Peter Robe Berlín | @robe_peter
Miércoles 15 de octubre de 2014 16:37
El miércoles 15 los maquinistas afiliados en el Sindicato de maquinistas alemanes (GDL) paralizaron nuevamente el tránsito vía ferrocarril regional y urbano desde las 14:00 hasta las 4 de la madrugada. Demandan un 5 por ciento de aumento salarial y la reducción de la semana laboral de 39 a 37 horas.
“Una arrogancia increíble”
Con este paro de 14 horas por primera vez se paraliza el tránsito de trenes después del horario de trabajo, donde la mayor cantidad de gente está usando este medio de transporte.
A esta medida de lucha antecedieron tres huelgas de tiempo parcial, dos a principios de septiembre y la última el miércoles 8 de la semana pasada. Ese día pararon por nueve horas alcanzando una exitosa cifra del 90 % de trenes de la Deutsche Bahn (DB) parados.
El día 2 de octubre tuvo lugar un referéndum de huelga donde los trabajadores votaron con un 91 % a favor de seguir la lucha. Con esa votación se abrió también la posibilidad de una huelga indefinida de todos los trenes en Alemania, lo que rápidamente salió a negar el presidente del sindicato, Claus Weselsky.
La GDL, que representa un 80 % de los maquinistas y 34.000 trabajadores ferroviarios en total, demanda un 5 % de aumento salarial y la reducción de la semana laboral de 39 a 37 horas.
Además quieren obtener el derecho de negociar también para los auxiliares de trenes y la tripulación. Hasta el momento, solamente tienen derecho a negociar para los maquinistas.
En el resto de los sectores el sindicato del transporte y del ferrocarril (EVG, parte de la central sindical DGB) que afilia a 240.000 trabajadores, mantiene la autoridad de negociar con la empresa DB.
Es por esto, que la empresa DB se negó hasta ahora negociar con el sindicato GDL. Ante esta negativa, Claus Weselsky habló de una “arrogancia increíble” por parte de la empresa.
La única oferta de la empresa ha sido el congelamiento de las negociaciones colectivas actuales hasta que se haya aprobado una ley que regule el derecho a negociar en el caso de que dos sindicatos reclamen sobre el mismo convenio, que lleva el título de la “unidad de los convenios”. (Tarifeinheit).
Una alianza contra el derecho a huelga
El proyecto de ley de la ministra de trabajo Andrea Nahles (SPD) quiere atribuir el derecho a negociaciones colectivas y medidas de lucha solamente al sindicato mayoritario.
Lo que suena “justo y apropiado” en la teoría llevaría a que los trabajadores afiliados a los sindicatos minoritarios vean liquidado su derecho a huelga, derecho democrático y constitucional. Además facilitaría la formación de sindicatos pro-patronales por lo que también afectaría a amplias capas de trabajadores precarizados.
Para llevar a cabo esta medida claramente represiva y pro empresarial se formó una alianza entre el gobierno de la gran coalición de los democristianos (CDU) de Merkel y la socialdemocracia (SPD), el empresariado y la burocracia del DGB. Este último apoya esta ley para impedir una mayor oposición de sindicatos más combativos, como es por ejemplo el GDL o la Unión Cabina para los aviones.
También los pilotos organizados en el sindicato Unión Cabina se encuentran en una lucha contra una reforma de la edad de jubilaciones de 5.400 pilotos y copilotos de Lufthansa. Desde abril han llevado adelante seis huelgas que en total afectaron a 500.000 pasajeros, parando vuelos nacionales, internacionales y de mercancías como durante la semana pasada con una huelga de dos días.
Las luchas siguen a pesar de las campañas difamatorias
Una encuesta recientemente publicada muestra que ambas huelgas tienen un apoyo popular significativo. Ambas enfrentan una dura campaña difamatoria de la prensa afín al gobierno y los grandes empresarios con sus planes para impedir huelgas. Aun así, en el caso de los maquinistas un 54 % de la población está a favor de su lucha, mientras un 42 % de los encuestados apoya las huelgas de los pilotos.
“No vamos a quedarnos tranquilos hasta que nos prohíban”, afirmó el presidente de la GDL, alertando sobre nuevas medidas de lucha, ante la terquedad de la empresa.
Dependerá de la relación de fuerzas quién se va a imponer, los huelguistas combativos del transporte o la alianza entre el gobierno, los empresarios y la burocracia del DGB.