Mientras organismos internacionales avalan la estrategia de realizar la mayor cantidad de exámenes posibles, el gobierno oculta su bajo numero de exámenes bajo un discurso triunfalista.

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Domingo 19 de abril de 2020
Pese a todas las recomendaciones de expertos, basadas en estimaciones y el escenario internacional que se encuentra en algunos países como Italia semanas más adelante que en Chile, el Gobierno no ha comenzado el incremento necesario de test para seguir la curva epidemiológica.
Esto quiere decir que sabiendo que el crecimiento de los contagios es exponencial, en Chile seguimos haciendo alrededor de 3000 test diarios desde fines de marzo, generando la “pérdida de vista” de la curva como enunció CIPER Chile. Esto significa que ya no sabemos cuántos contagiados realmente hay pues los test están siendo insuficientes para ver toda la población. Hace falta ver más allá de los 3000 casos que se están estudiando a diario.
A nivel mundial, vemos que no hay una estrategia ni un plan que haya sido capaz de parar de inmediato el contagio y llegar a un puerto seguro, es más, China y Corea del Sur continúan en una alerta por lo producido por el nuevo coronavirus que ha terminado hasta la fecha con 158.691 muertes.
Es que el Gobierno de Piñera, con Mañalich como el encargado de coordinar las distintas carteras en tiempos de pandemia y alerta sanitaria, no ha tenido una línea de prevención sino más bien de reacción y sobretodo mediática más que sanitaria ante la pandemia.
Así lo apunta la carta pública de la Sociedad Chilena de Inmunología discutiendo los criterios para el alta médica a los pacientes contagiados. Apunta así que “los criterios actuales de alta médica y medidas como el carnet de alta, ameritan un análisis más profundo de la evidencia científica disponible y que consideren la experiencia exitosa de otros países”
Eso es ejemplo de la falta de un plan y una estrategia científica para enfrentar la emergencia sanitaria. A nivel internacional se han planteado dos posibilidades: 1) Cuarentena total, cuando no son capaces de hacer los testeos diarios necesarios para seguir la curva de contagios, buscando la contención de la enfermedad para preparar la capacidad de testeo y la infraestructura sanitaria. 2) Cuarentenas locales y dinámicas, basadas en altos números de testeos diarios, que permitan conocer el número y localización de contagiados, haciéndoles seguimiento a contagiados y contactos. Esta última buscando “reducir el daños económico” y es la que se supone está implementando Chile.
Pero entonces, ¿qué estamos haciendo bien en Chile que es tan destacado a nivel Latinoamericano?. Efectivamente el sistema sanitario en Chile, en comparación con los vecinos, estaba mejor preparado. Pero eso significa comparar al número 25 de 26 en el número de camas críticas en el listado de países de la OCDE con apenas 2,1 por mil habitantes (cuando la recomendación es 4,7 por mil habitantes), simplificando estamos comparándonos con países como Ecuador donde la gente muere en la calle, eso no significa que Chile lo haga bien.
Porque, finalmente no estamos cumpliendo completamente con ninguna de las dos estrategias, y en cambio el manejo mediático y político muestra la “excelente” gestión de Mañalich y Piñera. Piñera estimó que Chile está preparado para enfrentar un escenario grave con 100.000 enfermos simultáneamente (16.000 hospitalizados, 4.000 con apoyo de ventilación mecánica). Pero en Nueva York, con 8 millones de habitantes (similar a Santiago) y 18 millones en todo el estado (como el total de la población chilena) para fines de marzo en medio de la emergencia, con la emergencia desatada, Andrew Cuomo, gobernador de NY afirmó que “Los oficiales de salud estiman que el estado va a necesitar 110.000 camas (hospitalarias) y entre 18 mil y 37 mil camas críticas”.
Pero quienes se ponen en riesgo por los dichos y las medidas implementadas por Piñera, Mañalich y el Gobierno en realidad son quienes tienen menos respaldo en la sociedad, las familias trabajadoras y pobres, los trabajadores de la salud, por debajo del beneficio monetario a las grandes empresas que sí ha sido garantizado por los planes económicos.
Si bien, las cuarentenas han develado la inestabilidad en las condiciones de vida de gran parte de la población que es como encuentra el CoVID19 al mundo, en Chile pocas medidas de respaldo y cuidado han sido garantizadas, por la alimentación, el cuidado de niñes, deudas, etc. En cambio los planes de “protección” han terminado en suspensiones, financiamiento a través de los ahorros de las y los trabajadores (seguro de cesantía, AFP de afiliados), o sea seguimos pagando nosotros para proteger las utilidades de las grandes empresas.
Si hoy día queremos realmente prepararnos para lo que se avecina, es necesario tomar medidas reales coordinadas en un plan. Para esto uno de los principales pilares es el testeo masivo exponencial para seguir la curva epidemiológica, identificando los contagiados sus contactos, cuarentenas locales para las zonas con más casos confirmados, distribución de recursos según la cantidad de casos y la demanda. Todo esto puede y debe ser financiado por impuestos a las grandes riquezas, con planificación de la economía para poner los recursos en función de la crisis sociosanitaria y no en torno a las ganancias y utilidades.