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Red Internacional
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JUVENTUD. Sigue aumentando el machismo entre adolescentes

Son varios los estudios realizados en el Estado español que muestran el preocupante aumento del machismo entre adolescentes, lo que choca frontalmente con la falsa idea de una “generación igualitaria”.

Verónica Landa

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero

Miércoles 27 de julio de 2016

Un estudio realizado entre 2009 y 2010 en Madrid señalaba que los y las adolescentes al crecer en una época de mayores derechos para las mujeres, no perciben la violencia machista en su entorno. La reproducen con total naturalidad, no saben identificarla y tampoco como actuar frente a ella. Este estudio señalaba que un alto número de mujeres consideraba más fácil romper con la violencia machista en una relación si se da en una pareja joven que en un adulta. Sin embargo, las cifras nos muestran que realmente no es fácil cortar con la violencia machista, independientemente de la edad, entre otras cosas porque no se sabe identificar y por el mito del amor romántico que relaciona celos con amor.

El último informe es de este año y lo ha impulsado el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM). El estudio concluye que las relaciones adolescentes pueden suponer el mismo grado de violencia que las relaciones “adultas”, con la diferencia que en las primeras se manifestaría la violencia desde un primer momento. También, que el control tecnológico está tan extendido en la adolescencia que no levanta sospechas. Por último, que la mayoría de víctimas adolescentes sufren violencia sexual camuflada como “falso consentimiento”. El estudio se realizó en base a entrevistas a 22 jóvenes víctimas de violencia machista, y a seis jóvenes condenados por maltrato a sus parejas. Otra de las conclusiones que llama la atención es la relación directa que muchas jóvenes hacen entre el cine dirigido a adolescentes y el fomento de la violencia machista.

Rosa Urbón, directora del Instituto de la Mujer, dijo respecto a lo ocurrido en San Fermín que "Los jóvenes están reproduciendo conductas machistas, discriminatorias, que pensábamos que estaban totalmente superadas y vemos que no". Pensar que en algún momento el machismo se había superado es una equivocación. La legislación contra la violencia machista no implica su erradicación. Es más, en el caso de los feminicidios, último eslabón de una cadena de múltiples violencias machistas, se muestra inútil y tardía.

Cuando llegan los sanfermines y los casos de violaciones y agresiones sexuales comienzan a aparecer llega la polémica. Pero todos los años en sanfermines y en fiestas de barrios y ciudades se producen agresiones sexuales a mujeres. También se producen de noche, en la calle, en discotecas, en el metro o en el trabajo un día cualquiera.

¿Cómo podemos extrañarnos de que los casos de agresiones sexuales y violaciones aumenten si el mensaje de que “cuando una mujer dice no, sigue insistiendo porque quiere decir sí” no deja de llegarnos? ¿Cómo extrañarnos si este sistema capitalista mercantiliza los cuerpos de las mujeres para conseguir beneficios millonarios y perpetúa el rol de la mujer objeto-sexual?

Además, Urbón señala que la culpabilización de las víctimas a la hora de denunciar maltrato no es tanta como hace unos años, en lo que señala, ha jugado un papel fundamental la sensibilización de la policía. Y no obstante, la lógica machista con la que la policía y el personal de los juzgados suele tratar a las mujeres que llevan adelante una denuncia sigue ahí, haciendo que se sientan cuestionadas a la hora de contar su historia.

Contrariamente a lo que opina Rosa Urbón, se sigue justificando, y mucho, a las agresores. No paramos de oír justificaciones ante la violencia machista: estaba borracho, deprimido, loco u enfermo. Un discurso que los adolescentes reproducen ya que consideran que aquel hombre que maltrata físicamente a una mujer no es más que un enfermo con un impulso fuera de lo normal. No nos engañemos, se llama machismo y permea en todos y cada uno de los sectores de esta sociedad, reproduciéndose en nuestro día a día.

Cada nuevo caso de feminicidio y de cualquiera de las múltiples violencias machistas hacen más evidente la necesaria organización de la mayoría de las mujeres, jóvenes, trabajadoras y migrantes por sus derechos, de manera independiente del Estado y sus instituciones; una lucha que pasa por derribar no solo al sistema patriarcal que las oprime, sino también al sistema capitalista que las explota y que se beneficia de las múltiples cadenas de opresión patriarcales.