La evacuación de civiles y de heridos desde el este de Alepo fue interrumpida y se ordenó a las agencias y vehículos de ayuda que abandonaran el área sin darles explicaciones.

La Izquierda Diario @izquierdadiario
Viernes 16 de diciembre de 2016
La evacuación de civiles, heridos y opositores desde el este de Alepo que había comenzado del jueves en medio de una frágil tregua se suspendió este viernes en medio de ataques del Ejercito sirio y nuevos enfrentamientos.
Este viernes se ordenó a las agencias y vehículos de ayuda que abandonaran el área sin darles explicaciones, según informó a la agencia Reuters la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Se nos informó al ICRC (Comité Internacional de la Cruz Roja), la SARC (Media Luna Roja Árabe Siria) y la OMS que abandonemos el área con ambulancias y autobuses, sin darnos motivos", dijo Elizabeth Hoff, representante de la OMS en Siria, hablando desde el oeste de Alepo a una rueda de prensa en Ginebra.
"Asumo que el mensaje provino de los rusos que están vigilando el área", agregó. "Lo preocupante de esto es que aún hay en enclaves sitiados de Alepo grandes cantidades de mujeres y bebés, niños menores de 5 años que necesitan salir".
Miles de personas habían empezado a ser evacuadas el jueves, tras la avanzada del Ejercito sirio que, con una fuerte ofensiva por aire y tierra, había logrado recuperar gran parte de la ciudad incluyendo los bastiones del este que se encontraban bajo el control de la oposición hace años. Esta ofensiva contó con el aval de Rusia y el apoyo de milicias iraníes entre otras, mientras que la ONU se limitó a emitir comunicados de alerta sobre los cientos de miles de desplazados y muertos.
Un Al Assad fortalecido
Assad vio una oportunidad en los últimos meses, apoyado en el poder militar ruso, para avanzar sobre Alepo (segunda ciudad del país, que se encontraba fuera de su control desde hace cinco años). El triunfo de Trump y el período de "transición" en la administración estadounidense fue la señal decisiva para entrar a Alepo perpetrando una verdadera masacre y sin que Obama o Kerry sean ya "interlocutores válidos" en cuanto a una futura transición, cuando están a días de dejar el gobierno.
El triunfalismo de Al Assad fue tal que en los últimos días ni siquiera se molestó en acatar un acuerdo de alto el fuego presentado por Rusia y Turquía ante la ONU (que no duró ni doce horas). En el mismo momento que debería haber empezado la evacuación de civiles y de las milicias opositoras, el Ejercito sirio descargó un brutal ataque sobre el este de Alepo y le impuso a las fracciones rebeldes una serie de condiciones que incluía la lista con nombre y apellido de los 15.000 evacuados, y algún tipo de injerencia en zonas fuera de Alepo, que son controladas por la oposición. Esta última exigencia incluía que los heridos de dos aldeas chiítas en manos de los rebeldes también fueran retirados de la zona. Los condicionamientos eran de conjunto inaceptables para la oposición, pero Al Assad y las milicias que lo apoyan los plantearon de todas maneras al ver una relación de fuerzas que les era favorable y que no pretendían dejar pasar.
Estas escaramuzas muestran la fragilidad de cualquier tipo de tregua, más aún aquellas acordadas por parte de las potencias que intervienen en el conflicto, pero negociadas fuera de Siria (como el acuerdo de Rusia y Turquía). También muestran que Al Assad ha recuperado un buen margen de maniobra propio, tras haber estado en la cuerda floja hace tan solo un año atrás. La intervención de Rusia, a fines del año pasado, vino a cambiar la relación de fuerza de aquel momento e incluso le permitió a Assad recuperar un importante grado de autonomía, al punto de que hoy le habla directamente a Trump sobre el futuro de su política hacia la región, y se da el lujo de "no acatar" un alto el fuego negociado por el canciller ruso, Lavrov, y anunciado a nivel internacional. Si bien esto no implica una "insubordinación" hacia Rusia, que es su principal aliado y al que le debe muchos favores, si es una muestra del nuevo clima logrado al interior de Siria tras la recaptura de Alepo por parte del Ejercito sirio.
Evacuación suspendida
Fuentes opositoras a Assad acusaron a las milicias chiíes que apoyan al Gobierno de abrir fuego contra buses que transportaban a personas que estaban siendo evacuadas desde el este de Alepo. Los caminos continuaron bloqueados y una caravana de buses tuvo que regresar, según informa la agencia Reuters.
Los rebeldes en el este de Alepo estaban en alerta máxima, después de que las fuerzas aliadas al Gobierno sirio evitaron que los civiles abandonaran la zona y desplegaron artillería pesada en los alrededores y la salida del sector.
La versión oficial por su parte es que la evacuación fue detenida "porque los rebeldes intentaron trasladar con ellos a personas que habían secuestrado y que también intentaron llevar armas escondidas en sus equipajes", aunque estas acusaciones fueron rechazadas por los grupos opositores en Alepo.
Irán, uno de los principales aliados de Siria, había demandado que la población de las aldeas chiíes de Foua y Kefraya, en la provincia aledaña de Idlib (bajo control de la oposición), también sean evacuados. Esta, que era una de las nuevas exigencias para que los opositores puedan evacuar Alepo, fue aceptada por los grupos rebeldes que acordaron permitir la salida de los heridos de las dos aldeas este mismo viernes.
Sin embargo el caos en torno a la evacuación de Alepo refleja la complejidad del conflicto sirio, y la fragilidad de las treguas establecidas. Una guerra civil abierta en la que intervienen en forma directa los principales países imperialistas, la coalición anti ISIS liderada por Estados Unidos, y también potencias regionales como Turquía, Rusia, Irán y milicias que apoya a Assad como las iraquíes y libanesas. Cada uno de estos actores defiende sus propios intereses, ninguno de los cuales es progresivo para el pueblo sirio que ha pagado con millones de desplazados y cientos de miles de muertos la intervención de todas estas potencias en su país durante los últimos cinco años.