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Movilización. Sin cuestionar seriamente a la casta judicial, el kirchnerismo marchó contra la Corte

Manifestantes se concentraron frente a la sede del máximo organismo judicial en CABA. Estuvieron presentes, entre otros, referentes como Amado Boudou y Roberto Baradel. El kirchnerismo no se propone ninguna pelea seria contra una justicia de carácter clasista.

Jueves 5 de mayo de 2022 19:29

Este jueves por la tarde tuvo lugar una manifestación frente a la sede de la Corte Suprema de Justicia, en la Ciudad de Buenos Aires. Organizada por la denominada Multisectorial por una Justicia Democrática, Feminista e Independiente, contó con la participación de referentes políticos del kirchnerismo. Entre los más conocidos pudo verse al dirigente sindical de Suteba Roberto Baradel, y al ex vicepresidente de la Nación, Amado Boudou. También estuvieron presentes referentes de diversos organismos de derechos humanos.

La movilización reclamó contra la decisión de la Corte de asumir la conducción del Consejo de la Magistratura, hecho ocurrido hace un par de semanas. Esa decisión implica una avanzada de la Corte sobre el conjunto del Poder Judicial.

Como ya hemos señalado, la Corte funciona como una instancia bonapartista, que actúa arbitrando o intentando arbitrar en la escena política nacional. Una institución que se presenta a sí misma como “guardiana de la Constitución” al tiempo que define sobre múltiples causas.

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Entre los planteos del kirchnerismo se encuentra el de realizar una consulta popular sobre la Corte Suprema. La idea ha sido defendida públicamente por Oscar Parrilli, senador y dirigente central del propio kirchnerismo.

Sin embargo, más allá de las críticas y los ataques contra la casta judicial -que incluyen la denuncia de un eventual “golpe”-, el kirchnerismo no cuestiona profundamente un Poder Judicial que es profundamente clasista. Un esquema institucional cuya función es garantizar la dominación social y política del gran empresariado.

De hecho, a lo largo de su historia, el kirchnerismo mantuvo una relación de negociaciones y tensiones con las distintas alas de la casta judicial. Recién hacia 2013, en el marco del segundo gobierno de Cristina Kirchner, empezaron las tensiones y los roces que, posteriormente, escalaron.

Una transformación profunda del Poder Judicial debería empezar por la modificación del sistema de elección de jueces. Estos tienen que ser elegidos por sufragio universal. Debe existir, además, la posibilidad de revocarlos de manera sencilla. Hay que terminar con los privilegios de casta, como los sueldos altísimos y el carácter casi vitalicio de los mismos. Al mismo tiempo, hay que avanzar en la implementación de juicios por jurado en todas las áreas.

Esa transformación del sistema judicial no está en los planes ni en el discurso del kirchnerismo. Lo suyo es, a lo sumo, una negociación con cara de enojo.