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Red Internacional
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Trabajadora de KIDS & US: “la reforma laboral no da ninguna seguridad a los trabajadores”

Hace unos días entrevistaba a una trabajadora de una de las más populares escuelas no oficiales de inglés llamada “Kids & Us”. Relataba una historia de explotación, estrés y ansiedad que se veía reforzada por un ambiente de vigilancia constante de parte de su franquiciada que ejercía como directora. Este artículo explora mejor la experiencia de esta trabajadora y las condiciones de precariedad en esta empresa.

Jase Tristán Madrid

Viernes 25 de noviembre de 2022

El trabajo para el que ella aplicó parecía simple en principio, la contrataban para dar clases de inglés a niños jóvenes con clases de menos de 10 alumnos. El primer problema se presentó cuando tras contratarla comenzaron a exigirle más de lo que había sido acordado. Informes a padres y a la propia empresa de como avanzaban los alumnos de más de 400 palabras, preparar las clases sin ayuda de los materiales de la empresa porque “eso sería no esforzarse en la empresa”, hacer reuniones periódicas con cada padre y madre de los niños que acumulaban horas y horas cada semana… es decir que mientras que la habían contratado para un trabajo de entre 11 y 20 horas semanales acababa siendo un trabajo a jornada completa que la obligaba a trabajar hasta las 12 de la noche preparando informes y clases.

Este no fue el único problema que había en la empresa realmente, no contaban con horas fijas de entrada y salida, lo que por contrato significaba un mínimo de horas y de sueldo que no reflejaban las horas reales de trabajo que mantenían los trabajadores. La propia empresa obligó a esta trabajadora a firmar las horas mínimas (11 horas) para que así no tuviesen que pagarle ni siquiera un cuarto de todo el esfuerzo en horas invertido.

Si bien Yolanda Díaz pretende hacernos creer que ha acabado con la precariedad, los contratos temporales y la explotación desde su silla de ministra la realidad capitalista golpea a los trabajadores, en especial a mujeres y migrantes, en la cara. Como expresa la propia trabajadora:

“El contrato era legal pero estaba hecho para estafar horas a los trabajadores, sin reflejar horas de trabajo ni sueldo, la reforma laboral no cubre ninguna seguridad para trabajadores de tiempo parcial, simplemente pone más difícil a las empresas hacer trampas legales para tener ese tipo de contratos, pero acaban por saltárselo de alguna forma”.

La propia trabajadora advierte que no solo se estafa a los trabajadores sino también a quienes ponen sus esperanzas y ahorros, ya que los padres pagaban 80€ al mes por niño, para que se les diera clase como si fueran horas lectivas normales en el colegio con una calidad de enseñanza mínima al no haber un método de enseñanza más allá de hacer ejercicios simples que de poco servían para un aprendizaje real a los niños.

“Los profesores no teníamos voz en cómo se debía enseñar, las decisiones venían de muy arriba”

Además de la situación de explotación y nefastas condiciones de trabajo y enseñanza se le sumaba una situación de coacción hacia los empleados. El hecho de que no había transparencia en qué trabajo exacto debías realizar se le sumaba una extorsión a comprometerse en el trabajo “por los niños” mientras se les hacía un período de prueba de seis meses a los empleados, es decir, más de la mitad del curso, de esa forma pudiendo renovar perpetuamente quién daba clases en la academia sin compromisos legales ni económicos para con los empleados. De hecho al momento de la entrevista solo uno de los profesores conservaba el trabajo.

Había un continuo ambiente de intimidación por miedo a los altercados con la franquiciada que mantenía un ojo siempre encima de los profesores, en especial de la trabajadora que relata los hechos puesto que se mostraba más irreverente ante la situación de hostigamiento contra ella y sus compañeros, exigiendo aumentos de sueldo y reducción de horas de trabajo. Esta situación incluso llevó a uno de los profesores a una crisis de ansiedad.

Se apoyaban en trabajadores muy jóvenes que nunca habían tenido un trabajo, de esta forma se aseguraban de que no les dieran problemas ni quejas ante la situación de precariedad. No había más que cinco profesores para más de 15 grupos de niños, con sus informes y citas periódicas, además de una trabajadora migrante con contrato a la que explotaban sin cuartel con amenazas de despido y extorsión para evitar que consiguiera los papeles.

La propia trabajadora reconoce que las inspecciones de trabajo no sirven para nada, alegando que hubo bastantes durante el tiempo que estuvo trabajando allí. La trabajadora declara que el modelo de Kids and Us no tiene una solución legal, puesto que técnicamente todo está en orden allí.

Por el contrario declara:

“La organización de trabajadores, en especial de las más explotadas que son las mujeres y más si son migrantes, es lo más importante. Los partidos no solucionan nada y el individualismo de los trabajadores es horrible para que podamos ver los problemas comunes y superar el miedo a la represión en el trabajo”.

Esta trabajadora muestra una verdad a gritos que se lleva intentando ocultar años, los trabajadores si ven sus propios problemas y no necesitan que ningún partido cuyo objetivo es ganar votos para gobernar les diga que tienen que hacer o que les hagan falsas promesas en leyes que justifican y ocultan la explotación.

La organización de los trabajadores y trabajadoras es el elemento fundamental para acabar con la precariedad de un sistema que se apoya en la explotación de millones para el beneficio de unos pocos. Una organización independiente de aquellos aliados al Régimen del 78 como Unidas Podemos que a pesar de sus discursos no hacen más que revalidar las políticas de precariedad como ocurrió con la última Reforma Laboral.

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