El martes, en el Ex Pedagógico, las funcionarias de aseo se vieron expuestas a una situación denigrante, frente a la cual, gran parte del estamento estudiantil salió a repudiar.

Valentina González Estudiante Castellano. Pedagógico.
Jueves 6 de julio de 2017
El martes, 4 de julio, trabajadoras de aseo del departamento de diferencial se encontraron con los baños rayados con excremento, situación que había ocurrido previamente y que no es un hecho aislado en la Universidad. Ahora bien, la pregunta es cuál será el rol que cumpliremos las y los estudiantes frente a estas situaciones y cómo avanzamos hacia una efectiva unidad entre los estamentos.
Actualmente, es sabido que al interior de la Universidad la precarización es una realidad, la cual se ve reflejada en los tres estamentos: tenemos profesores subcontratados, los cuales no tienen acceso ni a la biblioteca ni al centro médico, que reciben sus sueldos desfasados y son los que mayor inestabilidad laboral tienen. Al mismo tiempo, como estudiantes podemos ver cómo la infraestructura año a año es más pobre: constantemente se rompe la matriz de agua, a principios del primer semestre en más de un ocasión se cortó la luz durante toda una jornada, para los días de lluvias no hay lugares techados suficientes, y así un sinfín de hechos más.
Tal como mencionaba anteriormente, esta es una realidad transversal a los tres estamentos y el de las y los funcionarios es uno de los que más lo siente, partiendo por los sueldos de hambre, la tardía paga de horas extras y bonos; las bajas contrataciones por parte de las autoridades como una política de recortes en financiamiento lo que decanta en la sobrecarga laboral para las trabajadoras, situación que en más de una ocasión han denunciado. La lista es larga y las tareas que se nos presentan por aquello son más centrales que nunca.
Volviendo a la pregunta planteada en un principio: qué hacer frente a esto y cómo avanzamos en una unidad efectiva entre estamentos que nos permita alivianar la labor de las y los funcionarios y no sobrecargarlos con tareas totalmente humillantes, es que se hace necesario volver a la demanda del cogobierno universitario, administración que permite que en conjunto podamos ver las salidas a los distintos conflictos que nos aquejan como comunidad universitaria, siendo uno de los más urgente la contratación y mejoras de sueldo. A su vez, debemos propiciar espacios de discusión en cada carrera para poder resolver cómo ser partícipes de manera activa en el cuidado de los espacios, e instancias de encuentro en los que podamos visibilizar los conflictos, realizar campañas y poder, en conjunto, trabajar en la organización, administración y cuidado de la Universidad, y de esta forma, no sobrecargar a las y los funcionarios con tareas que a ningún trabajador en ninguna parte debiese verse expuesto. La unidad, en este sentido, se hace esencial y no simplemente como una consigna, sino por el contrario, como forma de organización.