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Crisis habitacional. “Somos familias trabajadoras y queremos tener acceso a una vivienda”

Días atrás se conoció la noticia del llamado a inscripción para 248 viviendas en Alto Comedero, en una provincia donde hay una demanda y un déficit de 30.000 casas. Relato de trabajadora y madre, sostén de familia.

Jueves 21 de noviembre de 2019 15:25

Ayer en los medios de comunicación de la provincia salió la convocatoria a inscripción a 248 viviendas en el barrio Alto Comedero construidas en esta gestión y que serán adjudicadas por el IVUJ. Se informó de los requisitos para acceder a las mismas y sus características.

En la provincia hay alrededor de 30 mil familias que carecen de techo propio, estas miles de familias se ven obligadas a pagar alquileres que se llevan hasta la mitad de sus ingresos, viven hacinadas varias familias en una sola casa ampliada sin comodidades ni seguridad o habitan construcciones precarias en lotes desprovistos de instalaciones sanitarias adecuadas y servicios seguros, alejadas de los centros urbanos.

El número de 248 viviendas, pone en evidencia la falta de planificación y de inversión, frente a miles de familias sin casa. Parece una competencia cruel para alcanzar a cubrir a como dé lugar lo necesario y por fin tener un techo que resguarde a nuestros/as hijos/as. Pero no lo será, porque entonces leemos los requisitos.

En una provincia donde la mitad de los trabajadores y trabajadoras no tenemos estabilidad laboral, con sueldos que ni siquiera alcanzan la mitad de la canasta básica, en negro temporarios, jornalizados, ambulantes.

Estos requisitos establecen un ingreso familiar de 4 salarios básicos, un equivalente a $67mil pesos; una amplia mayoría quedamos completamente por fuera de eso empleados/as estatales, de salud y educación, de comercio, trabajadoras de casas de familia ni que decir (nuestro mejor sueldo por ley ni siquiera es equivalente a un básico). También fija un monto de entrega inicial para operatorias con banco de $ 500mil pesos!!!. Qué trabajador/a Jujeño/a puede siquiera pedir un crédito de esa cantidad.

Las condiciones para postular a estas viviendas son una burla a las familias trabajadoras, que llevan años inscriptas, que ven esperanzas en cada sorteo, que añora en algún momento poder acceder a un derecho elemental, como la vivienda propia y digna, que cada día se debate entre la presión del aumento constante de los alquileres o de las inclemencias del tiempo que ponen en riesgo su salud y su integridad.

El gobierno hace este anuncio como un gran logro de gestión, fue reelecto entonces cree que puede continuar estafando las expectativas de los habitantes de la provincia. Cree que puede seguir ignorando la situación de extrema precariedad a la que somos empujados miles de trabajadores y trabajadoras que no llegamos a cubrir nuestras necesidades cuando la inflación se dispara incesantemente, mientras se contraen créditos internacionales que atentan contra las ya insuficientes políticas públicas. Convoca a sorteos de viviendas que no existen y lotes pelados sin ninguna infraestructura. No da respuestas ni siquiera a aquellos que salen en esos sorteos, como si un derecho fundamental pudiera ser cosa de la suerte.

Por el contrario, hay todo un sector que se fortalece ante esta situación que son los agentes inmobiliarios, parásitos que especulan constantemente contra las familias sin casa. Que a pesar de una ley de alquileres que ya favorece ampliamente a los propietarios impone cláusulas alejadas de toda realidad.

Por eso es necesario organizarnos, dar una pelea de conjunto para que exista un plan de obras públicas acorde a las necesidades de vivienda de las familias, con cuotas accesibles. Basta de especulación inmobiliaria, tenemos derecho a nuestra propia vivienda.