Fue en la segunda jornada de la asamblea anual de la Federación Latinoamericana de Bancos. Ante una situación de bajas tasas de interés en el mundo, los países emergentes podrían “beneficiarse”.
Miércoles 9 de noviembre de 2016
Fotografía:DyN/LUCIANO THIEBERGER
Ayer finalizó la segunda jornada de la 50° asamblea anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), en el hotel Hilton del barrio porteño de Puerto Madero. Allí hablo el presidente del Banco Central (BCRA) Federico Sturzengger, quien se mostró optimista en relación a que en los próximos años se registre un nuevo flujo de capitales de los países centrales hacia los países emergentes.
Según Sturzengger el “capital barato en un mundo donde el cambio tecnológico es inevitable” le dará “una oportunidad inédita” a los países emergentes, considerando que el período de bajas tasas se prolongará por "largo tiempo”. De esta forma, el titular del BCRA festeja por anticipado un nuevo ciclo de capitales que podría venir al país con el objetivo de tener ganancias en base a la especulación.
En relación a la situación económica nacional, aseguró que ya se cumplió el objetivo de conseguir bajar la inflación al 1,5% mensual: "Nos pusimos como objetivo alcanzar una tasa de 1,5% mensual para el último trimestre y va a estar cumplido con dos meses de anticipación". Y también consideró “logrados” otros tres objetivos fijados para este año: “La eliminación de las restricciones cambiarias (cepo), la resolución del tema de la deuda (buitres) y la reducción de la carga impositiva”.
Sturzenegger detalló que, al asumir su gestión, su objetivo fue bajar la inflación saliendo de la receta tradicional de “usar el tipo de cambio como ancla”, ya que eso “funciona al principio pero luego termina siendo un corset para la economía”. Por eso, la idea fue reducir los precios “con un régimen de metas de inflación con tipo de cambio flotante”, algo que “ya hicieron otros países de la región muy exitosamente”.
El plan incluyó en una primera etapa (diciembre a marzo) un enfoque “duro” de absorción monetaria con tasas de Lebacs al 38% (a 35 días). “Heredamos un BCRA con una política monetaria muy expansiva, la emisión crecía al 40 o 50 por ciento interanual y se habían tomado pasivos muy importantes en dólar futuro”.
La segunda etapa, que se desarrolló de abril a septiembre, aseveró que el BCRA como en otros países “usó como referencia de la política monetaria la tasa de interés (de las Lebac)”, que empezó a caer a medida que “la inflación comenzaba a bajar”. Actualmente, se estaría en una transición hasta el comienzo de la tercera fase en 2017, en la que el BCRA “calibrará tasas de más corto plazo (la de pases, a una semana)” para mantener un mayor control sobre las variables monetarias.
Las medidas festejadas por el presidente del BCRA generaron una caída en los salarios reales que se estima cerrará en torno al 12 % a fin de año. A su vez la política llevada adelante por el BCRA en la cual aún se mantiene altas tasas de interés, estimuló la especulación vía bicicleta financiera, y generó un fuerte incremento de la deuda.