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Red Internacional
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Mundo Obrero. Tapando el sol con la mano: los gremios industriales marcharon contra la recesión

Este jueves cerca de 30 gremios de la CGT marcharon al Ministerio de Producción y Trabajo. Los acompañaron empresarios PYME. El audaz plan de Rodolfo Daer para derrotar el plan de Macri.

Ulises Valdez @CLAVe

Jueves 4 de octubre de 2018 21:41

El país ha entrado en una recesión económica, no hay dudas. Encima, con una inflación que impacta sobre todo en el bolsillo popular. La política del gobierno no para de alegrar a banqueros, especuladores y terratenientes, mientras afecta a muchos sectores industriales. Lo reconoció el propio ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica: “las tasas de interés actuales son incompatibles con la producción, pero necesarias”.

En las últimas semanas se conocieron datos que confirman el aumento de la desocupación, la caída del salario real y la baja del consumo. Hasta el propio Macri reconoció que vienen meses difíciles. La actividad industrial cayó 5,6% en agosto.

Ante semejante panorama, el sindicalismo peronista no ha dado respuestas. Enfrascado en la rosca por la conducción de la CGT y haciendo cuentas para 2019, ha mirado desde las ventanas de Azopardo el festival de despidos, suspensiones y hasta cierres de empresa.

Pero hoy decidió salir al sol, aunque sin muchas ambiciones. Al mediodía se concentraron en la 9 de julio 33 gremios industriales. Algunos que responden al triunvirato (Sanidad, Textiles, UOCRA), otros que están con el Frente Sindical del moyanismo, la Corriente Federal y Pignanelli (Ladrilleros, Ceramistas, Gráficos, SMATA) y algunos con peso propia como la UOM.

Ante semejante ataque uno esperaba que al menos la tardía movilización fuera contundente, con un paro que permita a los cientos de miles de afiliados de esos gremios movilizarse. Error. Los gremios industriales solo movieron sus “cuerpos orgánicos”. Para reforzar la marcha, invitaron a los empresarios de APYME. No les preguntaron cuáles de ellos estaban suspendiendo, echando o chantajeando a sus trabajadores con “la crisis”.

La movilización fue encabezada por una bandera que decía “En defensa del trabajo y la industria nacional”.

Lo más interesante son las declaraciones de los dirigentes que encabezaron la acción. Como Rodolfo Daer, dirigente del STIA (Alimentación) y secretario de Industria de la CGT. Como si le hubiera robado los apuntes de un discurso de Macri, pidió “constituir una mesa de diálogo entre empresarios, Gobierno y el movimiento obrero para poner un esfuerzo entre todos” (Clarín). Entre las geniales propuestas del documento destacó que “los bancos tienen un giro dinerario de entre 60.000 y 70.000 millones de pesos por las cuentas sueldos que administran: nosotros queremos que ese dinero sirva para financiar a Pymes”. Ya a esa altura uno pierde la noción si está escuchando a un dirigente sindical o a un empresario.

Otro que estuvo picante fue Antonio Caló. El metalúrgico arrancó denunciando que "en mi gremio tenemos 4000 compañeros despedidos en los últimos seis meses y 10 mil suspendidos”. Ante semejante desastre Caló contó que "vinimos a entregarle al señor ministro un documento firmado por la CGT y todos los gremios industriales, más empresarios de las PYMES, en el cual le contamos al ministro los problemas que tenemos los trabajadores, las dificultades de las PYMES y la industria nacional”.

El documento denunció la apertura indiscriminada de las importaciones y reclamó medidas de protección para la industria. También planteó otros reclamos ya más extendidos como el aumento de salarios, jubilaciones y planes sociales, y que las tarifas de gas y de electricidad se retrotraigan a noviembre de 2017. Lo sorprendente es que esa medida ya se votó en el Congreso, pero Macri la vetó en la cara de la CGT que no movió un pelo.

Según el periodista Mariano Martín en Ámbito Financiero, hubo otro punto en discusión: la flexibilización de las condiciones para el otorgamiento del Repro. Como se sabe, ese beneficio contempla el pago de parte del salario de una empresa "en crisis" a cargo del Estado. Según Ámbito, al no necesitar la firma del sindicato "desde la CGT temen que su aplicación indiscriminada terminara por empoderar a comisiones internas y a delegados de izquierda". El sindicalismo de izquierda tiene otro programa para los empresarios en crisis, que no implica que el Estado los subsidie, pero el planteo de los dirigentes cegetistas muestra que están más preocupados en tener defender el "modelo sindical peronista" que en los reclamos obreros.

La movilización logró que el ministro reciba a la comitiva “industrial” y el documento. Mientras tanto, en cientos de pequeñas, medianas y grandes industriales, millones de trabajadores seguían alimentando las líneas. Entre pieza y pieza, amenazados por el despido o el sueldo que no alcanza, no se enteraron de la enorme acción de lucha que habían realizado sus dirigentes. Los que quieren tapar el sol con la mano.

Foto: www.estoquepasa.com