Mauro Sala Campinas
Martes 7 de junio de 2016
En una entrevista concedida al diario Folha de São Paulo este lunes (6), el interventor en el Ministerio de la Casa Civil (Jefe de Gabinete), Eliseu Padilha, afirmó que el gobierno golpista de Michel Temer pretende lanzar un paquete de “medidas de impacto” antes que culmine el proceso de impeachment. Padilha defendió la necesidad de avanzar en las reformas del Sistema de Seguridad Social, la reforma laboral, además de una nueva ronda de privatizaciones.
También dejó bien claro que a pesar de asumir el gobierno de forma interina, Temer quiere dejar marcas permanentes sobre los derechos de los trabajadores y un legado que abre las puertas del país –aún más- al capital imperialista, con la concesión del mercado de la aviación civil y los campos de Pre-sal.
En la entrevista concedida el jefe de la Casa Civil sostuvo que Michel Temer solicitó a sus ministros, especialmente del área económica, “medidas de impacto lo más rápido posible, quizá para concretarlas en el período de interinato”. No serán solo medidas coyunturales para enfrentar problemas puntuales para “generar empleos y activar la economía, con algún tipo de mecanismo de estímulo que no impliquen subsidios”, es decir, que no signifiquen una carga para el gobierno. Las medidas debatidas por el actual gobierno son mucho más profundas y permanentes y atacan derechos y conquistas históricas de la clase trabajadora, como el sistema de Seguridad social, el sistema de jubilación y la reforma de las leyes laborales. Según Padilha, es posible que la reforma del Sistema de seguridad social y laboral se encamine al Congreso antes incluso de las elecciones municipales de 2016, pudiendo ser votadas este año.
Entre las directivas para esas reformas se encuentra la fijación de una edad mínima y en aumento para acceder a la jubilación y el fin de las jubilaciones especiales para las mujeres. Según el jefe de la Casa Civil “el ejemplo mundial que tenemos de los sistemas exitosos, incluye una edad mínima y creciente. Eso es lo que Brasil tendrá que hacer”, además de que “algunos actores señalan que las mujeres viven más que los hombres y por lo tanto, las mujeres reciben más que ellos”. El interventor defiende que las reglas “tendrán, como mínimo, que ser iguales en el futuro”.
En cuanto a la reforma laboral Padilha dejó bien clara la intención de flexibilizar los derechos de los trabajadores al proponer “lo acordado sobre lo legislado”, lo que significa que la presión de los patrones sobre los trabajadores (más aún en momento de crisis y crecimiento del desempleo) valdrá más que la legislación y los derechos instituidos.
Reformas como estas tendrán un impacto de larga duración, aunque puedan ser hechas de forma rápida y dentro del espacio de tiempo de un gobierno interino e ilegítimo. Eliseu Padilha también dio a entender que se busca avanzar sobre las reglas para el negocio de la aviación civil, permitiendo que las empresas extranjeras puedan controlar compañías aéreas en todo el país. Además se modificarían las reglas de explotación de los campos de Pre-sal, afirmando que pretende “ampliar el proceso de exploración de nuestros recursos naturales por el sector privado”. Como si fuera poco, en un claro movimiento de mayor sumisión al capital imperialista, Padilha dio señales de alterar la ley sobre la tierra, para permitir que empresas extranjeras puedan comprar tierras en el país.
Esta declaraciones dejan en claro el ritmo que se busca aplicar a las medidas contra los trabajadores y el rumbo de mayor sumisión al imperialismo. No es por casualidad que el golpe fue patrocinado por las grandes patronales nacionales con total apoyo del imperialismo, que a continuación declaró que en Brasil no hubo ningún golpe.