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Red Internacional
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GÉNERO. ¿Sexo contra sexo o clase contra clase?

Debate estratégico sobre cómo podemos vencer al patriarcado y el machismo, si la lucha será de sexo contra sexo o clase contra clase.

Galia Aguilera

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 15 de junio de 2017

Cuando nos planteamos en la vida revelarnos contra aquello que nos molesta, cuando nos preguntamos por qué los juguetes, vestimentas, colores son distintas entre hombres y mujeres, hasta que finalmente comprendemos que la sociedad nutre de privilegios a los hombres por el sólo hecho de serlo, y a nosotras, por tanto nos somete a un incalculable número de prácticas que nos ponen en posición de desigualdad, una tradición, una costumbre, que se expresa como sistema milenario, el patriarcado, este se expresa en distintos niveles e intensidades.

Este sistema ha sido servicial para un sistema social, el capitalismo, que tiene su base en un sistema brutal de desigualdad donde unos pocos son dueños de la gran mayoría de las riquezas producidas en el mundo, mientras que la abismalmente mayoría viven en la precarización y la miseria.

Las feministas de la segunda ola identificaron que lo personal es político, dado que en la vida cotidiana ciertos patrones se reproducen de conjunto “no era él, no era yo, es el sistema” de ahí esta importante sentencia que hoy se comparte entre amplios sectores del feminismo.

En este marco también actúan otras opresiones como el racismo, la xenofobia, la homofobia, entre otras, que pesan sobre los hombros de millones en el mundo.

Ante esto debemos preguntarnos ¿cómo terminar la opresión de la mujer? de ahí surge la disyuntiva de un feminismo de sexo contra sexo, cuestionando y denunciando cada uno de los privilegios de los hombre. En este sector del feminismo de tipo radical, conciben la sociedad dividida en clases sexuales, siendo la base de esta opresión la apropiación y el control de la capacidad reproductivas de clase de las mujeres por parte de la clase sexual dominante de los varones. En este sentido, el centro del combate será en contra la clase dominante de los varones, que incluso puede desvirtuarse a una visión biologicista para combatir la opresión, así el combate principal es la lucha contra el patriarcado y sus expresiones en el ser dominador, el hombre. Si bien, los hombres son quienes ejercen sus privilegios, esto supera ampliamente al individuo.

Para las socialistas la sociedad está dividida en clases sociales, diferencia no menor al momento de mostrar un camino para la emancipación de los sectores oprimidos. Para ello, existen 2 categorías teóricas fundamentales usadas por el marxismo. Explotación y opresión. Explotación es aquella relación entre las clases que hace referencia a la apropiación del producto del trabajo excedente de las masas trabajadoras por parte de una clase poseedora de los medios de producción. Esta categoría que hunde sus raíces en los aspectos estructurales económicos. Mientras que Opresión es relación de sometimiento de un grupo sobre otro por razones culturales, raciales o sexuales. Se refiere al uso de la desigualdad en función de poner en desventaja a un determinado grupo social; la diferencia transformada en justificación para el dominio de un sector social sobre otro.

En este sentido, las socialistas planteamos que la pertenencia a clase definirá los contornos de la opresión, porque si bien las mujeres de conjunto padecen diversos grados y formas de violencia, existen evidentes diferencias de clase entre ellas, que moldearán en forma variable no sólo las vivencias subjetivas de la opresión, sino también y fundamentalmente las posibilidades objetivas de enfrentamiento y superación parcial o no de las condiciones sociales de discriminación. (Referencia: Andrea D’Atri, Pan y Rosas, pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo)

Es por ello, que la definición de que “el género nos une, pero la clase nos divide”, aporta en comprender, porque las socialistas planteamos fundamental la alianza entre explotados y oprimidos, donde hay tanto mujeres como hombres, para avanzar en la transformación profunda de la sociedad, en este sentido es estratégico que entre los explotados se combata la opresión, no sólo de género, sino también la opresión raza, etnia, nacionalidad, orientación sexual, entre otras.

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