Durante la jornada de lucha de 72 horas, la Sección 22 en Oaxaca y la Sección 7 en Chiapas emplazaron a los gobiernos estatales y federal a mesas de negociación para resolver el conflicto magisterial, mientras Aurelio Nuño amenazaba con despidos a quienes se movilizaran so pretexto de acumular "faltas injustificadas".
Javier Méndez Prof. de Historia, Agrupación Nuestra Clase
Viernes 5 de mayo de 2017
En continuidad con las movilizaciones y el paro del 1°de Mayo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizó acciones junto a normalistas en Oaxaca, Chiapas y Michoacán, con cortes carreteros, toma de casetas y medios de comunicación y bloqueo de plazas comerciales.
Entre las demandas presentadas figuran: reparación de daños y fiscalía especial para resolver la represión en Nochixtlan; también se exige la reinstalación de la mesa de negociación "seria y contundente" con SEGOB para "abrogar la reforma educativa", regularización de plazas de maestros y plazas para los egresados de las normales públicas.
La reforma educativa ha causado -desde su aprobación en 2013- decenas de detenciones arbitrarias, violaciones contra maestras, despidos y muertes; sin embargo se sigue aplicando un esquema de evaluación injusto y punitivo el cual incluso ha sido ejecutado a punta de fusiles con apoyo del ejército y la Policía Federal.
Alejandro Murat, gobernador de Oaxaca, recibió el pliego de demandas entregado por 14 integrantes de la dirección de la Sección 22; esto fue acompañado por cortes carreteros en los principales puntos de la Entidad. En la mesa se resolvió comenzar el proceso administrativo para la contratación de normalistas y el inicio de la formalización de plazas de maestros, así como retomar la bilateralidad en las negociaciones. También se abrió una mesa de diálogo en Chiapas.
Al mismo tiempo, en entrevista vía telefónica, el titular de la SEP, Aurelio Nuño amenazó con despidos a quienes acumularan "faltas injustificadas", manteniendo la línea represiva que legitima con la "aplicación de la ley" en detrimento del derecho a la manifestación y utilizando como chantaje el "interés superior de la niñez" para justificar el ataque contra nuestras conquistas laborales.
La jornada de protestas de la CNTE concluyó este jueves con la detención y brutal represión a manos de la policía estatal de Manuel Velasco Coello, de 240 jóvenes pertenecientes a la Coordinadora de Estudiantes Normalistas del Estado de Chiapas (CENECH), quienes realizaban una manifestación en el crucero de la Pochota, al poniente de Tuxtla Gutiérrez.
Es necesario cambiar la estrategia vs la reforma educativa
Si bien es nuestro derecho que las autoridades escuchen nuestros reclamos y el paro es un método poderoso, la protesta que se guía exclusivamente a las mesas de negociación, sin apostarse a extender y fortalecer la lucha, nos deja desarmados frente a la ofensiva mediática y física del propio Estado.
Es necesario comprender las lecciones que nos dejó la lucha magisterial del año pasado, la cual mostró la enorme solidaridad que puede conquistar el magisterio.
Quizá te interese: La lucha contra la reforma educativa: lecciones estratégicas del 2016
Estas expresiones que se mostraron con el cierre de escuelas por parte de los propios padres y madres de familia, su acompañamiento en la manifestaciones, bloqueos y cierres de escuelas y avenidas, muestran que las demandas de nuestro gremio empatan con el sentir de millones de trabajadores, mujeres y jóvenes, también afectados por la reforma educativa y las demás reforma estructurales.
A pesar de este empalme, el movimiento magisterial no ha logrado unificarse y extenderse de forma más consciente y permanente, ni soldado el frente único con otros sectores de trabajadores, como se vio en las convocatorias separadas de la CNTE, la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores para marchar este Primero de Mayo en la Ciudad de México.
Pero para comenzar a instalar esta lógica, los maestros que reivindicamos el papel de la CNTE en las recientes luchas debemos exigir a los dirigentes que hagan un llamado serio y contundente a las organizaciones sindicales que se reclaman opositoras para poner en pie un enorme Paro Nacional, demostrar nuestra fuerza como trabajadores y marcar un "hasta aquí" a los grandes empresarios y sus políticos.
Un ejemplo muy claro de esta política es la reciente Huelga General en Brasil, la cual pone en el centro del debate la potencialidad de la clase trabajadora (no solo como "pueblo") al momento de la lucha contra medidas antiobreras y antipopulares del gobierno golpista de Michel Temer.