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PTS-FRENTE DE IZQUIERDA. Sesionó el XVII Congreso del PTS: conocé las principales resoluciones

Durante el fin de semana, 400 dirigentes se reunieron en la Ciudad de Buenos Aires para discutir la actividad política del PTS. Aquí las resoluciones más importantes.

Lunes 22 de abril de 2019 14:27

Entre el pasado jueves y este domingo 21 de abril tuvieron lugar las sesiones del XVII Congreso del PTS. Cuatrocientos dirigentes -entre delegados y delegadas de 18 provincias votados por la militancia y la dirección elegida en el último Congreso- se reunieron en la Ciudad de Buenos Aires para definir los principales lineamientos políticos de esta organización, de cara a la crítica situación política que vive la Argentina.

Presentamos aquí una síntesis de los temas tratados, que en los próximos días ampliaremos con los contenidos centrales de los informes y debates.

Tal como ya se informó en este medio, el Congreso destinó su primera jornada a analizar la situación económica y política internacional así como los principales objetivos de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI), corriente que integra el PTS junto a organizaciones políticas de Francia, Alemania, Estados Unidos, Estado español, Italia, Brasil, Chile, México, Venezuela, Bolivia, Uruguay y otros países.

La segunda jornada estuvo destinada al debate sobre la situación política nacional y el programa, así como a las iniciativas que impulsará el PTS como parte del Frente de Izquierda. El Congreso dio cuenta de la nueva situación del país creada en el marco del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. La tutela de ese organismo sobre la economía nacional por los próximos años es aceptada por todas las fuerzas políticas patronales, ya sea por medio del apoyo abierto (Macri, los gobernadores y la CGT) o por negarse a plantear su ruptura (kirchnerismo y corrientes sindicales que lo apoyan).

Esta situación implica que se ha reconfigurado un régimen político mucho más subordinado al capital financiero internacional y a las principales potencias imperialistas. Y que se propone profundizar el hundimiento creciente de las condiciones de vida del pueblo trabajador para hacernos pagar su crisis.

En ese marco, el Congreso definió una campaña activa que plantee: “Derrotemos al FMI, Macri y los gobernadores. El kirchnerismo, aliado de la burocracia sindical, la Iglesia y los gobernadores del PJ, no puede ser alternativa. Que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y terratenientes. Construyamos una gran fuerza política que impulse la movilización independiente de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Por un gobierno de trabajadores”.

Las pre-candidaturas de Nicolás del Caño a presidente y de Myriam Bregman, Noelia Barbeito, Raúl Godoy, Alejandro Vilca, Christian Castillo, Laura Vilches, Alejandra Arreguez, Octavio Crivaro y demás compañeras y compañeros en distintas categorías en todo el país, aprobadas por las y los delegados durante el Congreso, tendrán estas banderas como centrales. Esto junto a la defensa del derecho al aborto legal y todas las demandas de las mujeres, así como del programa del FIT contra la desocupación, el hambre y la carestía, con medidas que apunten a que la crisis la paguen los capitalistas.

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Durante las últimas dos jornadas del Congreso, el PTS debatió alrededor de la actividad y organización partidaria en función de los objetivos que tiene planteados en el escenario nacional. Una de las resoluciones destacadas tiene que ver con “jerarquizar la agitación política, articulada con la propaganda y la organización, tendiente a mostrar cómo cada demanda de los explotados y oprimidos solo puede resolverse enfrentando al régimen dominado por el FMI, con un programa transicional que apunte a una perspectiva revolucionaria, contra los grandes capitalistas y su Estado”.

El Congreso, en base a documentos previos presentados para el debate, definió la posibilidad y apuesta de organizar una muy amplia red de difusión, debate y organización de los miles y miles de trabajadores, trabajadoras y jóvenes que ya comparten la necesidad de romper con el FMI y oponerle un programa para la lucha de la clase trabajadora, como el que plantea el FIT.

A partir de numerosos ejemplos que indican la bronca creciente y la mayor apertura a las ideas de la izquierda, el Congreso definió poner el conjunto de los recursos políticos del PTS al servicio de la agitación política, empezando por sus diputados, diputadas y candidatos (que cuentan con centenares de miles de seguidores en las redes sociales y multiplican sus intervenciones en los medios masivos de comunicación), y por La Izquierda Diario, que ha venido consolidándose como el medio de izquierda más importante del país y se propone dar un nuevo salto, para llegar a millones con nuevos contenidos y formatos.

Al mismo tiempo, la agitación política debe ser asumida por el conjunto de la militancia, llamando a sumarse a esa pelea a quienes simpatizan con la perspectiva que plantea el Frente de Izquierda. En ese objetivo, una de las principales resoluciones apunta a sumar miles y miles de colaboradores a la lucha política contra los partidos del FMI, en el marco de la campaña nacional en curso. Esta organización debe plantearse de manera amplia y audaz.

El Congreso definió que, junto con la agitación, impulsaremos comités, charlas y reuniones de todo tipo para profundizar (mediante la propaganda) la relación entre esos planteos generales y el conjunto de nuestro programa y estrategia para conquistarlos. Eso supone también una batalla política e ideológica con el kirchnerismo y las corrientes que, negándose a enfrentar al régimen y al Estado, proponen programas ilusorios de salida a la crisis en curso. Allí hay que contar las propuestas de “renegociación progresiva” de la deuda o de cancelación del acuerdo con el FMI acudiendo a nuevos préstamos de otros organismos y entidades financieras, como plantean algunos periodistas kirchneristas.

