Comenzó la temporada de verano. Muchos espectáculos de la escena porteña se mudan a las zonas turísticas. La cartelera porteña pierde protagonismo y el teatro independiente entra en receso. Sin embargo proliferan los espectáculos de stand-up, un fenómeno que está de moda.
Viernes 23 de enero de 2015

La comedia en vivo, “de pie” o stand-up es un estilo donde el comediante se dirige directamente al público rompiendo lo que el teatro clásico llama “cuarta pared”. A diferencia del teatro tradicional, son monólogos que en muchos casos se presentan en bares o teatros tipo café concert. Se caracterizan por ser simples de montar, un relator con micrófono en mano y un espacio desprovisto de escenografía y vestuario.
¿Por qué es tan popular este tipo de espectáculos? Sus temas son banales, cotidianos, el público suele identificarse inmediatamente. Podría pensarse como el arte de convertir una situación ordinaria en desopilante. El cineasta Woody Allen solía decir que la comedia es tragedia más tiempo, y pareciera que el stand up toma esta frase como bandera.
La comedia en vivo tiene sus orígenes como entretenimiento popular a finales del siglo XIX. En Estados Unidos sus precursores fueron figuras de la Era Dorada de la radio en los años 30 como Jack Benny, Fred Allen y Bob Hope, todos ellos provinieron del vodevil o teatro de variedades. Frecuentemente los programanas radiales abrían sus emisiones con monólogos temáticos de estas características. Cada programa tendía a ser dividido en un monólogo de apertura, un número musical, seguido por una rutina anecdótica.
En los años 70 este estilo se expandió de sitios nocturnos y teatros a grandes estadios y coliseos. Artistas como Steve Martin y Bill Cosby se destacaron por sus presentaciones. Otros comediantes como Robin Williams, Eddie Murphy y Billy Crystal lograron contratos con la televisión y esto les permitió llegar a ser estrellas reconocidas en el cine de Hollywood y hasta conducir importantes premios que se emiten a nivel mundial como los Oscar.
La serie norteamericana de televisión Seinfeld emitida entre 1989 y 1998 es considerada una de las comedias más populares de los años noventa. Algunos críticos la consideran como un ejemplo paradigmático de la cultura irónica y obsesiva de esa década. La serie trata sobre la vida cotidiana, en una versión ficticia, del propio Jerry Seinfeld y sus tres amigos. Seinfeld en la serie casualmente trabaja como comediante en vivo en Nueva York donde realiza presentaciones en clubes nocturnos.
En nuestro país, lejos en contenido, se encuentran los espectáculos en cartelera de los monólogos de artistas como Enrique Pinti, Antonio Gasalla y Tato Bores que se caracterizaban, allá por los años 90, por satirizar y dar una mirada propia de la realidad mediante el humor político.
Tato Bores fue un artista cómico que se caracterizaba por recitar sus monólogos a gran velocidad refiriéndose a la realidad política del momento. En el año 1974 fue censurado por el gobierno de Isabel Perón y apartado de la televisión estatal. En 1992 durante el gobierno de Carlos Menem volvió a ser censurado, esta vez por la jueza Servini de Cubría por el contenido de un monólogo.
A finales de los años 70 Enrique Pinti y Antonio Gasalla trabajaron juntos en importantes espectáculos de la escena teatral como en Café-Concert con inmenso reconocimiento. El éxito más importante de Pinti vino de la mano de su espectáculo Salsa Criolla, una saga que recorre la historia argentina desde el “descubrimiento de América” hasta la actualidad. Fue estrenada en 1983, se mantuvo en cartel durante nueve años. Y casualmente a 32 años de su estreno se repondrá para la temporada 2015.
El humor pareciera no pasar de moda, al menos mientras nos haga reflexionar sobre la realidad siempre es válido y saludable, aunque también actualizando su contenido, como decía Tato Bores “un chiste político del jueves no hace reír el viernes".
Peto Menahem en el ciclo Stand Up VH1 (2010)
Enrique Pinti - Homofobia y otros prejuicios (Salsa Criolla 1994)