Los trabajadores de Valparaíso le abrieron la puerta a lo que muchos creían se había acabado pos 2011. Bajo el asedio policial, la intransigencia y despotismo los portuarios patearon el tablero para no soltarlo tan fácilmente.
Sábado 22 de diciembre de 2018
Desde la azotea del sindicato N1 de Estibadores las poleras “naranjas” y “verdes” eran el símbolo de unidad de los trabajadores, esos mismos que la burocracia sindical de Roberto Rojas mantuvo dividido por años en el puerto de Valparaíso. La amenaza de esos dirigentes mafiosos que propiciaban golpizas a quienes cuestionaran sus relaciones con el empresariado ya no causaban el mismo efecto.
Entre barricadas y manifestaciones se forjo una poderosa unidad que le genera miedo al empresariado, aunque no lo digan. Estudiantes reponiendo masivas asambleas en donde los trabajadores exponen sus demandas, se coordinaban entre ellos y organizan como resistir en la calle.
El gobierno pensó que reventando el Sindicato N1 de Estibadores se terminaría el problema, no fue así, cometieron un error garrafal que produjo una contundente respuesta: un paro nacional portuario y la solidaridad de miles a nivel nacional.
En el “Meson Doree”, la sangucheria “Topuer”, se junta acopio para los portuarios, y junto a otros locatarios del barrio puerto se organizan para apoyar a los trabajadores, muchos portuarios son sus familiares, no los van a dejar solos y deciden hacerle frente a la campaña de desprestigio que le viene montando los medios como el mercurio de Valparaíso. Se organizan para que las jornadas de protesta no les afecten y coordinan los horarios para su ejecución.
No son solo ellos, la barra del club de futbol Santiago- Wander convoca a movilizaciones junto a estudiantes y trabajadores, llama a desestampar “TPS” de sus poleras sumando el repudio al millonario empresario Von Appen. Muchos barristas eran también portuarios.
En víspera de la navidad, juntas de vecinos organizan actividades para comprar regalos a las familias porturias y así apoyar el paro. Las universidades se abren para estas reuniones.
El paro portuario mostró la fuerza que pueden tener los trabajadores. Lento pero con firmeza, mostro también tendencias a la unidad y coordinación de sectores del Valparaíso obrero y popular. Los portuarios lograron articular tras de si, a diferentes sectores golpeados durante décadas por las políticas empresariales, en educación, vivienda y condiciones de vida, con una idea en común: enfrentar a uno de los empresarios más poderosos de Chile confiando en sus propias fuerzas.
¿Qué está sucediendo en Valparaíso?
La semana comenzó con la detención del joven Jean Piere Paiva, que fue golpeado y fotografiado por dos desconocidos que lo amenazaron de muerte, a el y un listado dirigentes sociales de Valparaíso que venían solidarizando con la causa portuaria. Trabajadores amedrentados, montajes, la tortura al hijo de una dirigente docente en el marco de las movilizaciones. Policías de civil que atropellan a 3 estudiantes de la Universidad de Playa Ancha en una protesta, infiltrados en el Consejo de la Cultura y las Artes manejando un dron para monitorear los pasos de los trabajadores.
La policía recrudece la represión haciendo sentir el mandato de Von Appen en Valparaíso, en el momento en que el Caso Catrillanca profundiza su desprestigio social. Eso despierta la solidaridad de la juventud que comienza a organizarse para apoyar a los trabajadores.
Una poderosa arma
Estas tendencias a la unidad de sectores obreros y populares son una poderosa arma. Los trabajadores saben que la lucha que se dio supera la lucha económica. Los errores del gobierno los despertaron, en particular a una juventud precarizada, la que fue azotada durante décadas por las políticas neoliberales de Jorge Castro y que no caben dentro del proyecto ciudadanista de Jorge Sharp.
Junto a decenas de trabajadores estaban los trabajadores de la trinca, uno de los trabajos más riesgosos del puerto, en donde se arriesga la vida por un mal salario. Von Appen los contrata en masa para mantener sus millonarias ganancias. Aliados con estudiantes y habitantes de la región protagonizaron duraderas jornadas de lucha.
Los partidos empresariales evidenciaron su carácter e intransigencia, partiendo por el gobierno. Pero también evidenciaron el rol de la “oposición progresista”, que enfrasco todo en proclamas parlamentarias cuando en Valparaíso era urgente un paro regional para la conquista de las demandas de los trabajadores portuarios.
El alcalde de Valparaíso Jorge Sharp pasó del silencio, preocupado por los efectos del paro en la industria turística, a hacer llamados pacifistas mientras la policía golpeaba la puerta de activistas y trabajadores.
La enorme fuerza de los trabajadores pudo unirse a sectores populares de Valparaíso, en ayuda de sus amigos, hijos o hermanos. Pero hizo falta que los organismos de masas (Colegio de Profesores, CUT, CONFECH hoy dirigidos por el Frente Amplio y el Partido Comunista) convocaran a un gran instancia de coordinación para desarrollar estas tendencias.
A lo que le teme el gobierno es que esta enorme fuerza vaya por más. Con un solo día de trabajo en el puerto es posible construir CESFAM y arreglar escuelas ¿La lucha portuaria no abre también esta pregunta? Unir la lucha contra el trabajo eventual a la necesidad de la estatización del puerto de Valparaíso bajo gestión de trabajadores y vecinos no es una locura. Las tendencias a la unidad de trabajadores y sectores populares podría ser el motor para este camino.

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile