En la provincia más austral del mundo, y en durísimas condiciones climáticas y geográficas, se está librando una dura batalla que anticipa los ajustes que se vienen.
Jueves 14 de abril de 2016 00:00
Rosana Bertone, la gobernadora del Frente para la Victoria, bendecida por Scioli y CFK como parte del “proyecto”, aplica desde hace más de 40 días el ajuste más brutal del país. Entre gallos y medianoche, el 9 de enero, hizo votar en la Legislatura con mayoría propia un paquete de ajuste terrible contra el pueblo trabajador.
Aumento de la edad jubilatoria, “armonizando” al Anses la caja provincial, aumento de impuestos, y ninguna propuesta salarial para los trabajadores que tienen congelados sus sueldos desde el año pasado, son algunas de las medidas. También un nuevo régimen fiscal que ataca a los pequeños comerciantes y sectores populares. Se ha convertido de esta manera en “la empleada del mes” del macrismo. El ataque en Tierra del Fuego es un caso testigo para todo el país, y lo está aplicando el kirchnerismo.
La gobernadora se ha mostrado soberbia e intransigente con los trabajadores en lucha. No le ha importado que al día de hoy, ni siquiera hayan comenzado las clases. Tampoco tener el municipio y las dependencias estatales cerradas.
Pero esta situación de extrema dureza contra los trabajadores este martes 12 pegó un salto escandaloso. El mismo día que se cumplía un nuevo aniversario del asesinato de Víctor Choque en abril del 95 en Ushuaia, una patota armada por el sindicato de camioneros, con la evidente complicidad de la policía provincial, atacó a los manifestantes que están en huelga. Este juego peligroso lo hemos sufrido los trabajadores en muchas circunstancias. La “liberación” de zonas para la represión paraestatal por patotas organizadas por el mismo Estado o las burocracias sindicales es un hecho grave, donde se terceriza la represión en bandas civiles, como en los ’70 fueron las bandas de la triple A.
Al cierre de esta edición, circulan versiones de una intervención policial directa para desalojar a los trabajadores y trabajadoras que acampan frente a la Casa de Gobierno en Ushuaia, lo que sería tirar más nafta al fuego.
Pero así como Tierra del Fuego es un laboratorio de ajuste y represión, también lo es la resistencia de los trabajadores. En una provincia gobernada por el FpV, donde su único “aguante” es al ajuste macrista, la verdadera resistencia es de las y los docentes, estatales, municipales, portuarios, bancarios y los más de 25 sindicatos en lucha. Allí se juega una pulseada al ajuste, por eso es fundamental rodear de solidaridad esta lucha y romper el cerco mediático de los grandes medios de comunicación.
Desde las bancas del PTS-Frente de Izquierda, además de mi viaje a Ushuaia para llevar solidaridad concreta y aportar $25.000 al Fondo de Huelga, al otro día del brutal ataque de la patota a los estatales, presentamos en el Congreso Nacional y las distintas Legislaturas provinciales proyectos de repudio a la represión y de apoyo a la lucha de la Unión de Gremios y Jubilados Estatales de Tierra del Fuego. También impulsamos en los sindicatos y Comisiones Internas pronunciamientos de apoyo a la lucha y repudio a la represión, igual que en los Centros de Estudiantes, como el de Humanidades de Neuquén. Allí una asamblea estudiantil, a propuesta de los compañeros y compañeras de la Juventud del PTS, votó el apoyo concreto y un aporte del Centro, dirigido por La Jauretche, al Fondo de Huelga.
Si triunfan los trabajadores y trabajadoras de Tierra del Fuego, triunfamos todos.