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Red Internacional
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CATALUNYA. Torra y Sánchez, una puesta en escena de la vuelta del autonomismo

Este lunes ha tenido lugar el primer encuentro oficial entre Sánchez y Torra. Se reactiva una comisión bilateral entre Moncloa y la Generalitat, ahogando la voluntad popular del 1-O y con presos políticos.

Marta Clar Barcelona | @MartaClar1

Martes 10 de julio de 2018

FOTO: EFE/Ballesteros

Desde el año 2011 que no Moncloa y Genralitat no asumían la comisión bilateral ni ningún otro mecanismo de "diálogo", totalmente roto desde el 1-O. Mientras tanto el Gobierno promete más autonomía para Catalunya y niega el derecho a decidir del pueblo catalán.

Durante el día de ayer tuvo lugar la primera reunión oficial entre el nuevo Presidente, Pedro Sánchez y el President de la Generalitat, Quim Torra. La reunión, que ha durado alrededor de dos horas y media, ha sido un verdadero hecho político.

Por parte del President la tónica viene siendo la misma que ha tomado su partido desde el mismo día en el que se proclamó y suspendió la República, es decir, pedir más diálogo al Estado pero manteniendo, solo en el discurso, la defensa del derecho a la autodeterminación de Catalunya.

Del otro lado, el PSOE sigue buscando posicionarse como el partido “del diálogo” para separarse del Partido Popular, pretendiendo lavarse la cara después de haber apoyado totalmente el 155. La propia reunión podría considerarse una deuda pendiente teniendo en cuenta que las fuerzas independentistas fueron imprescindibles para desbancar del gobierno a Rajoy y tirar hacia delante la moción de censura que le dio a Sánchez la presidencia.

La propia vicepresidenta ha usado este encuentro para tratar de marcar sus diferencias con el anterior gobierno diciendo que “a otros gobiernos –los soberanistas- le hicieron dos referéndums por la independencia, y nosotros en un mes ya estamos hablando".

Pero evidentemente a cualquiera que eche la vista hacia atrás tan solo unos meses le será imposible colgarle esa medalla al actual ejecutivo. El férreo apoyo a la aplicación del artículo 155 no es algo fácil de pasar por alto.

Sánchez sigue manteniendo firmes sus principios y sigue sin reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán. Por no mencionar que este supuesto “diálogo” se da en el medio de una situación en la que sigue manteniéndose una enorme represión hacia el pueblo catalán, los exconsellers siguen siendo presos políticos, Puigdemont sigue en el exilio y siguen abiertas miles de causas contra activistas que formaron parte del “procés”.

Asombrosamente, de la reunión tanto Sánchez como Torra han salido contentos. La principal conclusión ha sido la de volver a reactivar una comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat que lleva sin funcionar desde hace más de siete años.

Sánchez acepta que la Generalitat esté dirigida por una fuerza soberanista y ofrece más autonomía a los catalanes. Como parte de esto el Ejecutivo retirará los recursos contra las leyes aprobadas por el Parlament y recurridas por el Gobierno del PP como la ley de pobreza energética, la universalización de la sanidad o la renta básica…a cambio de renunciar a más referéndums y a la República, al menos en los hechos si no en el discurso.

Como es común en la trayectoria del PSOE, ha llegado para quedarse la política de gestos. Éste extiende la mano a Torra, el PDeCAT y ERC y abre un camino que hasta ahora estaba vetado por el Partido Popular: una vuelta pactada hacia el autonomismo.

Si con la aplicación del artículo 155 Rajoy amenazaba con destronar a la burguesía catalana y nacionalista de los sillones en los que llevaban apoltronados décadas, Sánchez llega para permitirles desandar lo andado sin perder todos sus privilegios.

La burguesía catalana se agarra a este clavo con las dos manos. Evidentemente Torra no está dispuesto a poner en marcha las fuerzas sociales necesarias para pelear por la República hasta el final, pero las enormes aspiraciones que millones de catalanes y catalanas manifestaron durante el pasado otoño siguen estando aún muy presentes.

Catalunya sigue siendo una patata caliente para el Régimen del 78 y sus partidos sostenedores, no solo podría salirse de control nuevamente para el Gobierno español, sino también para la burguesía soberanista que representan el PDeCat y Esquerra Republicana.

Aunque esta posibilidad sigue estando abierta, la reunión entre Sánchez y Torra es ante todo la activación de un nuevo pacto de desvío del movimiento independentista para reconducir a Catalunya hacia una “normalidad autonómica” deseada por los partidos de la burguesía, pero que millones de personas rechazaron el pasado 1 de Octubre.

Como decíamos anteriormente, la reunión ha sido un verdadero hecho político y no ha tardado en animar otras respuestas. Por su parte, Xavier Doménech ha salido a celebrarlo y ha calificado el encuentro como el “principio de una nueva etapa” para Catalunya y para el Estado español.

Del otro lado, la CUP ha sido la única fuerza política que se ha mostrado crítica con las principales conclusiones de la reunión. En una rueda de prensa Vidal Aragonés afirmaba que parece que “la reunión entre Torra y Sánchez tiene la voluntad de cerrar por arriba lo que el pueblo abrió por abajo durante el 1 de Octubre y el 3 de Octubre”.

Efectivamente, ningún gesto de Sánchez ofrece ninguna salida para el movimiento democrático catalán. Con estas negociaciones puede ganar más estabilidad el Régimen del 78 y avanzar en el nuevo intento de imponer una “restauración progresista”. Pero ni el PSOE ni la burguesía soberanista representada por Torra, el PDeCat y ERC, pueden ofrecer una salida a favor de las enormes aspiraciones que se expresaron el 1 de Octubre.