Los mineros de base han resistido heroicamente casi 3 mil días de guardia permanente junto a sus familias, en minas de Sonora, Guerrero y Zacatecas. A pesar de que el gobierno de Calderón y de Peña Nieto endurecieron sus planes para que estos conflictos pierdan, la dirección del Sindicato Minero mantiene una política de negociación y conciliación.

Gabriel Bagundo México | @g_bagundo
Miércoles 5 de agosto de 2015
Este 30 de julio se cumplieron 8 años de que las minas de Taxco (Guerrero), Sombrerete (Zacatecas) y Cananea (Sonora) estallaron en huelga para exigir respeto a su contrato colectivo, a su fuente de trabajo y por mínimas condiciones de seguridad en las minas. Semanas antes del inicio de la huelga 65 trabajadores de la mina Pasta de Conchos, en Nueva Rosita Coahuila, quedaron sepultados tras una explosión y desde entonces sus cuerpos no han sido rescatados porque se evidenciaría la falta de seguridad en la mina (un crimen industrial). Todas estas minas son explotadas por Grupo México, del empresario asesino Germán Larrea, protegido de los gobiernos del PAN y el PRI,
Son casi 2 mil mineros de estas tres secciones sindicales del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) los que han resistido y mantienen aún la moral en alto pese a la represión policiaca y las difíciles condiciones económicas que enfrentan ellos y sus familias.
Ocho años se dicen fácilmente, pero sólo los mineros saben lo que ha costado. Esta lucha tiene que triunfar: para ello tienen que enfrentar a la patronal y el gobierno.
Este 30 de julio se realizaron en las tres secciones sindicales actos conmemorativos.
Aunque para la base trabajadora hay la certeza de que luchando es como se va a conseguir el triunfo, también cunde el desconcierto por lo lejano que se ve una solución a la huelga con la actual estrategia de lucha.
Los intereses de los mineros y de los empresarios son irreconciliables
Una de las demandas del Sindicato Minero al gobierno federal es que retire la concesión de las minas a Grupo México, y que se llame a otro empresario minero para que se pueda reanudar el trabajo y la explotación de las minas.
Esta política no es combativa. Todos los empresarios están interesados en la ganancia (no hay “buenos” y “malos”, son capitalistas). Y mientras no vean una lucha decidida contra sus intereses de clase, pueden pasar otros ocho años sin atener los reclamos mineros.
Son los mineros quienes a cambio de la explotación y la falta de inseguridad extraen los minerales y los metales preciosos que generan la riqueza de los empresarios. También son quienes conocen las condiciones de las minas y los únicos capaces de garantizar que la seguridad se cumpla totalmente, pues a los patrones no les importan sus vidas.
Ninguna confianza en la negociación con el gobierno
Esta huelga se ha enfrentado al sexenio del panista Felipe Calderón y al priista Peña Nieto. Estos gobiernos han apoyo de manera incondicional a Germán Larrea. Usando todas las argucias de la Ley Minera, han evitado que la huelga se resuelva y beneficie a los trabajadores. Germán Larrea sin duda ha invertido mucho dinero en que sea así. A ello contribuye la política no combativa de la dirección nacional minera.
Los únicos aliados de los mineros son los sectores obreros y populares. Esto lo han comprobado los mineros de Taxco, que son apoyados por las organizaciones integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) y otros sindicatos como el Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero. No tienen que soportar otros ocho años de desesperanza y olvido.
Por un Sindicato Minero democrático y clasista
Los Sindicatos son herramientas de los trabajadores para defender sus intereses. Para que esto pueda ser así debe de existir una absoluta libertad de discusión para los trabajadores. Los miles de trabajadores que han mantenido 8 años de huelga tienen mucho que decir y mucho que discutir para pensar el mejor rumbo del movimiento, tanto en las diferentes secciones como a nivel nacional.
Toda la Solidaridad con la lucha minera a nivel nacional
Las organizaciones políticas de izquierda, sindicales, sociales y populares debemos de rodear de solidaridad activa a nivel nacional la huelga de los mineros para que esta no sea derrotada por hambre, enfermedad y desmoralización. Los sindicatos integrantes de la Nueva Central de Trabajadores, la Unión Nacional de Trabajadores y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación deben de ponerse al frente de esta solidaridad de clase en cada uno de los estados.
Germán Larrea se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo a costa de trabajos en condiciones de miseria para los mineros, y de explotar los recursos naturales de todos los mexicanos.
Para defender el trabajo, las condiciones de seguridad de los mineros y los derechos conquistados (que son irrenunciables), es necesario democratizar el Sindicato Minero y ponerlo al servicio de los intereses de los trabajadores de base.
Estos ocho años que ha durado la huelga los mineros no tienen nada que festejar, están igual que cuando la lucha empezó. El único que está avanzando es el patrón Larrea que ni por asomo siente la amenaza de una política de los trabajadores para tomar la mina y ponerla a funcionar con apoyo del movimiento obrero y popular.
Sin embargo, la dirección nacional les dice a los mineros que la lucha “ahí va”, que “hay avances”. ¿Cuáles son esos avances? Son ocho años sin resultados favorables a los mineros. Es obvio que la política de la dirección nacional solo llevará a la derrota la huelga. Es necesario que hagan asambleas para decidir de qué manera van a presionar al patrón para que resuelva sus demandas.
A diferencia de la política de Napoleón Gómez Urrutia, los socialistas peleamos por una política que rompa el aislamiento de los trabajadores que han demostrado una gran combatividad en estos años para encontrar la solidaridad de los que luchan en el país contra los planes de explotación.
¡Toda la solidaridad con la lucha minera! ¡Por el triunfo de la huelga de Taxco, Cananea y Sombrerete! ¡Por un Sindicato Minero combativo y democrático que defienda hasta el final los intereses de sus trabajadores y del conjunto de la clase obrera!