Luego de una semana sin avances en la negociación entre Grecia y Alemania junto con la Unión Europea, el próximo lunes se volverían a reunir las partes. No está claro el resultado de una negociación donde ambas partes tienen mucho para perder, aunque Grecia viene siendo el más perjudicado.
Sábado 14 de febrero de 2015
El Gobierno de Grecia prometió que hará todo lo posible para alcanzar la próxima semana un acuerdo con sus acreedores internacionales, un mensaje que animó a los inversores, mientras los expertos de ambas partes comenzaron el viernes las reuniones técnicas para allanar el camino hacia una negociación exitosa.
El temor a un caos financiero llevó a muchos ahorradores a retirar su dinero de los bancos griegos. Fuentes bancarias dijeron que esa fue la razón por la que el Banco Central Europeo ofreció el jueves más financiación de emergencia a las entidades del país hasta que concluyan las conversaciones del lunes con los ministros de Finanzas de la zona euro.
Los mercados griegos subieron con fuerza después de que el nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, elegido con la promesa de poner fin a un acuerdo de rescate al que culpa de haber empobrecido a millones de personas, accedió a que sus asesores se sentaran con funcionarios de la Unión Europea (UE), el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la denominada "troika".
No obstante, el ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, que presidirá una reunión el lunes de sus pares de la zona euro, volvió a reducir las posibilidades de una rápida conclusión de las negociaciones.
"Sigo siendo muy pesimista", aseguró.
"Las expectativas de los griegos sobre su Gobierno son muy elevadas. Pero las posibilidades, debido al estado de su economía, son muy limitadas. Así que se necesita aún un gran ajuste y no sé si podremos resolverlo el lunes", agregó.
El miércoles, los ministros de Finanzas de la zona euro no lograron acordar una amplia declaración común sobre cómo seguir financiando a Grecia cuando concluya a fines de este mes el paquete de rescate de tres años, odiado por muchos griegos, junto con la "troika" que vela por el cumplimiento de sus términos.
Tsipras quiere un nuevo paquete financiero, libre de terminologías impopulares y de las condiciones más gravosas. Pero Alemania, respaldada con fuerza hasta el momento por los otros 17 países miembros de la zona euro, insiste en que su Gobierno debe ampliar el plan actual por varios meses, ganando tiempo para desarrollar una nueva estrategia si así lo desea.
El portavoz griego, Gabriel Sakellaridis, afirmó que si no se llega a un acuerdo el lunes no sería una catástrofe.
Sin embargo, esta visión no es compartida en algunas capitales europeas, especialmente en Berlín y Helsinki, donde cualquier acuerdo con Grecia necesitará la ratificación de sus parlamentos locales.
Continúa la presión sobre Grecia (que paga el pueblo trabajador)
Las reuniones del viernes en Bruselas, que podrían seguir el lunes, buscan identificar qué elementos del rescate son compatibles con el mandato popular que asegura tener Tsipras.
Los líderes de la UE creen que Grecia es libre de proponer otras maneras de gestionar su presupuesto y la alta deuda, pero debe incluir una perspectiva creíble a los acreedores -en su mayoría otros estados miembros de la UE- de que van a cobrar.
"Ha habido debates políticos muy buenos (...) y ahora debemos bajar a los hechos duros", señaló un alto cargo de la UE cercano a las negociaciones.
"El lunes esperamos una descripción de qué se sobrepone entre los dos (...) y cuáles son las divergencias", añadió.
Pierre Moscovici, el ex ministro de Finanzas francés que ahora se encarga de los asuntos económicos de la Comisión Europea, dijo ser "optimista" frente a la posibilidad de lograr un acuerdo la próxima semana y advirtió contra un fracaso que podría generar problemas impredecibles a Europa.
Aseguró que Tsipras "debe respetar las promesas y al mismo tiempo estamos dispuestos, como europeos, a ver qué márgenes de maniobra son posibles".
Sakellaridis insistió, no obstante, en que Atenas sigue negándose a implementar reformas que intensifiquen la austeridad de los recortes y debiliten el tejido social.
Además, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dijo a la revista alemana Der Spiegel que condonar parte de la deuda sería más barato para los acreedores de Atenas, algo que es un anatema para otros gobiernos, especialmente en Berlín.
Subrayando cómo la crisis afecta a profundas emociones históricas en toda Europa, un portavoz del ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schaeuble, condenó una caricatura en un periódico cercano a Tsipras.
En el dibujo aparece Schaeuble vestido con un uniforme nazi evocando el Holocausto al decirle a los griegos: "Insistimos en hacer jabón con su grasa".
Por la anulación de la deuda y contra los planes de austeridad
Aun es incierto el resultado de esta nueva jornada de negociación que se prepara para el próximo lunes. Ambas partes tienen mucho para perder pero también para ganar. En el caso de Alemania no está dispuesta a ceder un centímetro de su plan de austeridad para la UE. Y podría llegar un poco más relajada a este lunes luego de alcanzar junto con Francia un acuerdo precario de paz para Ucrania.
En el caso de Grecia, el gobierno de Tsipras apuesta a mejorar el plan de rescate y las condiciones del ajuste que le exige la “troika”, sabe que cuenta a su favor que una salida del euro pone en aprietos a la banca europea y al propio euro, una situación que puede jugar en contra de la recuperación lenta que parece haberse iniciado en la primera parte del año.
Más allá del juego de estrategias de negociación de las partes, hasta ahora el perjudicado viene siendo el pueblo trabajador griego que ha visto perder sus puestos de trabajo, salarios, recortes en jubilaciones, en los presupuestos de salud, educación, etc. como nunca en su historia. La renegociación que propone Tsipras no solo no frena el plan de austeridad y ajuste sino que termina salvando a la burguesía griega que se ha visto beneficiada por el endeudamiento. Por eso, es necesario impulsar una fuerte campaña por el no pago de la deuda y contra el ajuste como señalamos acá. Las movilizaciones en Grecia y en Europa pueden ser un punto de partida para impulsar esta campaña.
Fuente: Reuters