Mientras aumentan diariamente las cifras de refugiados muertos en su camino a Europa así como los ataques a los refugiados que lograron llegar, también se están protagonizando las primeras muestras de una nueva solidaridad desde un sector amplio de la población.

Stefan Schneider Grupo RIO - Berlín
Martes 1ro de septiembre de 2015
Fotografía: EFE
Casi diez mil personas participaron el sábado en la ciudad alemana de Dresde en una manifestación en solidaridad con los refugiados y en contra de la creciente ola de xenofobia que atraviesa Alemania.
Bajo el lema "¡Ya basta! ¡Protección de refugiados en vez de comprensión por racistas!" fueron no sólo activistas de izquierda, sino también muchas familias los que quisieron dar la bienvenida a los refugiados, protestando contra los ataques violentos que han sufrido y que se encuentran en aumento.
A la vez, también se criticó la hipocresía de la política oficial que señala una y otra vez la "preocupación legítima" de parte de la población frente a la llegada masiva de refugiados al país más rico de Europa, que se espera a aumentar hasta 800.000 refugiados en el trascurso de ese año.
Mientras que el gobierno de Angela Merkel se pronuncia contra los ataques racistas, en nombre de "el respeto a las leyes y la humanidad", es el mismo gobierno que lanzó una política de aceptar a los refugiados originados en situaciones de guerra y echar a los demás, acompañado por un fuerte discurso racista. Bajo el lema de "escuchar las preocupaciones" de los manifestantes de derecha que se pronuncian en contra de la llegada de más refugiados, hasta la socialdemocracia alemana le ha dado una tribuna a este discurso xenófobo.
El año pasado, Alemania había vivido el más grande movimiento democrático de refugiados y activistas de izquierda exigiendo el fin de las racistas leyes de asilo, plenos derechos democráticos y acceso al trabajo digno para los refugiados. Después de un reflujo debido a la intransigencia del Estado, a fines del año pasado se inició una oleada de movilizaciones chauvinistas y xenófobas.
Mientras que las movilizaciones derechistas perdieron rápidamente masividad, en cambio crecieron los ataques directos a centros de refugiados, hasta llegar a un hito en las últimas semanas en la localidad de Heidenau donde cientos de neonazis atacaron durante varios días a un centro de refugiados.
La manifestación de este sábado 29 de agosto en Dresde puede ser el inicio de un nuevo auge del movimiento de refugiados. La manifestación era también simbólica porque la ciudad de Dresde era una de las fortalezas del movimiento xenófobo "Pegida" el año pasado. Este lunes también se movilizaron con los mismos objetivos, 20.000 personas en Viena. Es una tarea urgente de la izquierda alemana de reconstruir un movimiento democrático masivo en solidaridad con los refugiados y en contra de las respuestas represivas a la "crisis migratoria" que atraviesa Europa.