La relación de subordinación de esta isla al gigante del norte se ha hecho evidente a través de las mutaciones que ha sufrido la lengua.
Lunes 24 de julio de 2017
Puerto Rico, fue arrebatado militarmente a España en 1898 por Estados Unidos, y desde 1917 todas las personas nacidas en Puerto Rico poseen nacionalidad estadounidense, sin embargo sólo tienen derecho al voto a menos que radiquen en aquel país.
La recesión que golpea recientemente a Puerto Rico ha traído como consecuencia inestabilidad económica para la población, oprimida por el imperialismo estadounidense. Se calcula que tan sólo de 2010 a 2015 un 7% de la población migró a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.
El clima es hostil entre la población puertorriqueña dadas las diversas formas de encarar la crisis económica. Sin embargo, una condición es compartida por puertoriqueños, jóvenes, viejos y quienes radican aún en la isla o quienes han decidido dejarla para comenzar una nueva vida en EE.UU. Todos comparten una modalidad particular del español en mayor o menor medida: el spanglish.
Es verdad que el español posee diferentes variantes a lo largo de toda América Latina. No es el mismo español el que se habla en Argentina que en Chile o en México, de la misma manera este español se diferencia del que se habla en países de Europa. Sin embargo, la influencia ideológica de Estados Unidos en lugares como Puerto Rico y algunos estados al norte de México ha llevado a los parlantes a adoptar palabras de aquel inglés.
De esta forma se ha dado lugar a un nuevo híbrido que, de la misma manera, toma diversas formas según su país de origen. Ejemplos de esto son el dominicanish, cubonics, tex-mex, spanglish chicano, e incluso el spanglish de la isla y el que hablan las personas de origen puertorriqueño y que habitan en Nueva York, y que es conocido como "neoyorriqueño".
Ante esto las instituciones de la lengua más reaccionarias han menospreciado las formas nuevas que ha tomado el español. En 1991 se otorgó al gobierno de Puerto Rico el Premio Príncipe de Asturias, galardón más importante en el mundo de habla hispana, por haber nombrado al español único idioma oficial de aquel país.
Otro ejemplo es que a pesar de que la Real Academia Española de la Lengua publicó en 2014 un diccionario donde se agregaban 19,000 americanismos, muchos términos de la jerga puertorriqueña no fueron recogidos, lo cual sólo da elementos para la academia más purista para despreciar el léxico popular.
El menosprecio de esta expresión cultural viene muchas veces desde las propias instituciones educativas. Profesores de español, sobre todo, exigen redacciones en español "prudentes". "Si les obligo, encuentran las palabras, el vocabulario no es un problema grave. Lo malo es la sintaxis: construyen las frases en inglés y colocan en ellas las palabras españolas" explica la maestra Marisa Vega, profesora de comunicación en la Universidad del Sagrado Corazón de San Juan.
José Luis Vega, académico y autoridad lingüística de la isla, defiende que a pesar de que mucho tiempo se ha creído que la hibridez de la lengua puertorriqueña expresa pobreza lingüística, en realidad es producto de un proceso de sincretismo muy largo, que se remonta a las lenguas Arahucas, pasando por la influencia del castellano durante la conquista, donde la influencia estadounidense es sólo el corolario.
El académico hace además énfasis en la carga política que tiene la manera en la que han apropiado del idioma en aquel país. Asegura que algunas personas de clase alta sobre todo, prefieren únicamente el inglés para expresarse dentro de sus hogares, otras por su parte no hablarían nunca conscientemente este idioma como muestra de nacionalismo y rebeldía.
"Tome a un puertorriqueño que haya usado un anglicismo y pregúntele si sabe decir esa misma palabra en español. Lo más probable es que lo sepa. Si lo ha dicho en inglés ha sido por una decisión consciente".
Con información de Univision y The New York Times

Mariel Ochoa
Estudiante de la FCPyS