Sábado 23 de mayo de 2015
Imagen: EFE.
El ministro de Trabajo anunció un acuerdo con los dirigentes de la Federación minera, con el que se suspende la huelga nacional por tiempo indefinido iniciada el pasado lunes. La misma tuvo un desarrollo desigual, y si bien fue acatada en empresas importantes como Shougang y otras por una parte importante de los trabajadores mineros sindicalizados, la patronal, aprovechando la deficiente preparación de la medida por la dirección y la falta de una política consecuente para unir efectivos y contratados, logró en muchos distritos impedir que se sumaran éstos, los más explotados, oprimidos y privados de derechos sindicales y laborales.
El acuerdo apenas contiene la promesa de que el gobierno estudiará la semana próxima “si promulga u observa la ley” que facilita y abarata los despidos masivos. Es decir, nada. O la mantendrá, o la retocará para hacerla pasar. No va a renunciar a la política de proteger los intereses empresariales a costa del salario y el empleo de miles de explotados trabajajores.
Clima de conflictos se mantiene
Entre tanto, hay varios otros conflictos latentes o en curso en el país. Los estibadores de El Callao, principal puerto del país, según el sindicato del sector -SUTRAMPORT- “radicalizarán paralización indefinida que inició el 13 de mayo, ante la negativa de AP Terminals de solucionar su Pliego de Reclamos”, mientras que otros puertos podrían comenzar a sumarse a la medida.
El magisterio nacional rechaza la amenaza de despido de unos 5.000 maestros. Hace dos días, en Chiclayo, los trabajadores azucareros de la empresa Pomalca, que vienen movilizándose en las calles por sus reclamos, fueron agredidos por la policía y por un grupo de matones. Se denuncia que “Los sujetos encapuchados ingresaron minutos antes (a instalaciones de la empresa) en camionetas sin ninguna objeción de los agentes del orden, se trataría de personas contratadas por el Grupo Oviedo del presidente de la Federación Peruana de Futbol, Edwin Oviedo (Los trabajadores exigen la salida de este empresario de Pomalca), con el saldo de varios trabajadores heridos y un periodista agredido por estos elementos.
Gobierno reprime en Islay
En el marco de la larga lucha y del paro regional por tiempo indefinido, una manifestación popular que cortaba la ruta Panamericana Sur cerca del puente Pampa Blanca. Fue reprimida por fuerzas policiales, con el saldo de varios heridos y un muerto. La indignación llevó a intentos de toma de una comisaría local y los enfrentamientos se prolongaron hasta horas de la noche por el valle de Tambo.
El gobierno de Ollanta, fiel a sus compromisos con el gran capital imperialista invertido en minería, petróleo, etc., intenta imponer el plan del grupo México (propietario de la Southern, empresa que impulsa este megaproyecto minero con enormes consecuencias ambientales), responde con más represión.
Se declaró el Estado de Emergencia por 60 días y se envían tropas militares a Islay, en un nuevo intento por derrotar esta lucha histórica. "La Policía Nacional, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, se encargará de mantener el orden público. Y como dice la Constitución, se suspenden los derechos individuales, las libertades personales, la libertad de tránsito y de reunión", declaró Pedro Cateriano, presidente del Consejo de Ministros. Cínicamente, el gobierno recurre al fantasma de “grupos violentos” para criminalizar la legítima protesta y justificar su política represiva, enjuiciando y condenando a activistas y referentes de esta movilización.

Eduardo Molina
Nació en Temperley en 1955. Militante del PTS e integrante de su Comisión Internacional, es columnista de la sección Internacional de La Izquierda Diario.