La Izquierda Diario habló con Sergio Folchieri, dirigente del PTS y trabajador de VW Córdoba, a propósito de la reedición de Insurgencia Obrera.
Jueves 21 de julio de 2016
¿Qué rescatás del los años 70? ¿qué te parece la reedición del libro Insurgencia Obrera?
Una de las preguntas centrales que me surgieron con ese período es si el Cordobazo podría haberse transformado en una insurrección triunfante, que impusiera un gobierno de las organizaciones obreras convocantes.
El Viborazo, como también se conoció al segundo Cordobazo de abril del 1971 contó con un papel dirigente de las organizaciones que se reivindicaban del clasismo como Sitrac-Sitram. En ese sentido, si lo comparás con el Cordobazo, expresa claramente una evolución hacia la izquierda. El clasismo mostraba las tendencias al desarrollo de una franja del movimiento obrero que ponía en cuestión crecientemente al régimen capitalista. Pero fue tempranamente derrotado ese proceso.
Lo que siempre quise charlar con amigos de lucha y compañeros de trabajo combativos, fue la particularidad de dirigentes obreros de masas que no eran peronistas. El caso de Agustín Tosco (Luz y Fuerza), René Salamanca (SMATA), el “Petiso” Páez y el “Goyo” Flores (SITRAC), algunos que venían del radicalismo, que en la provincia de Córdoba, en los años 40, tenía como gobernador a Amadeo Sabattini un radical desarrollista, parecido al peronismo. Sus características, mas allá de que fueran clasistas (Sitrac-Sitram) o combativos (Luz y Fuerza-SMATA), eran dirigentes que no se corrompían y que tenían prácticas sindicales bastante democráticas. Bastante diferente a la mafia de la burocracia sindical peronista.
¿Qué actualidad le encontrás a las principales conclusiones del libro?
El Frente de Izquierda es una importante coalición política, con un programa de independencia de la clase trabajadora, ofrece a esos sectores que giran a izquierda una posibilidad de enfrentar ese ajuste que avanza. Muchos de quienes empiezan a luchar tienen la posibilidad hoy de tener acceso a otras experiencias como la de los años 70.
En el camino de esta pelea contra el ajuste del Gobierno y los empresarios, quizá revivan teorías sindicales y revolucionarias vigentes en los 70 (tosquismo, peronismo "clasista", guevarismo). Conocer la historia de los 70, desde un punto de vista trotskysta, es imprescindible para aprender las lecciones de dicho período, y no volver a cometer los mismos errores que permitieron que el peronismo atara las manos combativas del movimiento obrero, lo que terminó dando paso al golpe militar en 1976 más brutal de la historia argentina.
Lo que también quiero destacar del libro es la discusión con el centrismo del PST (Partido Socialista de los Trabajadores). Yo vengo del viejo MAS, donde la figura de Nahuel Moreno y la resistencia del PST a la dictadura estaban lejos de ser parte de un análisis marxista, mostrando las contradicciones que tuvieron. Más bien se limitaron a ensalzar la valentía de nuestros compañeros pero sin entrar en un análisis crítico más profundo.
En mucha menor medida (porque era una organización mucho más pequeña), el estudio de Política Obrera, hoy Partido Obrero, que lejos de autocriticar su pasado, cometen el mismo error que cometimos nosotros en el MAS, una visión acrítica y embellecedora. Los revolucionarios no somos idealistas ni románticos, somos realistas, y criticamos nuestros errores, pues nuestra lucha lleva generaciones, y si no aprendemos de errores pasados, nunca podremos abrazar la victoria futura.