Martes 4 de noviembre de 2014
A días del ataque a dirigentes, Nicolás Rigatuso y Daniela Giménez de la comisión de “El Luchador y El Federal”, La Izquierda Diario fue en busca de una entrevista con jóvenes de dichos clubes, dialogaron sobre sus orígenes, cómo inició el proceso de recuperación y organización y la situación actual del barrio.
El miércoles pasado se desarrolló una asamblea en el club El Federal, que contó con el apoyo de varias corrientes políticas, organismos de DD.HH y organizaciones sindicales pero faltó la necesaria presencia de funcionarios del Estado para discutir la situación. La asamblea fue muy concurrida por la gente del barrio. Indignada por los sucesos se vio una clara muestra de disposición a la lucha. El Luchador fue fundado un primero de mayo de 1943, en la zona oeste de Rosario, barrio La República, inaugurándose como “El Luchador Obrero”. Cuyo nombre hacía referencia a los orígenes de un barrio proletario que vio desarrollar en su propia esquina -dada la disposición de los conventillos- la huelga de inquilinos de 1907.
ID:- ¿Cómo comenzó la organización y su proceso de lucha?
Matías: a fines de los 90, empieza la organización de los mismos jóvenes que nos juntábamos en la esquina, somos de la generación del 2001. Lo que fue una juntada social, siendo que la música nos da una identidad en común, terminaba siendo excusa para desembuchar lo precario que eran nuestros laburos; el odio hacia la explotación. Con los noventa, recordemos, todas las instituciones fueron arrasadas, vaciadas y mercantilizadas; privatizando cada uno de los clubes y otorgando concesiones de sus canchas, bufets, etc. Quedando el club cerrado hasta el 2008.
Nosotros nacimos acá, con padres y abuelos de una larga tradición y vinimos a buscar lo que nos corresponde, queríamos recuperar el sentido de pertenencia hacia el barrio, nos propusimos recuperar los orígenes por el cual fue fundado el club. El laburo empezó en la subcomisión con un presidente de la comisión que pertenece al partido socialista, cuyo gobierno en el 2008 pretendía instalar un edificio en el terreno del Federal lo que despertó la indignación de todos. Los primeros enemigos fueron los partidos políticos.
En diciembre del 2008 hicimos la primer comisión normalizadora y en julio del 2009 a través de elecciones se eligió democráticamente la primer comisión directiva auto-gestiva. Par a par la nueva comisión arrancó el proceso de lucha junto con los compañeros del Luchador, donde tuvimos que ir enfrentando los distintos tipos de intimidaciones que llegaron al punto de destruir la primera biblioteca que habíamos hecho para los chicos del barrio. Una de las primeras discusiones fue la cuestión de la propiedad pública y la propiedad privada.
ID: - ¿De qué trata una universidad de arte popular?
Juan Manuel: a través de la organización logramos formar un proyecto de una universidad de arte popular de la zona oeste. Coordinando talleres de viola, violín, chelo, guitarra, percusión y artes plásticas. Soñamos con una orquesta popular para romper con la lógica de que sólo se la puede apreciar en un gran teatro, consumida por la elite; no porque seamos de un barrio de clase laburante, tenemos que tener los instrumentos todos rotos. Siempre se asocia lo popular con lo grotesco, mientras nosotros vamos a pelear para tener, si es posible, la mejor orquesta y los mejores instrumentos. Teniendo una concepción clasista de lo popular. La universidad es un proyecto colectivo de los espacios.
ID: ¿Como fue el desembarco de la gendarmería en el barrio?
Matías: Igual que en todos los barrios. Los más jóvenes odian la policía, hay abuso todo el tiempo verdugueando al pibe de visera. En bella vista es usual ver ese tipo de cosas. Esas son las fuerzas represivas como la Policía, tanto la nueva municipal como la vieja provincial, la Prefectura, hasta la GUM (entre risas). Sabemos que acá hay inteligencia, saben quiénes somos.
Juan Manuel: Nosotros construimos otra seguridad desde acá dentro, que tiene que ver con garantizar un montón de derechos que a nosotros, los laburantes, nos son negados
ID: ¿Qué compromiso hay hacia afuera del barrio?
Matías: Nos sentimos identificados con las causas de la clase obrera como: la de Franco Casco, la de Paraná Metal, Mono, Jere y Patom. Venimos de familia de laburantes, es inevitable para nosotros discutir sobre los conflictos como el de Lear y tantos otros; qué significa el desembarco de gendarmería, cómo funciona el aparato represivo; discutimos la precarización laboral, por qué mamá y papá no tienen laburo o tienen un laburo de mierda donde ni siquiera tienen obra social. Entendemos que nos tenemos que acompañar, las luchas de los laburantes son nuestras. Los patrones están allá (señalando los barrios privados), somos el otro Rosario.
ID: ¿Cómo está la situación ahora?
Juan Manuel: Hace ya un año que venimos recibiendo amenazas, robos en ambos lugares, etc. Barajando varias hipótesis, todavía no tenemos nada firme pero sabemos cómo se manejan los gobiernos de turno, y que esto no va a cambiar hasta que haya gobierno obrero. Somos conscientes de que lo que pasa acá pasa en cualquier lugar donde haya clase obrera organizada. Lo que les jode es que se nazcan cuadros, conciencia y organización.