El candidato a presidente del Frente de todos decidió terminar su campaña con quien es el símbolo de la complicidad con el ajuste de Macri y con uno de los responsables políticos de los asesinatos de Kosteki y Santillán

Javier Nuet @javier_nuet
Jueves 8 de agosto de 2019 22:51
En simultáneo con Cambiemos, que cerraba su campaña en Vicente López, Alberto Fernández estuvo este jueves en el estadio Orfeo de la Ciudad de Córdoba clausurando la primera etapa de su carrera hacia la presidencia.
Su candidata a Vice, Cristina Fernández de Kirchner, no estuvo presente: estaba participando de otro acto en Merlo, junto a Axel Kicillof. Los que si estuvieron en Córdoba fueron Sergio Massa, el primer candidato a diputado por la Provincia de Buenos Aires, quien probablemente será presidente de la cámara de diputados si la fórmula de los Fernández llega al poder y Felipe Solá, uno de los principales responsables políticos de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Esa imagen fue continuidad de la foto que se había sacado el miércoles en el Monumento de la Bandera, en Rosario, con distintos gobernadores. Incluidos el celeste Juan Manzur de Tucumán, donde obligaron a una niña de once años a parir, Gildo Insfrán de Formosa, responsable de la represión a los pueblos originarios y todos aquellos pertenecientes al partido justicialista que vienen aplicando en sus provincias el ajuste que aplica Mauricio Macri a nivel nacional.
El lugar elegido para el cierre no es casual. En ese distrito el peronismo perdió las últimas dos elecciones nacionales contra Cambiemos por amplio margen. Por eso Alberto empezó su discurso diciendo que el suyo iba a ser un gobierno federal, y le pidió a los cordobeses que se olvidaran de las “rispideces” del pasado. Llegó a decir que él ni sabía a qué se debían porque venían de un gobierno del que no fue parte.
En su discurso denunció la cruda realidad a la que el gobierno de Macri está sometiendo a millones de trabajadores, que no llegan a fin de mes, que no tienen acceso a la educación ni a la salud y que cada vez en mayor medida quedan desempleados. Volvió a insistir con que va a garantizar medicamentos gratuitos para los jubilados, y que su prioridad va a ser esa antes que los bancos. Algo difícil de creer con aliados como Massa en el congreso, los gobernadores cómplices de Macri en las provincias y Daer en la CGT.