Conoce acá el acuerdo al que llegó la "comisión técnica" designada por los partidos de Chile Vamos, la ex Concertación y sectores del Frente Amplio. Un acuerdo hecho a medida de la derecha y para mantener las herencias de la dictadura que beneficia a los grandes empresarios. Frente a este proceso trucho, debemos pelear por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.
Viernes 6 de diciembre de 2019
Este texto de acuerdo firmado entre toda la comisión técnica, de 14 "expertos" nombrados a dedo por los partidos de Chile Vamos, la ex Concertación y los principales partidos del Frente Amplio, impuso las reglas de la derecha, de la UDI, RN y Evópoli, sus vetos y su imposición de un proceso constituyente amañado: no hay escaños reservados para pueblos indígenas, no hay paridad mínima de género, o sea 50% de escaños para las mujeres y no habrá posibilidad real que ganen independientes al mantenerse el sistema electoral que beneficia a los partidos empresariales. Sólo se podrán incluir en caso que el parlamento actual modifique las leyes para la elección de diputados con fecha límite al 25 de junio de 2020. La "oposición" que con diversos matices decía defender esos puntos, cedió sin embargo, a que esos puntos no se tocaran en este acuerdo, y quedaron abiertos a ser modificados en el parlamento donde dicen que buscarán que sean modificados.
No es casual que quien primero hablara anunciando el acuerdo fuera el ex Presidente UDI Ernesto Silva, que estuvo ligado al financiamiento de grandes empresarios beneficiados con la dictadura como Penta, y era un defensor de militares y genocidas responsables de violaciones a los Derechos Humanos.
Se trata de un acuerdo hecho a medida de la derecha, con sus vetos, sus imposiciones y sus trampas, mostrando que no están dispuestos a ceder nada más que cambios cosméticos o maquillajes, que garanticen su "modelo" al servicio de los grandes empresarios, a beneficio de las AFP y las millonarias ganancias de un puñado mientras las grandes mayorías viven con sueldos y pensiones de hambre, de los que negocian con nuestra salud y educación.
Pero es a medida de la derecha porque es respaldado por los partidos de la ex Concertación, que mientras dicen "defender" algunos mínimos como paridad de género, cupos independientes y de pueblos indígenas, aceptan todos los vetos e imposiciones de la derecha, pues comparten que no se debe tocar los pilares de las herencias de la dictadura, y buscan preservar a Piñera y a todo este régimen cuestionado. También porque es aceptado por la mayoría de los parlamentarios del Frente Amplio, que entran a la "cocina" de la derecha y ex Nueva Mayoría, que incluso votan favorablemente a leyes que criminalizan las manifestaciones, protestas y paros, como acaban de hacer esta semana.
Además, mantuvo los 2/3 de quórum, un poder de veto impuesto ya en el acuerdo del 15 de noviembre por la derecha, en particular el partido pinochetista UDI, defensor acérrimo de la Constitución del dictador, y no casualmente redactada por su fundador, Jaime Guzmán.
El texto de acuerdo que ahora debe ser visado por los diversos partidos representados y luego llevado a tramitación en el Congreso, establece el procedimiento de reforma a la actual Constitución con una reforma del capítulo XV, cuyo título se llamaría "Reforma de la Constitución y del Procedimiento para Elaborar una Nueva Constitución de la República".
El procedimiento posterior sería la convocatoria por parte del asesino Piñera a plebiscito nacional para el día 26 de abril de 2020 y para su realización o se aplicarán las leyes orgánicas vigentes hasta el 1 de enero de 2020 sobre elecciones populares y escrutinios, sobre sistema de inscripciones electorales y Servicio Electoral y la de Partidos Políticos.
Si la opción que gane es nueva Constitución, el mismo Piñera debe convocar a elección de los miembros de la convención mixta constitucional o convención constitucional, la opción que saliera ganadora. Esa elección se llevaría a cabo el mismo día que se realicen las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores regionales correspondientes al año 2020.
Esta verdadera "cocina" es a espaldas del pueblo trabajador y de los millones que se movilizaron durante casi 50 días, y es avalada por los partidos de la ex Nueva Mayoría y también de la mayoría de parlamentarios del FA como Boric (CS), Jackson (RD) o Mirosevic (PL). Se trata de una "trampa" para que se mantengan las herencias de la dictadura, en pensiones y salarios, educación, salud y vivienda, para que se mantengan las condiciones laborales de Pinochet y la precariedad.
¿Tendremos una Asamblea Constituyente realmente democrática con este gobierno asesino y con el actual parlamento? Si no pone fin a este gobierno y al régimen, el proceso constituyente será a la medida de ellos como ya lo están haciendo. Para que sea soberana no debe existir ningún poder sobre ella. Para que sea libre, no debe tener ninguna restricción ni vetos como pretenden con los 2/3 y decidir por mayoría simple, y convocada por las organizaciones obreras, populares, los comités y coordinadoras que surjan a través de la lucha. Con derecho a voto y poder ser electos los menores desde 14 años, y para que represente al pueblo trabajador elegir representantes cada 10.000 electores, con delegados constituyentes ser revocables y que cobren lo mismo que una profesora, sin restricción a dirigentes sindicales y de organizaciones obreras, estudiantiles, sociales, con un mínimo de 50% -sin tope- y con cupos para el pueblo mapuche que elija a sus propios representantes. Por otra parte, esta AC no debería tener plazos y mientras funcione todas las demás instituciones se deben subordinar a sus decisiones.
Para conquistarla, las organizaciones como la CUT y Mesa de Unidad Social deben poner fin a su tregua con el gobierno y su "presión" sobre este parlamento empresarial, y avanzar a un plan lucha serio de paros escalonados para terminar con Piñera y su represión, e imponer una Constituyente Libre y Soberana.