El alegato chileno, es parte de la línea de injerencia levantada por el imperialismo norteamericano, en conjunto con otros países que buscan la suspensión de Venezuela de la Organización de Estados Americanos.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Miércoles 6 de junio de 2018
Un intenso encuentro se vivió en la 70ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), siendo esta vez protagonistas las naciones de Chile y Venezuela. Todo esto luego que el canciller venezolano Jorge Arreaza, arremetiera en contra del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, condenando la ofensiva desplegada junto a un grupo de países, por suspenderlo a través de la Carta Interamericana.
A dicha iniciativa se suma una carta enviada el pasado fin de semana por parte del presidente de Chile, Sebastián Piñera, señalando imponer sanciones a Venezuela, donde incluso se vería la posibilidad de recurrir a la Corte Interamercana, pidiendo antecedentes por crímenes de lesa humanidad.
“Nosotros nunca volveremos a ser colonia de nadie” señaló el canciller Arreaza, agregando que se respeten las elecciones presidenciales pasadas que dieron como ganador al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Por su parte el representante chileno, Roberto Ampuero manifestó “Hacemos un llamado a aplicar la carta interamericana” afirmando que “la crisis debe ser resuelta por los mismos venezolanos”.
Fue ahí cuando Arreaza arremete devuelta a Ampuero enrostrándole que en Chile aún se mantiene la dictadura de Pinochet, y la brutal represión que viven hoy los estudiantes chilenos a manos de Carabineros.
La hipocresía del gobierno chileno
Es así como parece bastante hipócrita el alegato chileno en contra del gobierno Venezuela, donde de la mano del imperialismo norteamericano a la cabeza se colocan a la cabeza de la desestabilización e injerencia de Donald Trump. Y todo esto haciendo al alegato democrático, siendo el gobierno el principal heredero de la dictadura, su política antiobrera y antipopular, y por sobre todo de total impunidad hacia los genocidas y torturadores de la dictadura.
Es la prueba más evidente de que su modelo de democracia es a la medida del imperialismo y el neoliberalismo, donde en el discurso se proclaman defensores de los oprimidos y explotados, frente a la crisis venezolana en el discurso, pero en los hechos son los principales perpetuadores del inhumano sistema capitalista y la reproducción de sus miserias.