La Corte Suprema condenó a los cinco ex agentes de la DINA por el secuestro calificado de Eduardo Gustavo Aliste González, Eugenia del Carmen Martínez Hernández, y Gerardo Ernesto Silva Saldívar, quienes fueron ingresados al centro de detención y tortura "Venda Sexy" en 1974.
Viernes 15 de diciembre de 2017

Los ex agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda, Raúl Iturriaga Neumann, Manuel Carevic Cubillos, Risiere del Prado Altez España, y Hugo del Tránsito Hernández Valle fueron condenados a 15 años de prisión en un fallo unánime de la Segunda Sala del máximo tribunal de la Corte Suprema, el pasado martes, por el secuestro calificado de Eduardo Gustavo Aliste González, Eugenia del Carmen Martínez Hernández y Gerardo Ernesto Silva Saldívar.
La condena a los cinco ex agentes de la dictadura se estableció mediante la investigación del crimen perpetrado entre el 24 de septiembre y 24 de octubre de 1974, en el centro clandestino de detención y tortura "Venda Sexy" o "La Discotheque".
"De la prueba rendida en autos, afirma el recurrente, se desprende que el acusado era agente del Estado, integrante del Ejército de Chile, miembro de la DINA desde enero de 1974 hasta fines de 1975. Su jefe era Raúl Iturriaga, a cargo de la Brigada Purén que desempeñaba sus operaciones en el recinto de la “Venda Sexy”. Carevic fue miembro de esa brigada y de uno de sus grupos operativos, “Ciervo”, del que Carevic fue su jefe, es decir, se desempeñó como agente operativo dedicado a detener, secuestrar y torturar a los detenidos en el tiempo en que Eduardo Aliste González y Eugenia Martínez Hernández fueron secuestrados, desde fines de septiembre y octubre de 1974, respectivamente, manteniéndolos la DINA durante varias semanas en el cuartel la ’Venda Sexy’ ", confirma el fallo.
Detenidos Desaparecidos
María Eugenia Martínez Hernández, vinculada al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), obrera textil en Industria Labán, fue detenida el 24 de octubre de 1974 en su lugar de trabajo, ubicado entonces en Irarrázabal N° 1515, Ñuñoa, en presencia de sus compañeros, del jefe de personal de la industria, Mario Torres, y de uno de los dueños, Patricio Labán, quien avisó con anticipación a sus empleados que Eugenia del Carmen Martínez Hernández sería detenida.
Al día siguiente su domicilio fue allanado por un grupo de civiles armados, sin exhibir orden alguna y sin entregar antecedentes acerca de la detención de Martínez. Posteriormente fue vista por diversos testigos con claras señales de tortura, en los recintos de reclusión clandestina de la DINA de calle Irán con Los Plátanos, conocido como la Venda Sexy y en Cuatro Álamos.
Eduardo Aliste González fue detenido por agentes de la DINA el 24 de septiembre de 1974 y llevado al recinto denominado “Venda Sexy”, luego de lo cual no se tienen noticias de su paradero, sin que hasta la fecha haya tomado contacto con sus familiares, ni realizado gestiones ante organismos del estado, sin registrar entradas o salidas del país, sin que conste, tampoco, su defunción.
Gerardo Silva Saldivar, de 23 años de edad, fue detenido el 10 de diciembre de 1974, en horas de la tarde, por agentes de civil pertenecientes a la DINA, los que se movilizaban en una camioneta de color verde y llevado al cuartel conocido como “Venda Sexy”, según lo señalado por testigos, desde donde se pierde su rastro, luego de lo cual no se tienen noticias de su paradero, sin que hasta la fecha haya tomado contacto con sus familiares.
La "Venda Sexy" era una casa ubicada en Santiago en el sector de Quilín, en la calle Irán Nº 3037, cerca de la intersección con calle Los Plátanos, en la comuna de Ñuñoa. Funcionó desde finales de 1974 y hasta mediados de 1975, en forma paralela a Villa Grimaldi.
Aparentemente la casa era utilizada por un equipo operativo distinto a los que funcionaban en Villa Grimaldi, puesto que había diferencias en las formas de operar y en los antecedentes sobre las identidades de los agentes. Se presume por testimonios de ex agentes y ex colaboradores que ese centro estaba conformado por Carabineros. Los detenidos permanecían con la vista vendada, varios en una misma pieza, pero separados los hombres de las mujeres. Los agentes del equipo operativo funcionaban dentro de un horario similar al común de la jornada de trabajo y luego salían del lugar dejando a los prisioneros a cargo de los guardias. Fuera de ese horario no se torturaba y las normas más estrictas se relajaban, dependiendo de la voluntad de los guardias. El recinto tenía música ambiental permanente, razón por la cual era conocido como "La Discotéque", según el sitio memoriaviva.
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