El Ceo del grupo Newsan, Luis Gali, en el brindis de fín de año expresó que la continuidad de la producción en la planta Siam de Avellaneda, depende de los trabajadores. Mientras, la UOM junto con el resto de las centrales sindicales sigue la tregua con Macri y los gobiernos provinciales.

Gabriela Boyadjian @gabyrub_
Jueves 22 de diciembre de 2016 15:20
A fin de año todos hacemos "balance", lo que nos salió bien, lo malo, lo que no hicimos y demás. El viernes pasado fue el turno de la planta de la metalúrgica Siam de Avellaneda donde, en el marco de un supuesto brindis se hizo presente el CEO del grupo Newsan, Luis Gali. Media hora antes de finalizar la jornada de trabajo se le dijo a los operarios que fueran al comedor para el brindis, mismo comedor donde desde hace unas semanas la empresa da un desayuno que no cuenta con leche, ni café como antes, contada la cantidad de azúcar, vasos y agua. Ya en el comedor, todos parados después de trabajar toda la semana, tuvieron que pasar varios minutos para que empiece un vídeo institucional hecho por la compañía que mostraba todo lo "bueno" de ella y que recibió escasos aplausos. "Mejoramos esto", "empezamos a fabricar lo otro", "superamos aquello", "logramos mantener tal cosa". Un balance solo de lo bueno, porque para lo malo ya iba a tener tiempo de hablar don Gali.
Cuando le ceden el micrófono al CEO del grupo, empezó un monólogo, primero refiriéndose a las importaciones que sí afectan al mercado y repercutieron negativamente en la producción de línea blanca. Pero rápidamente cambió el discurso, luego de pedir que no lo filmen porque lo que estaba diciendo es puertas adentro, para los de "confianza". Así que una vez garantizado que no iba a ser filmada la barbaridad que estaba por decir, se le soltó la lengua. "La continuidad de esta planta, los puestos de trabajo de acá a 6 meses depende de ustedes", impactante declaración.
Luis Gali planteó que las heladeras salen con muchas fallas, que hay que mejorar la calidad para que se elija la marca, que hoy por hoy no está siendo así. "Si Siam no fuera parte del Grupo, no hubiera podido seguir", "tuvimos que poner mucha plata para mantener este sueño", y siguió "somos una familia, perdimos muchos compañeros". Los trabajadores se miraban entre ellos como preguntándose ¿lo dice en serio o es una cargada? Pero sí, lo reiteró tantas veces que no quedaron dudas de que la idea era echarles la culpa del año malísimo que había pasado la empresa.
Curioso "mal año" de la compañía que en el video de fin de año mostraba un crecimiento y producción constante, el único mal año en Siam lo tuvieron los trabajadores. No les alcanzó con las decenas de despidos, las suspensiones, el acoso de los jefes, el aumento del ritmo en la producción, casi quitar el desayuno y reducir considerablemente el almuerzo.
La situación de esta fábrica no es la excepción, sino la norma que rige en toda la rama. Los trabajadores de Siam junto con el resto de los metalúrgicos del país están siendo una variable de ajuste enorme, miles de despidos, suspensiones, persecución sindical, recortes de todo tipo. Todo con la necesaria complicidad del sindicato de la Unión de Obreros Metalúrgicos (UOM), que sigue una tregua eterna de la que también son parte sus amigos de la Confederación General del Trabajo (CGT). Sólo la organización en los lugares de trabajo junto con la fuerza política de la izquierda, de manera independiente de las burocracias sindicales, es la alternativa para enfrentar la agenda de ajuste y despidos de Macri y de los gobiernos provinciales.