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Red Internacional
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Tribuna Abierta. Somos 10 mujeres, pero gritamos por 98 que nos faltan

Reproducimos en la sección de Tribuna Abierta el pronunciamiento de la Colectiva Yuyay Ninamanta de Sucre. Repudiamos el acoso policial que sufrieron en pleno acto que realizaban por Todos Santos donde rememoraban y denunciaban que ya son 98 mujeres víctimas de feminicidio hasta la fecha.

Lunes 2 de noviembre de 2020

Foto: Redes Sociales

Pronunciamiento de Colectiva Yuyay Ninamanta de Sucre.

Somos 10 mujeres, pero gritamos por 98 que nos faltan

El día de hoy 1 de noviembre, en el contexto de una práctica más o menos extendida a nivel nacional, se armó una mesa para recordar y denunciar a las 98 muertas por feminicidio, en cercanías del Cementerio General de la ciudad de Sucre, a iniciativa de varias instituciones de lucha contra la violencia, con la autorización y en coordinación con el municipio y la policía.

Paralelamente y de forma completamente autónoma, algunos colectivos feministas nos autoconvocamos para denunciar la ausencia de justicia y de políticas que protejan a las mujeres, como parte del llamado nacional de distintas mujeres y colectividades que el día de hoy decidieron también hacer escuchar sus voces desde distintos puntos del país. En Sucre no fue la excepción y en ejercicio de nuestro legítimo derecho a la protesta y libertad de expresión, también nos autoconvocamos para alzar nuestras voces en un espacio público, abierto y dónde circulaba libremente cualquier ciudadana o ciudadano, el frontis del cementerio general.

Nosotras nos aproximamos a la mesa organizada por las instituciones, pedimos poder ingresar para también hacer cuerpo desde este altar por nuestras muertas, pero el ingreso nos fue negado de forma cortante y autoritaria por funcionarios de la Alcaldía Municipal de Sucre, frente a esto nos paramos detrás de su valla de seguridad y comenzamos a hacer nuestros cánticos, éramos sólo diez mujeres. Inmediatamente iniciaron las hostilidades.

La presencia de diez mujeres que nos aproximamos con cánticos, causó un revuelo absolutamente excesivo. La policía amenazó agresivamente con arrestos, los encargados de la alcaldía por megáfono llamaban a "no pasarse de la raya".

¿Cómo se puede explicar que los personeros de las diversas instituciones hayan cerrado filas, salvo honrosas excepciones, junto a la policía, para justificar el disciplinamiento, en un acto de protesta contra el feminicidio?

¿No es una flagrante contradicción que en vez de aunar fuerzas, se privilegie sumisamente la autorización del estado y la policía patriarcales para protestar contra los feminicidios? No. No es una contradicción. Cualquier acto que implique una mínima disrupción al orden de parte de las mujeres es desproporcionadamente reprimido y sancionado. Ese es el disciplinamiento y cuando es transgredido nos golpean, nos amenazan, nos matan o "nos llaman la atención".

Denunciamos públicamente que diez mujeres alzando nuestras voces en contra de los hasta ahora 98 feminicidios en Bolivia, fuimos hostigadas por la policía y funcionarios de la Alcaldía en la ciudad de Sucre.

El hostigamiento pasó desde llamados a retirarnos por estar haciendo una aglomeración (en un espacio abierto y siendo sólo 10 mujeres), a “no pasarnos de la raya” a través de sus altavoces, hasta amenazas de detención por parte de la policía. Una vez terminada nuestra reducida protesta y con varios funcionarios policiales y municipales en torno nuestro decidimos retirarnos de forma pacífica, y un funcionario de la alcaldía comenzó a fumigar alrededor nuestro y contra nuestros cuerpos, intentado amedrentarnos, pero nos mantuvimos firmes y juntas, luego nos retiramos caminando, con un cordón policial detrás nuestro y en ese preciso momento llegaba los refuerzos motorizados antimotines de la policía, para “controlar” nuestro pequeño espacio de autonomía y voz propia por nuestras muertas.

Después de estos hechos, la indignación de la señora alcaldesa de Sucre, no se dejó esperar, e inmediatamente ordenó retirar la autorización para la mesa por las víctimas de feminicidio que se había armado en el frontis del cementerio general. Y la indignación institucional y policial por nuestra momentánea presencia hizo a que a partir de ese momento el sector se llene de policías y no se permita a ninguna persona acercase a la mesa que fue trasladada a otro sector de las inmediaciones del cementerio, esta vez sin funcionarios de la Alcaldía y de forma autónoma con la presencia de mujeres activistas por los derechos de las mujeres y familiares de las víctimas de feminicidio.

En este sector las compañeras que se encontraban participando de la mesa fueron víctimas de más hostigamiento y represión policial, la Alcaldía ordenó a sus camiones cisternas echar agua y fumigar a las compañeras, porque se trataría de una aglomeración, cuando en los hechos no pasaban de unas cuantas mujeres y familiares de víctimas de feminicidio rodeadas por un cordón policial de más de 50 efectivos.

El performance que estaba previsto como actividad central de la mesa, a cargo de artistas del Teatro de Los Andes, fue interrumpido permanentemente por la policía, incluso llegaron a contarles la luz para que no tengan micrófono. Una vez más el hostigamiento se hizo a título de evitar aglomeraciones. A pesar de ellos y resguardados por las compañeras, esta representación artística pudo concluir.

El hostigamiento de la policía fue permanente a las mujeres activistas y los familiares de las víctimas, a través de burlas, empujones, el intento de arresto de una familiar de las víctimas, acordonamiento policial e incluso soltaron gas lacrimógeno para intentar dispersar a quienes permanecieron firmes y sororas cuidando la mesa de las víctimas. Al final la mesa se levantó al concluir la vigilia prevista, no por la represión policial.

Nos indigna que tantas instituciones y autoridades del municipio se hayan movilizado para dar una respuesta rápida, disciplinadora y violenta contra la presencia de diez mujeres, cuando el día de ayer (31 de octubre) se congregó una gran cantidad (por lo menos un centenar) de la población sucrense en la plaza 25 de mayo (muchos de ellos sin barbijo) para festejar el Halloween, para ellos nos hay presencia policial, ni funcionarios municipales que controlen las aglomeraciones ni el cumplimiento de la cuarentena.

De igual manera nos indigna que en anteriores días en nuestra ciudad se han realizado una serie de concentraciones de varias personas para protestar por los resultados de las elecciones nacionales, pero para ellos tampoco hay presencia policial.

Y lo que más nos molesta es que tantas instituciones y autoridades se movilicen para acallar a 10 mujeres protestando por los feminicidios y hagan de la vista gorda frente a 98 feminicidios que se van sumando hasta la fecha en el país.

Finalmente denunciamos el papel represor de la policía, que ejerce su violencia misógina de forma selectiva contra las mujeres que no bajamos la cabeza, contra las que no nos callamos, contra las que hemos decidido romper con su norma de disciplinamiento patriarcal.

Así mismo denunciamos la doble moral de la Alcaldesa de Sucre y el papel violento que han ejercido sus funcionarios para intentar acallar una manifestación legítima desde las mujeres, que sólo buscábamos honrar la memoria de nuestras muertas.

No nos han amedrentado, hace tiempo que hemos perdido el miedo, porque ahora nos tenemos a nosotras, ya no estaremos solas nunca más y nuestras voces siguen firmes para seguir gritando por nuestras muertas.
¡Por nuestras muertas ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!

Yuyay Ninamanta Colectiva
Movimiento de Mujeres 8M

Sucre, 1 de noviembre de 2020