Luego de que Macri haya prometido levantar las restricciones a la compra de moneda extranjera si gana las elecciones presidenciales y Massa lo secunde, el oficialismo salió al cruce contra el candidato del PRO. Sin embargo, todos tienen en agenda el ajuste. Sólo el Frente de Izquierda y los Trabajadores propone una salida favorable al pueblo trabajador.

Lucía Ortega @OrtegaLu_
Viernes 20 de marzo de 2015
Se largó la carrera presidencial y comienzan los debates sobre los planes económicos de cada candidato. La piedra la arrojó Macri, quien en declaraciones radiales prometió el pasado martes que “a partir de diciembre (si soy presidente), no hay cepo”. Esta medida significa liberar la compra de dólares con una consecuente devaluación y caída del poder adquisitivo de los ingresos de los hogares, plan que necesariamente va ligado a un mayor endeudamiento con el capital financiero internacional. El candidato presidencial del PRO, que ahora también será aliado del radicalismo después de su convención nacional, polemiza para instalarse aún más en el debate electoral y lo hace mostrando sin tapujos sus planes de ajuste sobre el pueblo trabajador.
Las voces al interior del PRO no desmintieron esta propuesta, solamente debieron aclarar que levantar el cepo no sería “de un día para otro”. Jorge Ingaramo, referente del macrismo en Córdoba, declaró que “con mucho cuidado, se puede ir soltando el cepo y manejando el tipo de cambio (…) porque si lo hace en un día tiene una pérdida de reservas espectacular o una flotación del tipo de cambio que difícilmente recomendaría”. Mientras que el senador nacional del PRO, Diego Santilli, ratificó que “la prioridad nuestra es que no haya cepo”, postura muy coherente para un partido que representa intereses patronales y de éstos recauda los fondos para su campaña.
Esta declaración de principios “menemista” favorece los planes de polarización “con la derecha” que propone el kirchnerismo como estrategia hacia la contienda electoral. Para no quedarse afuera, el aspirante a presidente del Frente Renovador, Sergio Massa, señaló el mismo martes que él también será un presidente que levantaría el cepo. Frente a esta ubicación, Aldo Pignanelli, el referente económico del Frente Renovador, intentó diferenciarse del PRO señalando que lo que se propone Macri es “una barbaridad” porque va a “súper devaluar”, mientras que su bloque plantea “liberar el régimen de libertad de acceso (al dólar)” acompañado de “una serie de medidas macroeconómicas”. Es decir, devaluar al fin, como reconoció su candidato a Jefe de Gobierno, Guillermo Nielsen.
Las voces del oficialismo no se hicieron esperar. El ministro de economía Axel Kicillof salió al cruce con Macri asegurando que lo que piensan hacer es “el ajuste, el tarifazo, el sobreendeudamiento” y que están “generando a los argentinos la creencia de que todo está muy mal para imponernos un ajuste violento”. De nuevo los matices. Debe recordarse que Kicillof estrenó su nuevo puesto al mando del ministerio de economía con la devaluación más importante del kirchnerismo, cuando en enero del año pasado el peso se devaluó más del 22%. En materia de endeudamiento, el conflicto con los fondos buitre lo llevó a repetir más de una vez que “Argentina quiere pagarle al 100% de los acreedores” como parte de su estrategia de “la vuelta a los mercados” financieros internacionales.
También el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, aprovechó la oportunidad para enfrentar la política oficialista con la agenda económica propuesta por Macri. Consideró “irresponsable” decir que se pueden levantar las restricciones cambiarias de un día para otro, dado que eso generaría “devaluación, inflación, pérdida de reservas y una crisis”. Por ello aclaró que “el gobierno ha ido eliminando las restricciones, hoy existe el dólar ahorro” y que hay que analizar la oportunidad y las formas para ir eliminando las restricciones. El gobierno se muestra así en definitiva como una variante más administrada del mismo esquema de devaluación, ajuste y endeudamiento, que ya hemos visto implementar con la “sintonía fina” que ha afectado los ingresos de los asalariados mediante la inflación, el impuesto al salario, los ajustes de tarifas y las devaluaciones por goteo, mientras plantea eliminar los impuestos de un sector de las patronales agrarias. Esto explica las declaraciones de Daniel Scioli, el candidato más firme del peronismo, al afirmar que “se van normalizando algunas situaciones sin tener que, por el hecho de ser un año político, estar haciendo algunos anuncios”.
Solamente el espacio político de izquierda que se agrupa en el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) analiza que el problema de la restricción externa argentina no se resuelve con devaluaciones fuertes o administradas que involucren un ajuste sobre del pueblo trabajador. En palabras del propio economista oficialista Aldo Ferrer, “uno puede decir que va a subir los sueldos, bajar los impuestos, liberar el cepo pero el tema es cómo”. El FIT anuncia un programa económico que plantea garantizar el ingreso real de todos los trabajadores y sectores populares mediante un salario mínimo igual a la canasta familiar (hoy $12.200) indexado por inflación, eliminación del impuesto al salario, el fin del desempleo y el empleo en negro y el 82% móvil para los jubilados. Para eso propone un paquete de medidas que incluye rechazar el pago de la deuda externa ilegítima y usurera, la nacionalización de la banca, el monopolio estatal del comercio exterior que combata la especulación con de los exportadores y la expropiación de los grandes terratenientes.

Lucía Ortega
Economista UBA. Coeditora de la sección de Economía de La Izquierda Diario.