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Red Internacional
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Reforma Jubilatoria. Sin tregua de Navidad: sigue la huelga del transporte en Francia

A pesar de los intentos del Gobierno y de algunos sindicatos para establecer una "tregua de Navidad" y levantar la huelga, los trabajadores del transporte mantuvieron las acciones este lunes 23, llevando este martes 20 días de paralización.

Lunes 23 de diciembre de 2019 16:20

A pesar de los inconvenientes que puede traer una huelga generalizada en el transporte durante las fiestas de Navidad y año nuevo, y de los intentos del Gobierno y de las direcciones sindicales por desactivarla, la lucha de los trabajadores contra la reforma jubilatoria de Macron cuenta con más del 50% de aprobación.

El Gobierno, mediante su primer ministro, Edouard Philippe, había sido el encargado de negociar con las direcciones sindicales una "tregua de Navidad", al mismo tiempo que diferentes funcionarios aparecían en los principales medios de comunicación para buscar desacreditar a los trabajadores señalando los problemas que le iban a provocar a todos los franceses durante las fiestas si mantenían la huelga de transporte, que este martes ya llegó a los 20 días.

A pesar de que algunos sindicatos como la UNSA, que tiene peso en ferroviarios (SNCF) y trabajadores del transporte metropolitano de París (RATP), aceptó la tregua exigida por el Gobierno y llamó a levantar la huelga, los trabajadores de base no acataron la orden y llamaron a continuar las acciones. La CGT por su parte, que llamó a una nueva movilización recién para el 9 de enero, se vio presionada a aceptar el mandato de las bases de no levantar la huelga durante las fiestas.

"Sin retiro de la reforma jubilatoria, no hay tregua", cantaban los trabajadores en todas las últimas marchas y asambleas. Ese espíritu se recuesta sobre el apoyo social que mantiene la huelga, a pesar de las complicaciones que genera para poder movilizarse en la capital y muchos lugares del país, y de embotellamientos que llegan hasta los 600 kilómetros según el día. Una encuesta del Journal du Dimanche mostró que el 51 % de los franceses sigue apoyando la huelga como método de lucha contra la reforma jubilatoria, mientras que 34 % dijo estar en contra. Si bien es una baja de 6%, en relación a la última encuesta, el apoyo sigue siendo alto teniendo en cuenta la agresiva política de los medios, el Gobierno, e incluso la traición de algunas direcciones sindicales.

Por su parte Macron quiso enviar un mensaje, sin éxito, desde Costa de Marfil, donde celebraba su cumpleaños número 42, al asegurar que iba a abandonar su pensión presidencial de 6.000 euros mensuales. Se trata de una decisión simbólica que en lugar de ser tomada como un gesto por los huelguistas, fue considerada como una burla que viene de parte de un personaje que pertenece a una casta que gana millones de euros y tiene jubilaciones de privilegio mientras que aprueban leyes para eliminar los regímenes especiales de los que tienen tareas penosas e insalubres, y aumentan la edad jubilatoria, lo que implica trabajar más para ganar menos.

Mientras que los trabajadores del transporte mantienen la huelga, este lunes en varias refinerías se realizaban asambleas generales para votar la continuidad de la huelga. Situación similar se vivía en docentes, energía (empresa de electricidad), y puertos.

La semana empieza con el cierre de la estación de Lyon

Los huelguistas ferroviarios y del transporte metropolitano de París habían discutido comenzar la semana con acciones en distintas estaciones de trenes.

La primera la hicieron este lunes al ocupar la estación de Lyon (Gare de Lyon) con cientos de trabajadores ferroviarios. "Sin retirada no hay tregua" repitieron los trabajadores, dispuestos a hacer de esta semana de Navidad una semana de acción para endurecer el movimiento y torcerle el brazo al Gobierno.

El Gobierno y la empresa enviaron a la Policía para reprimir a los trabajadores. El objetivo era evitar que los huelguistas de la RATP (metro, ómnibus y tranvía) se unieran a los ferroviarios. Sin embargo, y a pesar de la represión y los detenidos, no pudieron lograrlo.

Por la determinación de los huelguistas la empresa de ferrocarriles (SNCF) tuvo que cancelar los trenes del día y envió a la policía para desalojar la estación. Es un éxito para los trabajadores que demuestran que más allá de la traición de sectores de la dirección sindical, las bases pueden dirigir y llevar adelante la lucha hasta el final. Mientras que los dirigentes sindicales acordaron una fecha de movilización recién para el 9 de enero, los huelguistas muestran que permanecerán movilizados durante las fiestas, sin esperar 20 días para salir a las calles.

Es un un primer éxito, que marca el comienzo de una semana agitada, como el desafío para que el movimiento se endurezca y se generalice después de las primeras declaraciones de tregua por parte del Gobierno y la burocracia sindical.