El super tifón Rai tocó tierra en la región central de Filipinas durante el fin de semana, a lo que se suman 375 victimas y un número aún incierto de daños materiales, además de que las autoridades reportan al menos 100 personas más desaparecidas.

Axomalli Villanueva @1quiahuitl
Lunes 20 de diciembre de 2021 20:21
Al menos 375 personas murieron tras el paso del super tifón Rai por la región central de Filipinas durante el fin de semana, autoridades anunciaron que al menos 100 más se encontraban desaparecidas y aún no se cuantificaban los daños materiales que había en el país.
Según un informe de las autoridades, las zonas más afectadas son Bisayas, Caraga, Siargao, Norte Mindanao y Zamboanga. La presidenta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Filipinas, Kristin Dadey mencionó que la población de Massin, capital de la provincia de Leyte del Sur, localizada en las islas Bisayas fue prácticamente borrada por el paso del tifón.
Preliminarmente el Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC), declaró que hay más de 442.000 personas desplazadas y cerca de un millón afectadas por el tifón.
El presidente filipino, Rodrigo Duterte, pidió durante el fin de semana paciencia y prometió 2 000 millones de pesos filipinos (aprox 35 millones de euros) para brindar asistencia a los damnificados, a su vez señaló que, el tifón ha provocado daños a más de 4 000 viviendas, al tiempo que dejó 227 localidades sin electricidad y causó deterioro en 41 carreteras y cuatro puentes.
Esta situación golpea a los habitantes más vulnerables del país, que ya comienzan a manifestarse en contra de la lentitud con la que el gobierno ha distribuido los recursos. Filipinas es uno de los países más vulnerables al embate de ciclones tropicales, dado que en promedio 20 tifones azotan el país cada año, siendo el supertifón Haiyan, el mayor de la historia reciente de Filipinas, que en noviembre de 2013 dejó a unas 7 000 victimas y dejando a 200 000 familias sin hogar. Esto se debe a mala calidad de las construcciones empeoran los embates de los tifones, que cada vez son más violentos debido a la crisis climática.