Luego de las recientes denuncias de acoso/abuso en la UDP, por una integrante del Frente de estudiantes libertarios (FEL), quien decidió presentar su renuncia a su organización producto del escaso apoyo brindado tras denunciar a un compañero de su misma militancia.
Miércoles 5 de octubre de 2016
Escrito por: Pan y Rosas U. Diego Portales
Como “Pan y Rosas Universidades Privadas”, repudiamos todo acto de violencia machista dentro y fuera de nuestros lugares de estudio y trabajo, así como también condenamos la falta de PROCESOS EFICACES dentro de las organizaciones, especialmente de las que se declaran feministas y revolucionarias, para hacer llegar a buen puerto este tipo de acusaciones y dar soluciones fundadas a los involucrados, ya que una organización que encubre y justifica el acoso dentro de sus filas no se está planteando acabar con la opresión a la mujer sino más bien en mantener la ideología que nos oprime. Ser militante de izquierda y ser militante feminista no pueden ser cosas separadas, combatir al capitalismo y al patriarcado en esta sociedad se debe ver reflejado en combatir la explotación y opresión que vivimos diariamente las mujeres y diversidad sexual.
Es nuestro deber como compañerxs y militantes feministas cuestionar nuestras prácticas, reconocer nuestros errores y plantear nuevas propuestas, para que quienes denuncien tengan garantías mínimas de información y defensa. También es tarea urgente levantar secretarías de género y sexualidades en nuestras facultades, lugares de estudio y trabajo, donde las mujeres nos podamos organizar ante cualquier tipo de violencia machista. Es necesario modificar las dinámicas y procedimientos que carecen de transparencia, no aportan a esclarecer los hechos y perjudican a quienes se encuentran involucrados. Así como también, debemos rechazar la complicidad de aquellas/os militantes del FEL ajenos al proceso, que intentaron silenciar y disuadir a la compañera afectada con el propósito de que estos hechos no salieran a la luz, entrampando la búsqueda de la verdad.
Hoy a más de tres meses de lo ocurrido, señalamos la importancia de impulsar la solidaridad y confianza entre nuestros propios compañeros, en pos de construir un proyecto de lucha saludable, que se vea plasmado en nuestro discurso público, como también en los ámbitos cotidianos y privados de nuestra vida, no solo en consignas llamativas, que poco y nada sirven a la hora de cambiar realidades. Es de suma importancia comprender que no somos hombres ni mujeres nuevas, a todxs el patriarcado y el capitalismo nos oprimen a diario sin distinción de clases pero a quienes más golpea es a las mujeres y diversidad sexual pobre y trabajadora. Donde muchas veces reproducimos cualquier tipo violencia inserta en este sistema capitalista y patriarcal, sin embargo, al ser militantes nos planteamos cambiar nuestras propias maneras de relacionarnos, de avanzar en ir rompiendo barreras.
Como agrupación feminista-anticapitalista de las mujeres y diversidad sexual, recalcamos que lo personal es político en nuestras acciones cotidianas, cada día existen más denuncias de acoso y violencia, en todo tipo de relaciones y eso responde a que un sector de mujeres va avanzando a cuestionarse las miserias de este mundo. Desnaturalizar e identificar estos tipos de opresiones es una tarea que se fortalece con organización en nuestros espacios de estudio y trabajo, conformando secretarías de género y comisiones de mujeres en nuestros espacios, autoorganizándonos a contracorriente de los ideales conservadores de las iglesias, la derecha y la herencia de la dictadura que se perpetúa en la violencia institucional. Por lo que hacemos un llamado fuerte y claro a denunciar todos los casos de abuso/acoso y discriminación sexual, y no promover la pasividad de quienes sufren estos tipos de violencia; Amparar a lxs involucradxs mediante procesos eficientes, con plazos establecidos, para así evitar la revictimización y largas esperas que solo fomentan la angustia y dolor de quienes se han atrevido a denunciar en un contexto misógino y machista, que se encarga de cuestionar constantemente la credibilidad de quienes se atreven a alzar la voz.
Es por esto que desde Pan y Rosas instamos a que mujeres estudiantes, trabajadoras y pobres se organicen en sus respectivos espacios, para que existan más redes de mujeres y que juntas conquistemos organismos democráticos y triestamentales en nuestras universidades para combatir todo tipo de violencia machista y patriarcal.