Un panel independiente ratificó las denuncias de abuso sexual hacia niños por parte de soldados franceses en República Centroafricana. El gobierno francés y la ONU intentaron bloquear la investigación.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Viernes 18 de diciembre de 2015
El 17 de diciembre se conocieron las conclusiones de un panel independiente que investigó las denuncias de abuso sexual de menores por parte de soldados franceses en la República Centroafricana, ocurridas en 2014. Según esta investigación, las Naciones Unidas no dieron ninguna respuesta ante las denuncias de las víctimas de abusos, y permitieron que esos abusos continuaran.
El estudio confirmó la veracidad de las denuncias que ya se conocían hace más de un año. Niños de hasta 9 años de edad eran violados y abusados por soldados franceses a cambio de dinero o comida, en medio de una situación de guerra y desesperación. Las principales acusaciones pesan sobre el comando francés de la operación Sangaris, que opera en la zona bajo autorización del consejo de seguridad de la ONU.
Según el periódico británico, The Guardian, el informe exonera a Anders Kompass, el director de las operaciones de campo de la oficina de derechos humanos de la ONU, que fue quien destapó los abusos y había sido suspendido después de elaborar un informe interno sobre el tema.
El estudio publicado esta semana dice que las primeras denuncias sobre los abusos sexuales a niños fueron “pasando de mesa en mesa”, en “múltiples oficinas de la ONU, sin que nadie asumiera la responsabilidad”.
El staff de la ONU estaba más preocupado en que no se salpicara con la denuncia a las autoridades francesas y en “cuestiones de protocolo” que en descubrir la verdad. Organismos como la Agencia de la ONU para la niñez y oficiales de derechos humanos, fueron parte de aquellos que “miraron para otro lado”.
El informe sostiene que los funcionarios de la ONU no prestaron atención a las denuncias de abuso sexual hacia los niños por una cuestión de “interese políticos” del gobierno francés. Es decir, hubo un ocultamiento intencionado de esas denuncias.
“No solo hubo dilaciones en proveer atención sanitaria básica, apoyo psicológico, refugio, comida o protección a los niños, sino que no se dieron pasos para localizar a las victimas adicionales…. Para determinar si también necesitaban protección o cuidados.”
También señala el informe que aunque ya pasó más de un año y medio desde que se tomaron declaraciones oficiales sobre los abusos sexuales, que involucran a varios soldados, no se tomó ninguna medida y nadie ha sido condenado.
Estos hechos salieron a la luz pública en abril pasado, por una investigación del Guardian, mientras que el gobierno francés intentó mantenerlo oculto.
Sobre el ejército francés pesan acusaciones similares de abusos sexuales hacia menores en otras regiones como Chad y Guinea Ecuatorial.
Desde los años 60 hasta la fecha Francia ha tenido más de 40 intervenciones militares en África, con acciones militares en sus ex colonias a las que sigue considerando su área de influencia.
La prepotencia imperial y los abusos de todo tipo son parte constitutiva de la historia de la presencia francesa en ese continente. Así como el ocultamiento del gobierno sobre las acciones de rapiña, masacres y hostigamiento a las poblaciones locales por parte de sus ejércitos.
“Defensa de los valores europeos”, “en defensa del alma de Francia”, “libertad y fraternidad”. Estas fueron algunas de las palabras de Hollande al anunciar su ofensiva guerrerista en Siria y decretar el “Estado de emergencia” interno, después de los atentados de París. Los abusos sexuales del ejército francés a menores de edad en varios países de África, ponen en evidencia la hipocresía de ese discurso.
Estas denuncias desprestigian aun más a las "misiones de paz" de la ONU, que ya cuentan con un largo historial de abusos en otras regiones, y cuestionan a toda la institución, que intentó ocultar los hechos.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.