Con la promesa de despachar la reforma constitucional antes del 11 de marzo, Michelle Bachelet tiro la pelota al cielo, ahora, se divide y profundiza una crisis política que necesariamente reconfigurará el tablero.
Domingo 4 de marzo de 2018

La Democracia Cristiana tiene sus cuestionamientos sobre un posible cambio en la carta magna chilena. Si bien hizo llegar una misiva respecto a su posición frente a un cambio en la constitución la mayoría de sus principales figuras acusan desconocimiento del programa a despachar.
Aseguran que en su V congreso acordaron apoyar un cambio constitucional que modernice las relaciones sociales, política y económicas del país sin embargo, no se refleja en lo que llaman una “rara” actitud de parte de Bachelet en torno al atrasado despacho de un proyecto que se suma a las dos grandes reformas del gobierno de la NM como lo vienen siendo la reforma educacional y tributaria.
Desde la presidencia hasta sus parlamentarios indican que no hay conocimiento del contenido de este proyecto. Es más, culpan a esta actitud del PS de ser la causante de la derrota electoral que atraviesa a la NM y que hoy mantiene a partidos como la DC en una crisis de inestabilidad política importante.
De este eco también se hacen parte el PPD y el PR que incluso acusaron de que sus parlamentarios al no tener acceso a los documentos prelegislativos de la reforma debían enterarse por la prensa.
Por otro lado, este ambiente generalizado de cuestionamiento y desacuerdos se ve contrariado por partidos como el PS de Bachelet y el PC de Guillier quienes han mantenido una línea de defensa férrea al programa reformista del Bacheletismo.
Indican que no se han sentido marginados y defienden el despacho basándose en los cabildos de dudosa masividad que se desarrollaron los meses previos. Por su parte el PS indica que siempre han sido informados de todo paso que haga el ejecutivo en materia de proyectos de ley.
Sin embargo, esta discordia tiene un punto de inflexión: si bien el despacho corresponde al gobierno de la NM, la aprobación corresponderá al entrante gobierno del derechista Sebastián Piñera, quienes se han mostrado ajenos sin emitir declaraciones, mostrando su poca capacidad de diálogo con los miles que empujaron a que temas como la constitución, la educación y el reparto de las riquezas sean puestas al centro.
En este embate parlamentario, es necesario que la izquierda y los sectores populares comiencen a re pensar que oposición necesita el gobierno de Piñera. La discusión de estrategias, o formas de vencer se ponen la centro.
Cabe resaltar que el 11 de marzo se realiza el cambio de mando nacional de personeros dándole cabida y entrada a la derecha luego de ser 4 años de una oposición anti movimientos sociales y reparando en la defensa de los principales pilares de la constitución pinochetitsta. Sin dejar de mencionar los casos de corrupción que han enlodado la imagen de los partidos denominados “del orden”.