En Italia faltan válvulas de reanimación. Dos ingenieros lograron reproducir muchas de ellas a bajo costo ¡con una impresora 3d! Ahora la empresa que tiene la patente los denuncia.
Sofia Torres Juventud PTS
Jueves 26 de marzo de 2020 14:18
El 20 de marzo Italia rompió un triste récord: 675 muertos en un solo día por el coronavirus. En medio de la crisis, el sistema de salud del país se vió sobrepasado hasta tal punto que los doctores se han visto forzados a escoger a quién deben salvar y a quién deben dejar morir.
En diálogo con el diario italiano Corriere della Sera, Cristian Salaroli que trabaja como anestesista en la ciudad de Bérgamo, una de las más afectadas por el brote, confirmó esta terrible realidad: “Estamos obligados a elegir, en dos días al máximo.
La ventilación no invasiva es solo una fase del pasaje. No todos pueden ser entubados porque faltan camas en terapia intensiva para atender a los enfermos que llegan al nivel crítico”. El brote del coronavirus expuso aún más las debilidades de la sanidad en el país que lleva sufriendo desde hace diez años recortes presupuestarios valuados en 37.000 millones de euros lo cual inevitablemente tiene efectos negativos en la calidad de atención y en la magnitud de la misma, el testimonio de Salaroli es solo una muestra de ello.
Otro dato estremecedor en estos días es que España ya hay una “guía ética” para medir quién puede utilizar una Unidad de Cuidados Intensivos que pronto van a quedar sin camas suficientes para atender a los enfermos críticos. Donde eligen a quien salvar según un test de supervivencia. Hay solo 4.400 camas en toda España. El mismo protocolo señala que ante la falta de camas en la UCI se pueden producir “muertes potencialmente evitables”.
Pero no todas son malas noticias. Mientras tanto, al norte de Italia en Brescia, los ingenieros Massimo Temporelli y Cristian Faracassi ante la escasez de válvulas respiratorias en el hospital Chiari, decidieron hacer copias en una impresora 3d para poder cumplir con la demanda. “Ahora la empresa que originalmente las vendía por unos 10.000 euros cada uno, busca demandar a aquellos que las imprimieron en 3d y las ofrecieron gratis al hospital.” La vida de miles de personas está en juego.
Estas válvulas sirven para operar las máquinas que salvan vidas que permiten a los pacientes en cuidados intensivos recibir oxígeno. La empresa fabricante, les negó los archivos de los dibujos que acelerarían el trabajo.
Entre toda la desidia que vemos cada día, cada minuto en la tele, cabe preguntarse bajo qué intereses actúan los gobiernos, y qué intereses son los verdaderamente necesarios salvaguardar. ¿La vida de miles de personas o las ganancias de un par de farmacéuticas y empresas?
¿Y qué pasa con las patentes? Poco se estudia en las facultades acerca de los “regímenes de propiedad intelectual” por los cuales las empresas denuncian a grupos de personas cuando hay un conocimiento sacado a la luz mucho más barato y práctico y se apoderan del conocimiento. La ciencia tiene propiedad. En medio de la escasez de recursos médicos para sobrevivir tenemos que exigir la centralización del sistema de investigación y producción en manos de los propios trabajadores, impidiendo el lucro con nuestras vidas.
A este ejemplo hay que sumarle el de los trabajadores del Astillero Río Santiago en Argentina que acordaron con las Autoridades de la Universidad Nacional de La Plata producir alcohol en gel en su laboratorio. Les docentes de Mendoza y Rosario están produciendo el mismo insumo. En Neuquén las obreras de la textil Traful Newen, recuperada por sus trabajadoras, están fabricando barbijos. Los Estados deberían financiar las medidas que les trabajadores pueden llevar a cabo en vez de destinar los recursos a salvar a las empresas y pagar la deuda para salvar vidas.
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En la CABA hay solamente 180 respiradores, y en toda la provincia de Buenos Aires apenas 400. A esto hay que sumarle que, a la fecha, la capacidad de testeos del Instituto Malbrán sigue siendo de 180 a 330 muestras por día. Y es el único Instituto de la Argentina capacitado para hacer testeos. ¿Será por eso que Argentina registra “bajos” casos de contagios? ¿Qué pasará cuando se empiece a testear más? No queremos esperar a que se decida quién tiene más posibilidades de sobrevivir y quién no. Es urgente aplicar test masivos para todos. Está a la vista que sólo con la cuarentena no se va a frenar la pandemia. La misma Organización Mundial de la Salud afirma que sin las pruebas esta medida no alcanza.
Los trabajadores de Neuquén, les docentes y las textiles son una pequeña muestra de que se puede poner la industria al servicio de las necesidades de este momento. Necesitamos un plan serio de reconversión los servicios en función de poder producir la cantidad necesaria de respiradores, camas, barbijos y todo lo que haga falta; no que sigan estando al servicio de ganancias multimillonarias a costa de nuestras vidas. Para combatir la pandemia es necesario unificar el sistema de salud, el sector privado pasar a la órbita pública, implementando un plan con los científicos, técnicos y trabajadoras y trabajadores de la salud.
En estos tiempos de crisis necesitamos abandonar la tendencia individualista a la que nos quieren acostumbrar y poner la tecnología al servicio del pueblo trabajador en primer plano, solo así lograremos aminorar el impacto mortal de esta pandemia. El virus lo vencemos entre todos los trabajadores.