que redujo la actualización de las jubilaciones. De esta forma, al contrario de lo que afirma el discurso oficial, para los sectores de menores ingresos no hay "salvaguarda" que impida el deterioro de su nivel de vida.
La política oficial pega duro sobre los sectores más precarios también por sus consecuencias inflacionarias. Por solo poner un ejemplo, el transporte, donde rigen las tarifas establecidas por el gobierno, es el capítulo de mayor suba acumulada de precios (58,7 % desde enero). También subieron fuerte los otros servicios públicos con tarifas reguladas (38,5 % en lo que va de 2018) como resultado de la baja de los subsidios.
De esta forma, si la pérdida de poder adquisitivo de los salarios superará el 10 % este año, peor es la situación para los que dependen de planes sociales. Todo esto agravado por una situación en la que se combina el ajuste de los desembolsos estatales y el deterioro del empleo, con los peores efectos en los sectores más precarios.
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Al calor de esta espiral de precios que pega más fuerte en la canasta de pobres e indigentes, podemos anticipar que los índices de pobreza mostrarán un nuevo salto en su deterioro. El índice de pobreza alcanzó al término del primer semestre del año a 27,3%, por debajo del 28,6% de igual período del año pasado pero con un crecimiento respecto del 25,7 del segundo semestre de 2017, según informó a fines de septiembre el Indec. En tanto, la indigencia, entendida como los pobres cuyos ingresos ni siquiera les alcanza para comprar el mínimo de alimentación indispensable para la subsistencia, bajó en relación al primer semestre de este año a 4,9% contra 6,2%, de igual período del 2017, pero subió 0,1% respecto al segundo semestre.
La política económica de Cambiemos, que impuso una devaluación que hizo subir al dólar 100 % ydisparó las tasas de interés a niveles de congelamiento económico al mismo tiempo que acelera el recorte fiscal para cumplir con los acreedores, es una máquina de hacer pobres.
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