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Red Internacional
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Mujer. ‘Tasa rosa’: las mujeres pagamos más por los productos de cuidado personal

La ‘tasa rosa’ o ‘tasa femenina’ (‘woman tax’) no es nada nuevo. Se trata de la diferencia en el precio que hay entre un producto dirigido a mujeres y otro a hombres, siendo este producto casi idéntico en características.

Verónica Landa

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero

Jueves 25 de febrero de 2016

‘¿Ser mujer es más caro que ser hombre?’ Este fue el debate que se plantearon algunos colectivos feministas. También denunciaban que a la vez que pagamos la ‘tasa rosa’, las mujeres seguimos cobrando menos que los hombres por un mismo trabajo (brecha salarial) y seguimos teniendo condiciones laborales más precarias.

Encontramos la ‘tasa rosa’ en productos de higiene y cuidados personal, sean estos cuchillas de afeitar, cremas hidratantes, champús o cepillos de dientes. Pero también se nota en otros nuevos productos, como por ejemplo bolígrafos, calculadoras, alimentos, bebidas o ropa. Un ejemplo es el ‘Bic For Her’ (‘Bic Para Ellas’) producto por el que BIC fue muy criticada. Se trata de bolígrafos rosas o morados y los tradicionales multicolores con el rosa añadido. También indignó por el lema que usaron: ‘Luce como una niña, actúa como una dama, piensa como un hombre, trabaja como un jefe’. Que no falte un ‘poco’ de machismo en el marketing.

La ONG Georgette Sand realizó varias comparativas exhaustivas de precios en Francia. Tras esto iniciaron campañas para pedir a las cadenas de supermercados que dejarán de lado la ‘tasa rosa’. La respuesta de los supermercados fue que los hombres consumen más cuchillas y por lo tanto el precio de estas tiene que ser menor. ¿Qué pasa entonces con las compresas y tampones, que tienen un precio elevado y son adquiridos mensualmente?

Para ejemplificar el efecto de la ‘tasa rosa’ podemos comparar los precios de las maquinillas de afeitar/depilar. En Hipercor, la marca Veckia tiene maquinillas para hombres a 2,30 las 15 unidades; para mujeres a 1,20 las 5 unidades. Es decir, a una mujer 15 maquinillas le salen 1,30 euros más caro que a un hombre.
Céntimos de más por exactamente el mismo producto. La ‘tasa rosa’ marca una diferencia en el precio de productos idénticos según el sexo al que esté dirigido. Además de la diferenciación sexista por colores de los productos, ligados a los roles de género.

Para Gillette tiene sentido esta diferencia de precio. Desde Procter & Gamble –que tiene marcas como Pantene o la propia Gilette- declaran que «Mientras que hay elementos comunes en cuanto a la tecnología que se utiliza en la producción y diseño de estos productos, las piezas alrededor de las cuchillas y las máquinas de afeitar son diferentes»¸ justificando así la variación de precio.
Para Marco Bertini, director del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE «La ‘tasa rosa’ es más bien una cuestión de marketing: las mujeres están dispuestas a pagar más por su cuidado personal y las marcas lo aprovechan. Además, la diferencia es pequeña y pasa desapercibida porque, aunque son productos similares, se colocan en estantes separados».

La ‘tasa rosa’ también existe en peluquería, tintorería y otros comercios con productos y servicios diferenciados para hombres y mujeres. Incluso tiene impacto en los juguetes infantiles o material escolar (aquí parte de la comparativa de precios realizada en Francia)

Visto así, parece que las marcas se aprovechan de la violencia estética que ejerce el sistema patriarcal hacia las mujeres, en sus campañas de marketing en las que perpetúan la imagen de la mujer con un aspecto siempre impecable. Creando así la ‘necesidad’ de muchas mujeres de comprar y renovar estos productos de cuidado personal para encajar en los cánones de belleza actuales.