El triunfo de Clinton hubiese fortalecido a las mujeres blancas, ricas, heterosexuales y privilegiadas de Estado Unidos, miembros de la clase dominante. A quienes no somos parte de esta nomenclatura, las precariedades y la discriminación seguiría vistiendo el atuendo diario, con Trump y Clinton.

Zikuta Santiago de Chile
Martes 13 de diciembre de 2016
El avance de las mujeres en la escena política y la utilización de las tribunas en cargos importantes de esta, a nivel mundial ha sido una conquista histórica para las mujeres, tras décadas de lucha. Una conquista que ha sido desarrollada por la movilización y que ha tenido como objetivo principal combatir el estado "natural" impuesto a las mujeres en su rol al interior del hogar y los roles que a lo largo del desarrollo del capitalismo, el patriarcado y la iglesia, nos han inculcado y enquistado con fuerza y sangre.
Pero sucede, que no toda conquista o utilización de una plataforma política, mas aun en el estado de los gobiernos burgueses, va significar a priori un triunfo para quienes hoy conformamos mas de la mitad de la humanidad. La expresión concreta de esto hubiese sido el triunfo de Hillary Clinton, que muchos decían que sería un "triunfo de las mujeres".
Hasta hoy muchas y muchos se preguntan si el triunfo de Clinton, candidata a la presidencia de los Estados Unidos del Partido Demócrata, hubiese sido un avance para las mujeres de Estado Unidos, o incluso para el resto de las mujeres de la humanidad. Pues no es difícil darnos cuenta, que poco y nada de "beneficioso" hubiese sido esto.
Hillary Clinton no sólo es una de las mayores representantes de la política del imperialismo y su opresión militar sobre los pueblos del mundo. Representa y legitima también un supuesto de "feminismo" neoliberal: ese que a puesto en el centro de la lucha de las mujeres el eliminar los obstáculos y los limites que se les impone a las mujeres de una situación y una clase acomodada, de color blanco la mayor de las veces, con capacidad de acceder a las mas prestigiosas universidades y centros de salud en Estados Unidos, para acceder a los cargos de la clase dominante: gerencias, jefaturas y liderazgo en los partidos empresariales. Un supuesto "feminismo" de aquellas mujeres que cimentan su "desarrollo personal y profesional" por sobre los hombros de empleadas domesticas, con precarios sueldos, mayoritariamente mujeres de color e inmigrantes en el Norte de América. Un supuesto "feminismo" que mantiene la explotación capitalista sobre millones de trabajadores, y la opresión imperialista sobre numerosos pueblos del mundo.
Nancy Fraser, una reconocida intelectual y feminista estadounidense, sitúa la demanda de romper con el “techo de cristal” que promulga Hillary, como una demanda que da contenido a un feminismo que "ha renunciado a la critica de la relación entre patriarcado y capitalismo y reducido su plataforma a una serie de demandas de las mujeres de clase media profesional. Un feminismo que tiene como idea central, la posibilidad de una batalla puramente individual, donde las mujeres eligen cómo vivir su vida (las que pueden hacerlo, por supuesto)”.
Pues solo nos cabe recordar que en el último siglo cada año entre 1 millón y medio y 3 millones de mujeres , niñas y adolescentes, son víctimas de la violencia machista.
Que la prostitución se transformó en una industria de grandes proporciones y enorme rentabilidad, y que a su vez esta ha permitido desarrollar expansivamente las redes de trata.
A nivel mundial 500 mil mujeres mueren anualmente, por las consecuencias de los abortos clandestinos. Todas ellas, mujeres que precisamente "no han roto cristales", sino muy por el contrario, han tenido que portar con las heridas que mujeres y hombres de la clase burguesa han quebrado para su beneficio personal y el fortalecimiento del modelo capitalista. Aunque hemos avanzado a dar pasos en conquistas de "igualdad formal", mientras subsiste este sistema de explotación, donde las mujeres trabajadoras somos las que sufrimos las peores miserias, será imposible la "igualdad real".
Clinton representa este sistema de dominación sobre millones de trabajadoras y trabajadores, y es una de las más acérrimas defensoras de intereses imperialistas que a países del mundo hasta el día de hoy mantiene oprimidos y explotados.