En un artículo del 28 de julio, Joaquín Kudric plantea que los videojuegos deberían ser considerados un arte.
Martes 16 de agosto de 2016
Esta afirmación se enmarca, como bien señala el autor, en un debate contemporáneo que en estos momentos se estaría encaminando cada vez más a la inclusión del videojuego como una nueva categoría artística.
Sin embargo, me gustaría encarar la pregunta desde un punto de vista que tal vez es más general, pero que puede servir para entender bien qué está en juego cuando se piensa una cuestión de estas características.
Juegos y Videojuegos
Hay algo que se ignora generalmente en estos debates, y es que los videojuegos no son algo nuevo, ni mucho menos. Son un caso particular de otra categoría más general: la categoría de los juegos. Desde los juegos de mesa, como el ludo o las damas, a los juegos de rol, como D&D, pasando por el fútbol y el deporte en general, los juegos son algo que ha existido desde tiempos inmemoriales. No existe una diferencia esencial entre los juegos del “mundo real” y los del “mundo virtual”, dado que la única distinción es el medio a través del cual se ejecutan. Es decir: si en una partida de D&D el medio del juego es el tablero, las hojas, los dados y la acción transcurre en la mente de los jugadores, en un videojuego los mismos elementos se encuentran presentes, solo que son representados a través de una computadora.
Esto es un punto importante en la discusión, dado que muchas veces se piensa que los videojuegos son algo completamente sui generis, y es bajo esta pretensión que se intenta incluirlos en la categoría de arte. Pero un debate correcto debería primero indicar qué distingue a los videojuegos del mundo de los juegos, o, en caso contrario, argumentar que la categoría de “juego” es un subconjunto de la categoría “arte”.
Juegos de lenguaje
La complejidad se incrementa cuando siguiendo al Wittgenstein de Investigaciones Filosóficas, descubrimos que las categorías de juego y arte son problemáticas: En ambos casos no es posible dar una definición que abarque a todos los casos, porque ambos conceptos proceden de acuerdo a lo que el filósofo alemán llamó “parecidos de familia”. Esta noción implica que lo que une a todos los elementos que son denominados “juegos” o “arte” no es una definición precisa, sino que existen elementos que son compartidos por algunos casos y no por otros. Por ejemplo, no podemos definir un juego como algo que implique ganar o perder, dado que existen juegos en los que nadie gana o pierde, ni tampoco se puede definir juego como algo que se haga en grupo, o de forma individual, etc.
En cambio, el método que va a prescribir Wittgenstein en estas situaciones es pensar los usos normales de esas palabras, es decir describir cómo se utiliza de forma cotidiana, y el consenso que existe entre los hablantes de su uso.
Cuando Kudric afirma “Tomando una definición general, puesto que sería técnicamente imposible tomar todas, arte es una creación humana que no es necesaria para la supervivencia y que expresa ideas, emociones, percepciones y sensaciones.” Esa definición por supuesto incluye a todos los juegos (y posiblemente a muchas otras cosas). Es una definición excesivamente amplia, que no permite distinguir entre cosas que en el uso normal del lenguaje diferenciamos constantemente.
Hay un ejemplo que expresa bien esta cuestión: nadie diría, prima facie, que el ajedrez es un arte (excepto para diferenciarlo de una “ciencia”: así como existe el arte de la insurrección, podría hablarse de un “arte del ajedrez”, pero nunca decir que el ajedrez es un arte). Pero muchos estarían de acuerdo en que un grupo de piezas de ajedrez bien talladas son obras de arte. Adicionalmente, si por ejemplo si a una partida de ajedrez se le dieran ciertas características estéticas, y se pusiera en exhibición, se podría decir que esa partida en particular sería una obra de arte.
Ahora traslademos esto a la cuestión de los videojuegos: En sí, no serían un arte, pero es posible que muchos elementos (la música, la animación, la historia) si sean artísticos, y que existan juegos en particular, sobre todo en el mundo indie, que puedan ser considerados arte. Esto, en mi opinión, es la conclusión lógica de un análisis del uso de los términos en el lenguaje.
¿Por qué es importante distinguir entre Juego y Arte?
Por supuesto, un análisis de los usos deja de lado que los significados de las palabras pueden variar, y que esto es deseable en ciertas ocasiones. Kudrick, por ejemplo, argumenta que pensar a los videojuegos como un arte va a permitir que la industria mejore. Más allá de si es posible que eso suceda, me parece que la distinción entre juego y arte es muy fructífera, dado que permite distinguir el rol preponderante que tiene la cuestión interactiva en el juego. Muchos de los mejores juegos no son aquellos que son artísticos y ambiciosos, sino los más simples, que con solo un par de reglas permiten iteraciones infinitas o casi infinitas. Y que en esas múltiples iteraciones todo pueda surgir: derrota, victoria, empate, épica, arte, lo bajo y lo alto, la gambeta de Messi y el catenaccio, el Ta Te Ti y Braid.

Nicolás Torino
Nació en Chubut en 1988. Estudiante de Ciencias Políticas, investiga y escribe sobre la historia del marxismo en China.