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Jujuy. Toma de tierras: Morales se suma a la judicialización de los trabajadores estatales

Viernes 8 de mayo de 2015

En el día de ayer el fiscal Alejandro Maldonado imputó por el delito de usurpación al menos a 6 trabajadores estatales, a los dirigentes Carlos “Perro” Santillán, Adrian Mirkin, Santiago Seillant, Alvaro Sandoval y Alberto Arias del SEOM y a la dirigente de la sanidad Yolanda Canchi (ATSA). La decisión judicial vino en respuesta al pedido del supuesto propietario de las tierras, Miguel Isa. Sin embargo, la toma de tierras continúa ya que en la reunión con el gobierno provincial durante la mañana no hubo avances.

Durante el miércoles los ministros de gobierno, Alberto Matuk y Luis Cosentini, fueron
muy duros calificando de delincuentes a los trabajadores y solicitaron la intervención de la justicia penal. El mismo Maldonado aseguro estar investigando para detectar a los “cabecillas” de la toma, lo cual valió ayer la detención de Sebastián López del SEOM –luego liberado en horas del mediodía- y también afirmó la posibilidad de ordenar un desalojó. Finalmente, se pronunció Fellner acusando a los trabajadores de “tener fines políticos” y consideró a su accionar de “incalificable”.

El senador Gerardo Morales jefe de la UCR jujeña no se quedó atrás, en declaraciones a medios locales, consideró inadmisible que para reclamar por un derecho conculcado se adopten métodos ilegales como la toma de tierras, así mismo resaltó el cumplimiento de la ley y que se termine con la impunidad sobre ciertas personas y organizaciones. Una alusión a la dirigente Milagro Sala y su organización Tupac Amaru a quien le inició un juicio por el escrache que recibió en 2009.

A partir de la toma de tierras, el oficialismo y la oposición radical, ajustaron sus discursos contra los trabajadores llevando el sentido reclamo de vivienda al terreno judicial. Algo que muestra los límites estrechos del plan “lote para todos” iniciado en 2011, una respuesta parcial para desviar el reclamo de vivienda que llevó a la toma masiva de tierras en todo el territorio. Más de 30.000 inscriptos en una provincia en donde el 6,7 por ciento de los hogares tienen problemas de hacinamiento, o sea, hay tres personas o más viviendo dentro de un mismo cuarto algo que supera la media nacional del 4 por ciento.

Mano dura

Pero la respuesta judicial al reclamo de tierra viene a reforzar la campaña contra la inseguridad del radicalismo, con la cual, le exigen al gobierno de Fellner más policías y mano dura haciendo un llamado a interpelar al ministro Matuk en la legislatura por una supuesta falta de seguridad para la población. Y en la capital el intendente radical “Chuli” Jorge prepara un sistema de cámaras con las cuales pretende vigilar a la población dándole más poder a la corrupta policía.

La semana pasada fue separado de la fuerza el jefe de robo y hurtos de la policía provincial, Ricardo Tolaba, acusado de liderar una banda de delincuentes. Esto no es un hecho fortuito, sino un caso más de una institución profundamente ligada con los grandes delitos de la trata de personas, el narcotráfico, el gatillo fácil en los barrios contra la juventud y la represión al pueblo trabajador como fue en el desalojo a los sin techo en Libertador General San Martín en 2011 con el saldo de tres trabajadores muertos o con decenas de detenidos en el barrio Malvinas contra la población que se opuso a la instalación de la planta transformadora de Ejesa en 2013.

El gobierno de Fellner y el kirchnerismo no dudaron en desalojar familias sin techo como ayer hizo la policía bonaerense de Scioli en el Abasto-La Plata, o cuando la policía federal enviada por el gobierno nacional realizó el brutal desalojo del parque indoamericano junto a la metropolitana de Macri con el saldo de 3 trabajadores inmigrantes muertos. Pero tampoco la UCR es ajena a grandes represiones. El gobierno de la Alianza terminó huyendo con el saldo de 39 manifestantes asesinados por la policía en 2001 y De la Rua, Cavallo y todos los funcionarios fueron absueltos con impunidad.

El giro a derecha del kirchnerismo encuentra en el alineamiento de Scioli-Fellner un aliado probado en mano dura como también lo es la nueva alianza de derecha de Macri-Morales.