La crisis mundial acelerada por la pandemia ha incrementado los índices de desempleo a nivel global, México no es la excepción frente a este fenómeno, en donde los índices de ocupación han bajado, lo que afecta directamente a la clase trabajadora, mientras que los grandes empresarios siguen disfrutando de los beneficios de la ganancia.
Viernes 24 de julio de 2020
La crisis económica ha sido agudizada por la pandemia del Covid-19, afirmamos que la ha agudizado, que la ha exaltado, pero no es la causa en sí misma de la crisis, eso hay que tenerlo muy claro, ya que después distintos medios atribuyen el desastre exclusivamente al virus, lo cual no es así.
En primer lugar, porque las tendencias recesivas ya se expresaban desde antes de que la enfermedad invadiera el mundo, además que desde el punto de vista histórico esta clase de eventos son un rasgo típico del capitalismo, las crisis son cíclicas y se han presentado a lo largo de su existencia.
Una vez aclarado el punto, es necesario señalar que a nivel internacional los efectos de la crisis se pueden apreciar en la quiebra de las Pymes (pequeñas y medianas empresas), lo que ha ocasionado la pérdida masiva de empleos, ya que son estas las que ofrecen la mayoría de los trabajos, tanto en México como en el mundo, a diferencia de lo que nos cuenta el discurso oficial.
A ello se suma que las grandes empresas, en su afán de proteger sus ganancias también realizan recortes y despidos, aunque ellos sí cuentan con el capital para poder sobrevivir en medio del desastre productivo.
Sumado a eso, los grandes capitales tienen el cinismo de pedir rescates por parte del Estado para no hacer recortes de personal, lo cual es un chantaje para pagar con dinero público la preservación de la plusvalía, los más ricos comienzan a despedir trabajadores tanto para mantener su tasa de ganancia como para presionar a los gobiernos para que los subsidian, argumentando la pérdida de empleos sin aclarar cuáles son las condiciones de esos trabajos.
De modo que ofrecen dos caminos, o arrojan a familias enteras a la calle o los empleos que “crean” son super precarizados, sin condiciones dignas y con largas jornadas de trabajo, en esta ocasión nos concentraremos en la primera salida que dan los capitalistas, la desocupación.
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Desempleo en México
Las secuelas de la crisis se han descargado sobre los trabajadores, el número de personas sin empleo en México sumó 15.7 millones para el abril pasado, es decir se sumaron 2.1 millones a los 13.6 millones de la población no económicamente activa, pero en posibilidades de trabajar, reveló la Encuesta Telefónica sobre Covid-19 y Mercado Laboral que realizó el INEGI.
De los 13.6 millones, el 87%, es decir 11.9 millones eran personas que estaban ausentes del trabajo o deseaban trabajar, pero no pudieron hacerlo por la pandemia, mientras que el 12.9%, 1.7 millones no buscaron trabajo por otras razones.
La encuesta dio a conocer que, en aquel mes, la población ocupada es de 32.9 millones de personas, lo que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años y más que cuenta con teléfono, de estos 32.9 millones, 7.2 de ellos son ausentes temporales del trabajo con vínculo laboral o que fueron suspendidos durante la contingencia sanitaria.
Lo que representa el 21.8% del total de ocupados, ello se traduce en una fuerte pérdida de ingresos para esas familias, quienes ven mermada su capacidad de acceder a una mejor calidad de vida.
De estos, 23.5% de los ocupados tuvo que trabajar desde casa, por la cuarentena, 42.3% disminuyó la jornada laboral, el 46.1% redujo sus ingresos que provenían de su salario, el 5% recibió apoyo gubernamental y el 89.9% no recibió ningún tipo de apoyo. Además, 37.1% de hombres recibió su salario completo contra el 40.5% de las mujeres, también el 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo frente al 46.9% de las mujeres y el 20.5% de los hombres y el 12.6% de las mujeres no recibieron ingresos por su trabajo.
Los trabajadores informales y con pequeños negocios que son alrededor de 8.4 millones de personas y representan un 25.5% de la población ocupada, en abril reportaron que 41.2% enfrentaba problemas en sus actividades por el Covid-19, 32.7% expresaron que tenían falta de clientes y el 6.1% declararon problemas como deudas, aumento de precios en materias primas o mercancías, entre otros, sólo 19.9% expresó no tener ningún problema.
Daños a los trabajadores
Lo que las cifras expresan es que son los trabajadores, ya sean formales o informales, quienes terminamos por pagar la crisis y es para este sector (que es la mayoría) de la sociedad no se plantean rescates, ni grandes subsidios, no son invitados para que vayan a EE.UU. para exponer sus problemáticas frente a Trump.
Ni el Morena ni el resto de los partidos del régimen han presentado ningún plan donde se exponga un aumento de salarios de emergencia, sanciones para las grandes empresas, como la expropiación para quienes despidan, “descansen” o reduzcan el sueldo de sus trabajadores en medio de la emergencia sanitaria.
La realidad es que son los grandes capitales los que siguen siendo beneficiados a costa del sufrimiento de las familias de la clase obrera, quienes son los que cargan con las consecuencias del desempleo, la falta de servicios de salud o padecen servicios de salud eficientes, mientras que obras como el Tren maya enriquecen a gran escala a los importantes inversionistas nacionales y extranjeros, entre otros megaproyectos.
La emergencia también refleja la pérdida del poder adquisitivo, ya sea por la inflación o por directamente el recorte al salario, esta situación no es aceptable, porque son las mayorías quienes pagan la crisis para que los grandes empresarios puedan seguirse enriqueciendo, por ello es necesario un aumento de salario de emergencia, expropiación de las empresas que recorten salarios, despidan a sus trabajadores o los pongan en paro técnico.
A la par, se necesitan impuestos progresivos a las fortunas de la burguesía, mejora de las prestaciones para los trabajadores como el acceso a la salud y supresión de todos los esquemas de subcontratación y terciarización que propician la inestabilidad laboral y la precarización.