Voy a intentar hacer un resumen de la situación actual en el centro penitenciario Madrid VII, es la prisión de Estremera, una macro cárcel que contiene privadas de su libertad a unas 1800 personas.
Lunes 20 de abril de 2020
Para quienes no conocen la ubicación se encuentra en la frontera con Castilla la Mancha camino a Cuenca. Es la cárcel más alejada de la comunidad, estando situada realmente en medio de la nada creando un aislamiento y por tanto una vulnerabilidad extrema para quienes aquí quedan encerradas, en un lugar de bastante difícil acceso. La información de la que dispongo es de primera mano, de mi pareja que está interno en este centro. Hablo con él casi todos los días, en general todos, durante unos tres minutos ya que no nos podemos permitir más. Al principio del confinamiento, hace ya más de un mes, se cortaron primero todos los vis a vis (visitaciones “privadas” de las que disponen algunas de las personas presas para verse con sus familias y parejas), a los días se cortan las comunicaciones en ésta cárcel, habiendo ya sido cortadas en varias otras prisiones de la región. Las comunicaciones son en cabina durante 40 minutos a través de un cristal. Se traslada esta información a lxs presxs a través de papeles pegados en los tablones de anuncios, con ningún tipo de explicación añadida, ninguna oferta de alternativa para seguir viendo de alguna forma a las personas con las que mantenían visitas hasta entonces, ni la entrega de ninguna de las prendas o desinfectantes que les pudiesen ayudar a estar protegidxs de lxs funcionarixs que siguen a día de hoy, con cerca de 100 casos confirmados de positivos en COVID-19, entrando y saliendo de los centros sin llevar a cabo en muchos casos las medidas expuestas por expertxs para la protección ante la expansión del virus. Hasta hace unos días, y me atrevo a decir que actualmente, muchxs funcionarixs ni siquiera llevan mascarillas al entrar en contacto con lxs internxs ni con otras fuentes de traspaso del virus como puede ser donde se preparan las comidas o en el office donde se guardan las bandejas.
Al principio como es de esperar sembró el pánico de forma generalizada, acentuándose a medida que pasaban los días debido a la respuesta nula por parte de las instituciones penitenciarias y del gobierno para intentar calmar en la medida de lo posible la situación y ceder a las peticiones de lxs mismxs presxs y de las decenas de colectivos y asociaciones que se han agrupado para denunciar la falta de cumplimiento por éstos primeros, de las medidas de seguridad recomendadas por la OMS y el Consejo Europeo, y exigir que se cumplan. El único cambio que llevaron a cabo en forma de supuesta ayuda ha sido ampliar la oferta de llamadas a la semana de 10 a 15 llamadas, para quienes se lo puedan pagar claro. Lo que casualmente olvidan mencionar en los medios de comunicación en los que se dedica aunque sea una esquina o un último minuto para hablar de las cárceles; que ya de por sí es más que insignificante, es que una llamada telefónica cuesta entorno a 2,5 (la duración de la llamada es de 7 minutos). Si hacemos un cálculo, una persona presa tendría que disponer de alrededor de 150 euros al mes para poder “disfrutar” de dichas llamadas, sin contar con otros gastos que pudiese tener en un mes. Esto muestra la casi inexistencia de cambio real ya que casi ninguna de estas personas podrá poner en uso estas llamadas extras. Todo esto ha conllevado como os podéis imaginar un mes realmente infernal para las personas encarceladas y una tortura psicológica para todos sus seres queridos, más allá del daño desgraciadamente habitual.
Hace tan solo una semana comenzaron a poner en práctica la comunicación de lxs presxs por video llamada, lo cual también se han dado el gusto de recalcar en comunicaciones públicas. Alrededor de 200 teléfonos móviles para 50.000 presxs para ser más concretos, lo cual es realmente una vergüenza, es insultante que llamen a esto medida para ayudar y paliar el impacto que está causando el confinamiento para lxs que ya habitan entre rejas.
La realidad de éstas video llamadas por lo menos en Estremera es, un pasillo donde han colocado de alguna forma los tres teléfonos móviles que les han concedido al módulo, y, como internx puedes solicitar un permiso para que se autorice una única video llamada de 10 minutos a un solo número, una vez concedido el permiso se te adjudica un día y un bloque de tiempo de unas dos horas durante las cuales en algún momento se te llevará en conjunto con otrxs dos presxs a llamar a la persona elegida, tienes tres intentos de llamada y si la persona por la razón que sea no contesta se te pasa el turno. Si tienes la suerte de que contesten tienes 10 minutos, en realidad algo menos, para gritar a una pequeña pantalla a un metro y medio de distancia porque no se te permite acercarte más, con la habitual interferencia y baja calidad de las videollamadas de WhatsApp, y otrxs dos internxs en la misma situación que tú al lado, nos podemos figurar la calidad, disfrute, y consuelo que puede encontrarse ahí. Para colmo, tras haber sido obligadx a grito pelado a quedarte a un metro y medio del teléfono, eres obligadx a limpiar y desinfectar el teléfono antes de que pase la siguiente persona. Diez minutos bajo estas condiciones es lo único que yo y mi compa hemos podido vernos desde hace más de un mes, que no oírnos porque era casi imposible mantener una conversación, así y en peores condiciones y situaciones están miles de presxs y sus allegadxs ahora mismo sin saber cómo ni cuándo llegará el fin de este tormento.
Ya ha habido dos muertes dentro de las prisiones, una de ellas de una mujer presa aquí en Estremera, que murió tras ser trasladada a otra prisión para ser tratada, lo cual pone en total evidencia la falta de material y personal sanitario en la enfermería de la prisión para poder hacer frente al COVID-19. Mi compa me asegura “que no hay médicos, nadie viene a vernos, están aislando algunos de los módulos encerrando a lxs presxs en sus celdas; no sé cuántos módulos aquí no nos quieren contar nada”. Quiero con esto hacer llegar aunque sea algunx de lxs voces silenciadas por el sistema, voces de lxs que para tantxs son invisibles y para otrxs muchxs lo son todo. Que sus palabras puedan trepar como la hiedra y retumbar como los aullidos, porque aquí NO ESTAMOS TODXS, FALTAN LXS PRESXS.
¡NI CIES, NI REJAS, NI PRESOS, NI PRESAS!
¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!