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Miércoles 29 de marzo de 2017
Tras los errores irreversibles en la construcción de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la CDMX, el gobierno capitalino exigía el pago 2117 millones de pesos por concepto de pena convencional al consorcio constructor tripartito propiedad de Carlos Slim (Grupo CARSO, ICA y ALSTOM), hoy fue concedido un amparo definitivo contra dicha petición.
Es decir, no sólo fueron millones de pesos del erario público los que fueron derrochados en uno de los mayores desastres de infraestructura social, sino, que aparte de que Slim y sus socios se enriqueciesen del mismo, hoy, el Segundo Tribunal en Materia Administrativa del Primer Circuito, da una resolución definitiva, donde se deja entrever la protección que el gobierno y sus instituciones otorgan a los grandes millonarios de este país.
Un servicio de miseria, con ganancias millonarias
Varios fueron los meses en que la Línea 12 estuvo a menos del 50% de su funcionamiento, pues los errores de las construcción y selección de infraestructura ponían, y siguen poniendo, en riesgo la vida de millones de usuarios de la zona sur- oriente de la ciudad.
Mientras esto sucedía, el costo del boleto del Metro subía el 66%, el aumento más alto de su historia, lo cual tuvo una repercusión directa sobre el bolsillo de las familias trabajadoras, que son las que ocupan por necesidad este servicio que comunica a toda la urbe.
Sin embargo, nada de este aumento se ha visto reflejado en el mejoramiento del servicio, con una constante falta de piezas para poder reparar los trenes, instalaciones ue con más de 40 años apenas y se le han dado mantenimiento y una cada vez mayor demanda del servicio en medio de una sobrepoblación automovilística.
El metro: una necesidad para vivir en la Ciudad de México
Mientras el actual Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y el director del metro el ex policía Joel Ortega, esconden que la concesión de la propaganda que encontramos en cada una de las estaciones del metro genera ganancias jugosísimas para privados, el servicio va en decadencia y es cada más notorio las fallas, que van desde incendios al interior, fallas eléctricas, inmovilidad de decenas de trenes y descontento de usuarios y trabajadores.
Es por ello, que este medio vital para poder comunicar a toda la Ciudad necesita cambiar la manera en que está gestionado, es una necesidad de primer orden que quienes viajamos y quienes trabajan en él, seamos quienes decidamos como se maneja los millones de pesos que genera diariamente el servicio.
Basta de pagarle dinero a quienes se van a enriquecer por otorgar un servicio deficiente y insuficiente, necesitamos que el boleto estudiantil sea gratuito, que el costo baje, que las piezas lleguen y que los y las trabajadoras tengan un salario digno y que permitan su libre organización sindical contra la actual burocracia charra, para así poder mejorar un servicio, que aunque vital, está muriendo de apoco, siendo los únicos afectados quienes necesitamos de él. Para ir a la escuela, el trabajo y de regreso a casa.