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Toda esta actividad es tendiente a construir el gran partido de trabajadores revolucionario e internacionalista que necesita la clase trabajadora y los sectores oprimidos para vencer. Un partido que potencie la lucha contra las direcciones burocráticas y conciliadoras en los sindicatos, centros de estudiantes y demás organizaciones que nacieron para la lucha. En este sentido, el Congreso ratificó la propuesta que viene levantando el PTS de debatir las bases para la conformación de un gran partido unificado impulsado desde las organizaciones que se reivindican de la clase trabajadora, revolucionarias y socialistas, que agrupe a los miles y miles de luchadores de la clase trabajadora, el movimiento de mujeres y la juventud, tomando como base el programa y la perspectiva que defiende el FIT.

En este marco, el Congreso decidió que el nuevo Comité Nacional defina y publique resoluciones específicas destinadas a seguir jerarquizando la producción y formación teórico-ideológica que está expresada en herramientas y publicaciones como Ideas de Izquierda -revista impresa y suplemento dominical-, la editorial del Ceip-IPS o el Campus Virtual lanzado en 2018.

El Congreso definió que la agitación, la propaganda y la organización política deben acompañar el impulso activo de “actividades sociales en los clubes obreros para reunir trabajadores y trabajadoras, jóvenes y simpatizantes, pertenecientes a distintos gremios, movimiento de desocupados, así como de otras organizaciones”.

Esta experiencia, que ya se impulsa en diversos lugares -como se demuestra en el caso de la gráfica MadyGraf- tiene un doble objetivo. Por un lado, fortalecer la experiencia de militancia en común entre trabajadores, mujeres, estudiantes y otros sectores, cuestión que el PTS abordó en una conferencia realizada en diciembre pasado, buscando al mismo tiempo apuntar a la conformación de lo que han sido definidos como “centros de gravedad”, es decir lugares de concentración y acumulación de influencia política y fuerza militante en distintos niveles.

En segundo lugar, el PTS se propone impulsar las tendencias al reagrupamiento y la coordinación que puedan empezar a existir entre la clase trabajadora como primera respuesta a los ataques patronales y gubernamentales. En base a intervenciones de delegados obreros, el Congreso pudo constatar la existencia de experiencias que permitirían avanzar en este sentido.

Para la estrategia revolucionaria del trotskismo, estas tendencias constituyen una base fundamental para avanzar en la perspectiva de coordinadoras u otras organizaciones que apunten a recuperar la experiencia histórica de los consejos obreros (y de los demás sectores oprimidos) que atravesó buena parte del siglo XX, que permiten poner en pie un poder propio de los trabajadores y del conjunto de los explotados.

El desarrollo de actividades sociales y políticas por fuera de los lugares de trabajo se vuelve esencial en el marco represivo que imponen las patronales, con aval de la burocracia sindical, al interior de fábricas y empresas. En este marco, el Congreso también definió la necesidad de continuar un sistemático trabajo reservado en cada fábrica o empresa, apuntando a cuidar a los compañeros y compañeras que empiezan a organizarse contra la dictadura patronal, que no duda en despedir en forma persecutoria y discriminatoria. Los últimos casos los estamos enfrentando en Mondelez-Kraft y la embotelladora de Coca Cola.

La discusión dio cuenta de los marcos que adopta la actividad partidaria en los distintos lugares. Así, en el sector de la docencia, donde la persecución hacia los sectores opositores es menor que en la industria, se definió la necesidad de una ofensiva política hacia los sectores de base de los trabajadores de la educación que simpatizan con las ideas del FIT, así como también hacia los estudiantes secundarios, terciarios y la comunidad (familiares, vecinos).

El Congreso debatió la necesidad de una amplia agitación política en las universidades, buscando llegar en primer término a los miles y miles de votantes que ya tiene la izquierda en múltiples facultades. En diversas intervenciones se dio cuenta de las presiones academicistas existentes que empujan a salidas individualistas, así como de aquellas impuestas por las agrupaciones que tienen como objetivo casi único la rosca y las negociaciones de cargos dentro de la estructura burocrática universitaria, reduciendo los centros de estudiantes y federaciones a meros administradores de servicios.

El PTS ratificó además la pelea que impulsa históricamente en el movimiento de mujeres, señalando la necesidad de proponer iniciativas sistemáticas por el derecho al aborto, demanda que sigue manteniendo enorme fuerza vital. Al mismo, planteará la necesidad de una perspectiva nacional que proponga enfrentar al régimen del FMI, Macri y los gobernadores. Son ellos quienes condenan a las mujeres a soportar las peores consecuencias de la crisis. El Congreso definió el llamado a impulsar comisiones de mujeres allí donde esté planteada la posibilidad, así como elaborar, en los próximos meses, un texto destinado a debatir en mayor profundidad las cuestiones centrales que hacen al movimiento de mujeres. También resolvió organizar una fuerte participación a través de la agrupación Pan y Rosas, en el Encuentro Nacional de Mujeres que tendrá lugar en La Plata en octubre de este año.

Hacia el 1° de Mayo el PTS llamará a todos sus simpatizantes a participar activamente de la convocatoria que se realice desde el Frente de Izquierda. Dado el paro de transportes que habrá ese día, el Frente de Izquierda está debatiendo convocar a un gran acto el martes 30 de abril, exigiendo que el paro convocado por algunos sindicatos se convierta en un verdadero paro nacional que sea el inicio de un plan de lucha.

El Congreso del PTS ratificó la campaña por la libertad de Daniel Ruiz (militante del PSTU), así como seguir la lucha por la libertad de los cuatro choferes presos de la línea Este, en la ciudad de La Plata, así como el cese de la persecución a todos los luchadores obreros y populares.

Por último, las y los delegados eligieron a los compañeros y compañeras que integrarán el órgano de dirección nacional hasta el próximo Congreso (el Comité Central) así como la comisión independiente de la dirección (Comisión de Control) a la cual pueden dirigirse las y los militantes en los casos que afecten nuestros principios morales.