En el Museo Casa de León Trotsky se llevó a cabo la presentación del libro “El Programa de Transición y la fundación de la IV Internacional”. Aquí, la participación de la maestra Sulem Estrada.

Raúl Dosta @raul_dosta
Lunes 4 de septiembre de 2017
Como reseñamos aquí: Con el auditorio del Museo repleto, en su gran mayoría simpatizantes de las ideas del viejo revolucionario ruso escuchamos las intervenciones de los ponentes acerca de esta obra clave para quienes militan en las filas del marxismo revolucionario. En el Programa de Transición y la fundación de la IV Internacional, se recogen no solo la elaboración teórico programática, que fue la base de la Conferencia de Fundación de la IV Internacional (El Programa de Transición) sino de otros importantes documentos con las discusiones de aquellos férreos militantes que se dieron cita de manera clandestina en París hace 79 años.
La lucha de hoy contra la precarización laboral
Es de destacar la intervención de la profesora Sulem Estrada, miembro de la agrupación magisterial Nuestra Clase y ex candidata suplente por el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS) a las elecciones de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, quien haciendo gala de su acervo didáctico nos dio un pantallazo de los principales males con los que la barbarie capitalista azota hoy a la clase trabajadora del campo y la ciudad:
“A muchas familias ni siquiera les alcanza para comer bien… cualquier trabajador que perciba el salario mínimo, necesitaría trabajar 22 de las 24 horas del día para poder comprar la canasta básica, que aumentó su precio un 400% en los últimos 27 años”.
Otros problemas graves son la extensión de la jornada laboral, el trabajo informalidad y el desempleo: “el 57% de la población trabaja en empleos informales sin ningún tipo de prestación ni derechos laborales. Los más afectados somos los jóvenes y, por supuesto, las mujeres. Donde más golpea la crisis y la patronal ajusta, miles de trabajadores son echados como perros a la calle”.
Es por ello que el Programa de Transición tiene mucha vigencia, nos dice Sulem, dado que “se demuestra cada vez más que el capitalismo es un sistema irracional que sólo puede deparar mayor miseria y degradación a los trabajadores y a la mayoría de la humanidad… los derechos que los trabajadores conquistamos con sangre, sudor, lágrimas y décadas de lucha, nos son arrebatados para mantener las ganancias de los empresarios”.
Así, nos recuerda Sulem: “Contra la carestía, el desempleo y la esclavitud asalariada, el Programa de Transición inicia su sistema de reivindicaciones planteando la necesidad de la escala móvil de salarios y del reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles”.
¿Qué hacer? “En este sentido, desde mi organización, el MTS, con la intención de dialogar con los millones que hoy padecen el brutal agravamiento de sus condiciones de vida, impulsamos una gran campaña que tiene como consigna principal: trabajar 6hr., 5 días a la semana, lo que podría lograrse repartiendo las horas de trabajo entre empleados y desempleados con un salario mínimo equivalente al costo de la canasta básica y que aumente automáticamente de acuerdo a la inflación”.
Así, en los sindicatos, nos dice Sulem: “Retomando lo planteado en el Programa de Transición, la intervención de los revolucionarios en estas organizaciones de los trabajadores debe apuntar a fortalecer y acrecentar su espíritu de lucha; a romper su sometimiento al Estado y a los partidos políticos al servicio de los grandes empresarios; y a conquistar la unidad con los no sindicalizados, sub-contratados, desempleados y el resto del pueblo pobre... esto exige una lucha implacable por recuperar la dirección de los sindicatos de las manos de la burocracia charra, para convertirlos en herramientas de lucha”.
“Imaginen, por ejemplo, lo poderoso que sería recuperar y refundar para la lucha al SNTE, el sindicato más grande de América Latina, que aglutina un millón y medio de trabajadores de la educación. Ya la CNTE nos mostró la enorme potencialidad que tiene el sindicato como herramienta de lucha cuando conquistó la sección 22 de Oaxaca y la sección 7 de Chiapas; sin embargo, no podemos conformarnos”. En este punto Ismael Contreras, quien también es profesor y activista sindical, pone el dedo y la llaga y plantea la necesidad de que en el camino de recuperar al sindicato Nacional (el SNTE) es menester convencer a la Coordinadora (la CNTE) ganándola a esta tarea, fundamental para enfrentar al Estado y su reforma educativa coincidiendo con la maestra Sulem, quien remata: “Por ello, las y los maestros del MTS y de la Agrupación Nuestra Clase estamos proponiendo una campaña por la recuperación del SNTE con un programa combativo, basado en la independencia de clase”.
Paso a la juventud y la mujer trabajadora
Tenemos que ocuparnos de ganar a nuestro programa a los jóvenes sin futuro, que no tienen nada que perder sino todo un mundo por ganar, que conservan un entusiasmo y fresco espíritu rebelde y combativo, tan necesario para combatir el conservadurismo y el derrotismo en el que caen las generaciones más viejas. Como nos han demostrado en los últimos años los jóvenes que protagonizaron la Primavera Árabe, el Ocupa Wall Street, la juventud sin miedo en Chile, los indignados de España y el YoSoy132 en México, nos plantea Sulem, y añade:
“Por otro lado, estamos las mujeres, que sufrimos de manera más cruel los duros golpes del capitalismo y de su decadencia, cuya expresión más aberrante es el feminicidio que en nuestro país es aterrador… luchamos por nuestro derecho al pan, pero también a las rosas, como lo hicieron las mujeres en San Quintín y las maquilas en Cd. Juárez… como lo hicimos las maestras, que luchamos contra la reforma educativa y la privatización de la educación no sólo en México, sino en Argentina, en Brasil, en Chile y actualmente nuestras compañeras maestras en Perú… así como las trabajadoras de Pepsico… todas nosotras demostramos que sigue vigente el llamado de Trotsky y los trotskistas: ¡Paso a la juventud! ¡Paso a las mujeres trabajadoras!
Con estas palabras finalizó la maestra Sulem Estrada su participación en la mesa que compartió con Pablo Oprinari e Ismael Contreras, que generó en los asistentes expresiones de combatividad y el ánimo de ser parte, y continuadores, de los esfuerzos de aquellos revolucionarios que antecedieron a quien, aun enclaustrado en las paredes de lo que hoy es la Casa Museo, se desvivía por mantenerse en pie de lucha y elaboraba día a día propuestas programáticas para los procesos que se daban por todo el mundo (*).
Así cerrábamos esta presentación del libro del Programa de Transición, cuya elaboración central fuera aprobado justo hace 79 años en el Congreso de fundación de la IV Internacional.
(*) (“León Trotsky nunca dejó de luchar por la revolución hasta el último hálito de su vida” nos había referído, emocionado, su nieto Esteban Volkov, al charlar un par de horas antes con un grupo de jóvenes camaradas).